{TOWANDA… (porqué Towanda?…) PART ONE/THREE. “Shine on your crazy diamonds…”}

“Abril 2014. Viernes, 18:08 pm. Interior, chica sentada en el asiento de un tren. “ 

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Bueno, ahora si, esta vez si que no se por donde empezar… Todavía me cuesta respirar, esto de haber cumplido los 36 y dedicarme a la cocina alocadamente tiene sus contras, y acabo de caer sentada, casi desfallecida en el asiento del tren que como siempre y como es la rutina en mi existencia, casi pierdo como el ultimo avión que cogí hace casi 6 semanas. Físicamente se nota, mi corazón no deja de temblar y de caminar como una locomotora, la respiración corta el riego de la existencia real y las piernas me tiemblan de solo pensar que hubiera pasado si no hubiese llegado a tiempo. Sonrío hacia mis adentros, si, siempre vivo al limite y no tengo remedio. Como con muchas otras cosas. Hay algo terriblemente persuasivo, intrigante y adictivo en rozar la improvisación, agarrarte con fuerza al caos y seguir navegando pase lo que pase.

Esta vez también he tenido suerte, aunque puede ser que sea la ultima. No pienso mas, me quito las capas de abrigos, chalecos, bufandas y jerséis innecesarias que llevo por encima, alrededor y entre los brazos. (Me encanta el frio, nunca llevo calcetines, me destapo como un niño pequeño al sol y voy en camisa aunque hagan 5 grados y llueva. Incluso con esto, no soporto sentirme atada, envuelta por algo que me ahoga constantemente y que me impide ser libre del todo, que me limita y me provoca asfixia). Empiezo a escribir.

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Por ahora, y lanzándome con este post, no he podido elegir ningún tema musical en especial que pudiera acompañarme únicamente y en exclusiva, por un camino como este, largo, inesperado y profundo que me llevará seguramente por diferentes estados de animo, por diferentes re encuentros con sensaciones y tumultos que el orden del día ahoga naturalmente para dejar paso, espacio y lugar significativo a los nuevos gritos o suaves sensaciones de bienestar, recuerdos y arritmias diarias que conmueven la mayoría del tiempo de los seres humanos (el mío, queda marcado hasta por las noches, unas noches complejas, largas y agotadoras que mis particulares terrores nocturnos, condición de la que sufro desde los 6 meses de edad, han invadido con tropas de insistencia milenaria dejando unas duras tormentas que le arrancan toda la vida a los acontecimientos reales y transforman el dolor consciente y controlado, en episodios perturbados que manipulan los latidos de los pensamientos. Entonces, los convierten en un asalto a mano armada a mi conciencia, imaginando guiones inimaginables y dejándome completamente derrotada nada mas abrir los ojos por la mañana. Los tenía mas o menos controlados, pero la muerte de mi madre hace apenas tres meses lo ha vuelto todo del revés. Tengo que volver a terapia, esta claro)

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Cuando escribo, siempre necesito música en mis oídos. Me gusta la música alta, muy alta, porque parece que me aíslo, me recuerda a cuando era mas joven y bailaba sin parar y me dejaba llevar por la emoción sincera y ligera del alboroto de las notas altas a plena luz de las horas de la madrugada; cuando era pequeña y bailaba sin parar, todos los días, fuera el que fuera y el lugar que fuera… Mi favorito, encerrada en mi habitación espaciosa, con chimenea, moqueta y papel de Laura Ashley. Bailaba para no sentir y para olvidar (hoy para recordar y vibrar). Así que perdonarme, y tendréis que hacerlo en muchas ocasiones en este post, si no consigo ser concisa con lo que escucho ahora mismo para escribir. Aunque siempre, como en todas las ocasiones de esta vida, hay un principio y un final. Y perdonarme si no consigo tampoco ser escueta, ni ser poco emotiva, ni ser poco personal. Siempre he escrito con el corazón, y esta vez, tras tanto tiempo y tan.. ¿ como podría definirlo? Tantos o sencillamente turbulentos y arrolladores, contundentes y emotivos acontecimientos, no se por donde empezar. De nuevo, me siento como una inexperta incapaz de resolver un simple crucigrama, las palabras que son tan claras en mi mente y tan reveladoras, y sin embargo atraerlas cual meteorito a mis dedos, me esta pareciendo una hazaña sin iguales.

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Con el tiempo que ha pasado la pereza y las pocas ganas de hurgar en las heridas y en el pasado, afronto este post con una sonrisa que regala el alma siempre que pasa el tiempo, ya que no hay expresión creada por el ser humano más sabia que el tiempo lo cura todo. Mi madre solía decirme que los seres humanos olvidamos lo malo muy rápidamente, al final solo queda lo bueno marcado en nuestras emociones. Y es así, el efecto de la melancolía, la disipación por la falta de ejercicio de imágenes nítidas y por supuesto, la superposición de nuevas circunstancias de la vida real y de los minutos que pasan, hacen que al final, lo amargo se convierta en un dulce compota casera de naranja amarga, y en el borde de los huesos, solo quede esa delgada y fina línea de azúcar pegajosa.

“Abril. Sábado. 14,45 pm. Chica sentada en una mesa de madera, pensativa, inmóvil y silenciosa… Hasta el momento….Por fin algo mas suena:

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Decididamente selecciono siempre un buen jazz, como lo que suena ahora mismo aleatoriamente sin permitirme la mínima oportunidad de elegir algo en especial… Un buen jazz, o lo que para mi lo es, siempre esta dictado por la selección de alguna película de mi querido Woody (ay si me oyera mi marido… un enloquecido melómano)- (y si, me repito muchísimo, tengo ya 36 años y tengo mis costumbres), y que la mente y sus pensamientos comiencen a bailar primero, ligeramente y delicadamente, y mas tarde, tumultuosa e incontrolablemente. Benny Goodman, Duke Ellignton, George Gerwshin, Louis Amstrong, Charlie Parker…

Una copa de rosado a mi lado, con ese color salmón envejecido y delicioso y untuoso típico de los vinos de Cote de Provence, trozos de una alcachofa aliñados con mi vinagreta preferida a base de limón… Ahora sí, me adentro en un túnel inequívoco para que mis dedos, que están de los mas danzarines y que llevan enclaustrados y atados desde hace mas de 6 meses, aparten bruscamente de mi lado el plato de comida, tomen posesión de mi nuevo Mac Air (mi querido amigo y blanco compañero nuevo, el anterior me fue robado en la tienda hace un mes y medio, perdiéndolo de nuevo todo, sobre todo lo escrito hasta el momento… Cortesía y regalazo de mis dos amores, mi hermano y mi marido-pacientes, benevolentes y terriblemente buenas personas-) y no puedan evitar silbar sobre las teclas obviando, por un momento, todo esos temas y largos trozos escritos de puño y letra gracias a un poco más de tonta tecnológica que estos largos, larguisisimos días pasados, muchos de ellos colmados de lluvia, se han ido acumulando en mi memoria. Hoy mis dedos vuelven a relucir en un día de abril soleado, dejando petrificados en el recuerdo, por muchos momentos, el silencio sumido en el misterio del olvido y resguardado de las noches sin dormir. Desde que era pequeña la noche ha llevado consigo los secretos de mis días, mi madre decía que era porque cuando dio a luz estuve unos segundos o minutos sin que el oxigeno llegara a mi fuente cerebral, y que por eso era una niña extraña, callada, con grandes pesadillas y demasiado corazón. Que demasiado, en todos los sentidos, me acarraría demasiados problemas a lo largo de la vida. Si, estos últimos 3 meses han sido bueno… Como podría definirlos en clave de humor? Han sido sencillamente, mas largos, mas intensos y mas inesperados de lo imaginablemente posible. Siempre hay que mirar el lado bueno de las cosas, y si no se ha aprendido eso mientras estamos vivos, seguro que lo descubrimos esos minutos antes que nuestro cuerpo nos abandone. En la vida, por lo menos en la mía, no es una cuestión de trabas. Se trata de estar vivos o no. Y ¿quien soy yo para hablar de sufrimiento y trabas cuando vivo en el lado “bueno y soleado” del mundo, donde todo se da por sentado y todo es gratis, menos el ser verdaderamente feliz y sonreír? Donde puedo elegir lo que comer, lo que vestir y lo que hacer cada día de mis días desde hace 36 años? Digamos que me rindo ante la opulencia de mi queja y malestar de estos últimos tres meses tras la muerte, dura, dolorosa y traumática de mi madre por una enfermedad que yo mismo he sufrido y de la que me defiendo día a día aunque el día a día sea mas llevadero y haga olvidar la cadena perpetua que te liga a esta enfermedad. Y el caprichoso lamento continuado y aburrido por que se me haya quemado el negocio por completo. Mi Perla negra. Pataleo y me enrabieto, porque me creo estar en posesión de la virtud que las cosas me tengan que ir bien y punto. Pero lo cierto es que estoy viva y sigo pudiendo elegir.

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La muerte de mi madre supuso un antes y un después en mi vida. Los meses de noviembre y diciembre fueron especialmente tortuosos, duros, inesperados y agotadores. Ya estaba agotada desde hacía tiempo, en todos los sentidos. Verdaderamente agotada y por primera vez en mi vida casi rendida ante el pasar de los días, rendida ante las horas del reloj, rendida ante el largo camino por el que no veía ningún tipo de luz o salida. A veces ocurre. Eso no quiere decir que la tristeza pueda con tu vida, no estamos hablando de tirar la toalla; sencillamente el agotamiento por la lucha permanente se hace hueco entre partes de tu cuerpo que ni sabias que pudieran doler y entonces, como si acabaras de aprender una de las lecciones mas importantes de tu vida, te rindes ante una gran ola que rebota tu cuerpo contra la espuma agitada, te revuelca contra el suelo de arena, te sube por lo pies a lo mas alto, te gira como una turbina y te devuelve descolocado y mareado al punto mas lejano que podrían haber pisado tus pies. Como siempre he dicho y admitido, mi amadísima perla negra Federica & Co no ha sido siempre fácil de capitanear y días y días de tormenta sin iguales agotan a cualquiera. Luego, como si se tratara de un sueño, sin preaviso, sin explicaciones y sin tiempo ni siquiera para ser preguntado y acto seguido rechazar la oferta, llego la muerte de mi madre, una mujer que ha marcado mi vida de una manera muy particular desde que nací. En lo bueno, y por supuesto, en todo lo malo. Es lo que ocurre con las madres. Cuatro días de infierno, sufrimiento inimaginable rendido ante mis ojos, mi corazón, mi dolor y mis manos, incapaces de pararlo, incapaces de paliar, ni de callar, ni de curar, ni de acabar; mis ojos no vieron tanto dolor concentrado, con una muerte dura, lenta y terrible. Cada día que me levanto y cada día que me acuesto tengo esas imágenes clavadas en mi cabeza como si fueran una película en blanco y negro que no dejara de reproducirse aunque la palabra socorro estuviera en los títulos. El mes de enero fue sencillamente, un alto en la vida. Fueron días largos, sonoros, de muchas ojeras, solitarios, muy solitarios. La coincidencia que mi marido, mejor amigo, mayor apoyo y absoluto confesor llevara desde el mes de octubre viviendo en África y estuviera a muchos km de distancia, no ayudo en absoluto. Aún recibiendo amor desmesurado por muy buenos y únicos amigos.

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Lloraba al menos 10 veces al día, algunas veces solo era un dolor profundo sordo ciego, desgarrador y silencioso. Los huesos dolían como no habían dolido antes y sentía cada nervio de mi cuerpo ceder ante la tristeza. Los ojos se encharcaban, caían lagrimas gruesas y profundas, durante unos minutos en los que me dejaba caer y me abandonaba al sufrimiento. A la melancolía y a la falta. Duraba unos minutos. Me secaba rápidamente la cara con los dedos y seguramente con las mangas de mi camisa y volvía a la vida real. Tengo un trabajo de cara al publico 6 días a la semana así que camuflar mi dolor me resulta terriblemente complicado.

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Otra veces, el lloro era de agua fina que caía sin parar y gritaba de dolor… Esas veces era ruidoso, amargo, desesperado y arrasaba con todo mi corazón. Los últimos recuerdos afloran a mi memoria como si estuviera destinada a reproducir a cámara lenta mis últimos cuatro días con ella y comí una bobina machacaran mis oídos. Mi vida con mi madre nunca me ha dejado indiferente: los dolores mas grandes de mi vida llevaban su perfume (Elixir de Clinique, un olor que ahora me mata dulcemente cortándome la respiración) y sin embargo ahora solo puedo sentir un amor inmenso y una admiración que me hace aún mas terrible el hecho de no habérselo dicho en vida. Aunque no hubiera podido. No pasa nada. Ella vive en mi, como ella siempre dijo. Eso si, una simple canción, una simple nota de nuestra música favorita, italiana por supuesto, una simple pregunta por banal que parezca de una receta, de algún secreto escondido siempre en el corazón de una madre, el significado de una frase que solo retumba en mi alma por su reminiscencia . Ella era mi ancla con mi pasado, mi cuerda amarrada a mis recuerdos, a mi existencia real y pasada, a mis momentos de felicidad y autentica ternura. A sus maravillosas canciones de

La pérdida de una madre es como la perdida de un pulmón. Te deja huérfano de verdad. Yo nunca he perdido uno, creo, en mi ignorancia, que el pulmón es de los pocos órganos que no se pueden donar para salvar, sino que son esenciales para la vida de cada uno. Así es una madre. Mi madre, una mujer muy particular en su esencia, en su efecto sobre el mundo arrasador, detonante y destructivo muchas veces, otras muchas sencillamente única, salvajemente agarrada a su corazón, combativa y luchadora, profunda hasta casi morir por ello y convicta penitente en silencio de su tortuoso malestar, hubiera sido yo su mayor fan y mejor amiga si no hubiera sido mi propia madre. Como lo han sido y como lo siguen siendo muchísimas personas que cada noche antes de acostarse me escriben mensajes para acunarme y darme amor, aun sabiendo que ese no fuese su talante expresivo y físico transformador de ejecuciones sentimentales. Ella, aunque lo sintiera en el fondo de su corazón aullando y raspando sus tendones como el lobo mas desesperado, y hubiese sido y fue, su mayor voluntad… Lo cierto es que en la vida real, le fue imposible demostrarlo, sobre todo hacia mi o quizá únicamente hacia mi. Esto ocurre muchísimas veces.

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Aunque tengo muchísimas dudas, escribo, borro, vuelvo a escribir, borro…No puedo no escribir sobre la mujer que me dio la vida, que lucho por mi como si perdiera aliento en cada suspiro, que estaba absolutamente y enfermizamente desquiciada, atada, enamorada, entregada y destructivamente enganchada carnalmente a una hija que deseó con todo su corazón y que al mes de estar embarazada, allá por el lejano 1978 ya sabia que sería una niña, de nombre Federica, con el pelo castaño y largo, ojos azules y una sonrisa infinita. Como he dicho antes, el tiempo lo amortigua todo y creo que debo y que es justiciable que escriba unas palabras sobre una mujer que lo dio todo, absolutamente todo por su familia habiéndolo perdido todo, absolutamente todo una mañana de diciembre del 1995. Una gran mujer, un enorme corazón salvaje y contaminante, una gran decoradora por necesidad, una luchadora acérrima como ella misma se definía, una loba como la madre de Caín y Abel sacando las uñas antes que el sol hubiera amanecido, siempre y por si acaso. Siempre atacante, por si acaso. Una gran profesional, innovadora, entregada, única y magnifica en su especie. Desafortunada en el amor, muy muy desafortunada. A veces metemos la pata con lo que elegimos y con lo que mas necesitamos… Y siempre la castigué por ello. Como cuando castigas a alguien que te decepciona. Luego, con el tiempo y eso tan bonito que se llama la compasión y el perdón, que nos diferencia de los seres despreciables y nos hace dignos de estar vivos y de llamarnos humanos, me di cuenta a lo largo de muchas noches echándola terriblemente de menos, que los corazones salvajes y sin medida como el suyo no tenían derecho a elegir y tampoco muchas mas alternativas. Al menos en su cabezonería y en su desesperación por ser amados de vuelta, aunque fuera por unos instantes. Al menos el primero, mi padre, le dio todo lo que ella le pidió. En todos los sentidos. Y además, le regalo un tesoro de lo mas preciado: una familia adquirida que siempre estuvo a su lado y que aun sin ser ya la suya, le cerro lo ojos el día de su muerte. El segundo, como decimos en Italia, mejor que no vuelva a aparecer. Y vuelvo a sonreír, porque nosotros, los románticos y viscerales romanos, somos capaces de mucho. Así somos.

Ella me lo enseño todo, absolutamente todo. Soy lo que soy gracias a ella, todo lo malo y todo lo bueno. Le pese a quien le pese. Nadie tenia una imagen mas real de la familia, de la estética, del amor verdadero, del respeto y de lo realmente importante en la vida, con sus valores y la delicadeza de los detalles por los único y verdadero, del amor y pasión por el hogar, del dar mas que recibir, siempre. Nadie más que ella, aunque no lo supiese demostrar. Mejor gusto, imposible. Es verdad que todas las hijas pensamos eso de nuestras madres, pero viniendo de mi, que la detestaba abiertamente, mi veredicto es absolutamente fiel y certero.

No sabia si escribir sobre ella, seguramente habré aburrido al fiel seguidor, pero se lo merecía. No voy a escribir mas, duele demasiado. Todavía. Como no sentir su calor, no sentir el olor de su abrazo. Con ella, de todas formas, siempre ha dolido. Pues que asi sea.

“Abril 2014. Jueves 13,12 pm. Chica sentada ante escritorio amplio. Lluvia en los cristales, frio del norte y suavidad en el ambiente. Suena Guilty, de Madelaine Peiroux”

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Escucho, y perdonar si no lo introduzco desde el principio, un tema maravilloso de Madelaine Peiroux, un Blues llamado Guilty que en este preciso momento y tras unas dudas muy serias acerca de cual seria el tema perfecto para escribir este post (que conste, se que han pasado 5 meses desde el último post), pero yo escribo sin parar en mi cabeza como si fuera una enferma de la pluma arrasando con paginas imaginarias como lo haría el copiador de textos antiguos mas sigiloso y bailo, con el corazón, los recuerdos y los pies de puntillas, al son de todas esas canciones que despluman mi testaruda cabeza. ¿Por qué un blues? Porque significa melancolía, y sobre todo proviene del sonido mas profundo afroamericano; y por encima de todo porque proviene de las canciones espirituales, de canciones de trabajo y de gritos de campo. El blues penetra en el alma y te conduce como el mismo Dante por un camino aventurado y sentido, amargo y misterioso a la vez, deslumbrador, revelador y mágico, donde tu propio yo se re encuentra con las imágenes mas puras de mi vida, y lanza como una gran explosión de emoción pura una mancha de dulce carmín sobre mis recuerdos mas profundos y sinceros. Y Madelaine porque me contagia con su voz y me hace sonreír imaginándola hace muchos años cuando era una anónima más, regalando música en los puentes de Paris.

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Muchas veces las palabras inventadas por los seres humanos, esos sonidos que por alguna razón inapropiada salen de nuestra gruta de la comunicación para expresar lo que vive en nuestro interior, son sencillamente insuficientes. Insuficientes para hablar de todos esos misteriosos mundos e inframundos que pueblan nuestro corazón y trascienden por la máquina perfecta de la existencia dejando sin embargo, mudas e incapturables las emociones más desgarradoras y autenticas. Por esta razón nació la música, el único medio de comunicación que aúna múltiples formas de expresión, que embarazosamente son imposibles de volver tangibles con nuestro lenguaje hablado. La música toma, absorbe y envuelve como vapor todo aquello que nos convierte en seres vivos y lo lanza al universo cósmico de nuestra vida terrenal, haciendo vibrar cada uno de nuestros escondites secretos. Es el camino hacia la libertad, la única forma de expresión que nos conmueve hasta dejarnos completamente desnudos.

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Febrero fue un mes relativamente rápido. Rápido en el sentido que no lo recuerdo con demasiada contundencia. Por los menos los primeros días. Hasta que un día escapé, cogí lo que quedaba de mi, mis chicos y Priscilla la perra heredada de mi madre, y huí sedienta hacia el norte. Llegue por la noche, una de esas noches de Santillana del Mar cautivadas por la bruma, una suave llovizna, la luz tenue y amarilla de los faroles perfectamente iluminados, el silencio de la civilización clavado en los adoquines medioevales y la palabra hogar colgado de la puerta luminosa de mi mente agotada. Había planeado estar tres días, me quedé casi una semana. Me cuesta muchísimo explicar como el norte de España, en especial Cantabria y más en particular, Santillana del Mar han hechizado mi alma hasta dejarme completamente embrujada. La serenidad, el espacio y tiempo condensados y convertidos en un equilibrio sin iguales, la paz y la calma de animo, mi máxima ambición en la vida y mi sueño cruzado desde que era pequeña hechos realidad y en mis manos regalados en mis blancas manos por un pueblo sin iguales. Pocas veces me he cruzado con tan alta calidad de espíritu reunidas y encontradas por cada esquina y escondite, donde la autenticidad, la falta de afectación por unas ciudades que te chupan el alma y la sonrisa, una inteligencia que para parada en el tiempo y la bondad en las comisuras de los ojos (dedicare un post solo sobre este mundo tan especial, lo prometo). La soledad obligada con la vida de mi marido en Kenya me estaba pesando mucho más de lo que había nunca imaginado y nunca predicho, y necesitaba volver a sentir que mi corazón no había dejado de palpitar y que no se había olvidado de empujar la máquina, algo perdida que me acompaña desde el amanecer hasta el ocaso del cierre de los ojos. Fueron 5 días sublimes, poco a poco mis arterias volvían a electrificarse, poco a poco comencé a ver de nuevo con claridad todos los claros, oscuros y tonos pasteles; fui despertando tras un largo y confundido letargo, desperezando la vida, estirando los huesos e inspirando profundamente el olor del campo del norte, de la piel de vaca negra y blanca, de las flores silvestres, de amaneceres junto al mar, de las olas rompiendo contra las rocas y del cielo inmenso… Mientras expiraba mis malos recuerdos y toda la pesadumbre que llevaba arrastrando desde hace demasiado tiempo. Fue como volver a despertar. Y desperté de verdad. A los pocos días, además, emprendía un maravilloso viaje de vuelta a mi amada África y apenas era consciente de ello. La vuelta a Madrid cumplió con las expectativas de mi ya atareada vida, ligando de una forma inesperada ese impulso que surgió hacía ya 12 meses sentada en el despacho de Juan Carlos (mi santo terapeuta) a punto de cumplir los 35 años. Si en esos días faltaban también y de nuevo, pocos amaneceres para mi 36 años cumpleaños. Hacía un año me había propuesto cambiar de vida, ahí sentada, mientras intentaba resolver algún que otro enigma de mi tortuoso pensamiento atado con un cordel de cocina a mi pasado. Si, quería cambiar de vida y me había puesto como límite un año.

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En Febrero, cuando volví de Santillana, faltaban pocos días para cumplir los doce meses desde mi promesa y había avanzado poco o más bien casi nada, aunque dentro de mi cuerpo algo se hubiera librado de algunas, muchas y extrañas ataduras gruesas como cabos de barco, como ese naviero español que recobra la vida tras muchos siglos en la maravillosa película de los Goonies (que gran clásico). Y algo, aunque no fuera latente, ni patente, ni tuviera forma ni color, estaba rugiendo en mi interior golpeando con fuerza contras la piel sobradamente agarrada a mi esqueleto. Fue en esos momentos, cuando empecé a sonreír de nuevo, contuve la respiración y empecé a sonreír de verdad. Conseguí ponerme a régimen y salir adelante.

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La noche antes de coger mi avión hacia Nairobi con escala en Londres, debía ir a casa y acostarme no más tarde de las 9, una vez hubiera conseguido hacer mi maleta, entregar a los chicos a su cuidador, dejar todo organizado en la tienda y dejados atados algunos largos y fastidiosos cabos.

Lo cierto es que no fue así, debía estar en el aeropuerto a las 5am para coger el avión de las 06,40 am. Esa noche sin embargo y como una enorme excepción en mi vida poco rutinaria pero desde luego ermitaña y nada dada a los eventos ni sociales, ni de re encuentros faunísticos, ni de conversaciones absurdas mantenidas en la superficie de un imposible intento de sorprenderme con algo sin caer en la rutina de mi terrible forma de actuar que no me jacta de ninguna paciencia ni sentido común. Ni en publico, ni en mi mente. Arraso por donde paso sin templanza ni control, aunque hace tiempo era mucho peor. Esa noche, me confundí en la vida mundana y sin embargo no pude llenar mi bolsa vacía de ningún recuerdo ni de ninguna cara que hubiese querido mantener a salvo. Lo que sí recuerdo fue llegar muy tarde, quedarme dormida y levantarme angustiada a las 5,40 am y sin haber hecho ni siquiera la maleta. Iba a ver al amor de vida, después de muchísimos días y muchísimas noches, a un continente que me robó el corazón hace ya 16 años. Salté con la rapidez de un jaguar, me quité el pijama rosa y en menos de 10 minutos estaba lista para volar hacia el aeropuerto. Mis posibilidades de llegar al avión eran de 2 contra 6. Necesitaba a un conductor veloz como un rayo, las autopistas despejadas, cargar con la maleta sin facturarla, conseguir que una auxiliar de tierra se apiadase de mi y correr como la luz. Y que todo ocurriera en 55 minutos. Y ocurrió. Irene, así se llamaba la auxiliar que se apiadó de mi cuando empecé a llorar delante suyo explicándole en qué circunstancia me encontraba, me regaló la oportunidad de despegar y encontrar de nuevo la felicidad absoluta. Su misericordia, compasión y bondad me regalaron el comienzo de un viaje que me ha traido hasta aquí, a estos momentos de paz y serenidad, de la mano de el hombre que un día se enamoró de mi y vió en una mujer perdida y solitaria un diamante en bruto, que tras siete años de pasión incondicional me ha devuelto la sonrisa que había perdido hacía ya 24 años.

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Me subí al avión, caí rendida y dejé todo un mundo a mis espaldas hambrienta de abrazos y del sol africano. Estaba de nuevo, mirando la vida a la cara. Cayendo de nuevo, enamorada del mundo.

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Escucho: “For once in my life” de mi querido Steve Wonder….

“CONTINUARÁ”……

Aunque estoy un poco desacostumbrada y no sigo listas perfectas, aquí van mis recomendaciones para este post:

     -     Por supuesto y no es porque estén en Federica & Co (creo que los que me conocéis sabeis que nunca hago mención a nada que no me apasione sinceramente), recomiendo con muchos aplausos las dos nuevas tiendas del jardín: la de niños, Luna de Plata con marcas como Tocoto Vintage, Buho, Emile et Ida… Y los geniales Maria y Alvaro que se lanzan con su primer proytecto con una tienda multimarca muy particular Le Circus

- Leer a Josef Conrad y su “ El Corazon de las Tinieblas”

-Reservar para ir al maravilloso festival de literatura y poesía Hay on Wye en un pueblo encantador entre Inglaterra y Escocia. Podeis aprovechar para hacer unas magnificas catas de whiskies de Malta www.hayfestival.org

-Volver a ver la película “The Hours”, sencillamente sublime

  –      Ir a la maravillosa tienda en Madrid “Black Oveja” www.blackoveja.com

  –      Descubrir la revista online CerealMag y sus guias www.cerealmag.com

 -       El restaurante en Madrid Nakeima (Calle Menendez Valdés 54)

 -       El Restaurante de pollos Le Coq Rico en Paris www.lecoqrico.com

 -       La revista gastronómica española Bon Viveur wwww.bonviveur.es

 -       Las fabulosas fotos y recetas de Loreto Antolin en Instagram como Nosolokitchen www.instagram.com/nosolokitchen

 -       La colección de hoteles del mundo de Maison des revés www.maisondesreves.com

 -       El hotel Eco-Lodge le Domaine Sainte Colombe www.domaine-sainte-colombe.com

 -       Descubrir la fotografa y florista inlgesa Valerie Finnis

- Re-descubrir la Bóbila en el Ampurdan… Nuevos dueños, nuevo restaurante, nueva deco… Me chifló la familia entera! www.bobila.com

 -       No perderse de ninguna de las maneras la próxima inauguración el día 22 de Mayo del Mercado Ecologico nuevo proyecto de la familia Muñoz-Calero (que maravilla!!) El Huerto de Lucas www.elhuertodelucas.com

 -       El beauty Van Les Boudoir des Cocottes www.lesboudoirdescocottes.eu

 ENJOY!!!!!!!

{Las cosas que nunca te dije: El cielo puede esperar}

Escucho a mi querido Mozart: Concierto de Clarinete y orquestra n 1

El mejor regalo de mi querida Anamaria

El mejor regalo de mi querida Anamaria

 

No tengo remedio, el impulso a la recapacitación molecular insistente de mi mente, me ha llevado a corregir, re escribir y en pensar por la noche ya metida en la cama (como un torbellino de angustia.. qué tontería) en este post que lleva aparcado y acabado desde hace un mes y medio en mi mac… Y sin embargo, sigue hablándole a mi torpe y fácilmente corrompible (como puede ser que esta palabra tan útil para el reconocimiento de la especie humana no esté en el diccionario…) espíritu incluso en sueños, mientras cocino, mientras voy todas las mañanas a la tienda en mi escarabajo, mientras trabajo sin parar o mientras estoy despertando… Incluso cuando estoy bajo la ducha e intento olvidarme del mundo!!! Así que aquí estoy de nuevo, volviendo al ruedo, porque si no escribo y no le doy tinta a mis pensamientos, acabaré como un bonito juego de té que nunca usamos (o ese vestido que compramos una talla más pequeño pensando que llegaría el momento de adelgazar y ser capaces de lucirlo)… Aburrido, lleno de polvo y tremendamente frustrado.

Cash

Mientras el mundo sigue, nacen millones de historias nuevas en la red, los blogs siguen su curso casi deshumano y el frenético énfasis de llegar el primero o ser el más original en el día a día de millones de usuarios, yo me quedo por el camino pensando y escribiendo páginas sólo con mi cabeza y viviendo la vida real a un ritmo frenético que me arrastra sin parar hacia un torbellino de sensaciones, momentos únicos y experiencias muy reveladoras (para el día a día… Las confesiones de media noche las dejo para mi misma) que agotan mi cuerpo y dejan sin gasolina hasta el espíritu más salvaje ( y reviso con la mirada alucinada y en pocos minuto, los atisbos y noticias de la redes, cuando soy fan absoluta del papel escrito y la prensa etiquetada por tinta imprenta… Y madre mia! Hoy en día todo el mundo cocina, todo el mundo monta un restaurante, todo el mundo sabe decorar, fotografiar, amar a los perros, estar a la última, escribir un blog, ser un It Girl o It Man – Alguien que no conozco personalmente pero que me concedió la gracia de la vida, por segunda vez, se revolvería de pensar en estos nuevos adjetivos para sus pequeños y torpes seres humanos)

Y pienso: -Voz en of: Chica sentada en un salón con chimenea- : “ Y yo que no soy capaz ni de escribir un sencillo blog como se debe. Ni de ser constante! Estoy y soy completamente out! Mientras el plagio devora el mundo! Jajaja!”- Chica sonríe hacia sus adentros.

foodorganicmarketSonrío mientras me tiran los hermosos 7 puntos de la cara que las manos delicadas de mi suegro extrajeron de mi moflete la semana pasada, (con sumo arte y Diana Krall sonando bien alto en su quirófano para distraerme) quitándome lo que iba a ser una mancha con textura nada recomendable (y con mis antecedentes dentro del mundo cancerígeno y del melanoma- abuso total del pánico y la catástrofe). Situación que, agonizadamente,  me dejó literalmente bajo shock durante horas  e incluso durante días. Si, mucho miedo. No escribo palabrotas porque no suenan bien ni siquiera por escrito cuando no las oyes en alto, pero el miedo profundo a la supervivencia se hace tan agudo como la trompeta de John Coltrane en una de sus mejores Jazz Sessions. Mi suegri me cogió de la mano tan fuerte que dolía, y no sabía si era el miedo y su amor profundo lo que me apretaba, o su mano como la de una madre agarrando la mia. El sentirse reconfortado y apretado fuerte mientras sufres, no tiene manera de agradecerse con objetos o limosnas materiales. Sólo con más amor y e infinito agradecimiento.

Cuando te pasan cosas de este tipo. Es decir, cuando la vida te pone contra el muro de las lamentaciones reales, te susurra que tus andaduras diarias pueden o podrían descervigarse y al final, perder todo el sentido de los acontecimientos diarios… Cuando ocurre, aunque sea por unos minutos o por unos días, todo se da la vuelta y la palabra tiempo, es más imperante que la llamada del banco pidiendo dinero o la catástrofe más delirante en nuestra vida, cuando ocurre… Bien, es como si todo el mundo se parara; como si el latido de tu corazón sólo siguiera una única música y tus pensamientos solo fueran capaces de reconocer una sola vía de reconocimiento: A las trincheras. A las trincheras. Con helmet, pistola de agua y equipo de combate casero incluido. (os acordais de esa película encantadora de Meg Ryan y Tom Hanks que dirigió la incomparable e inimitable Nora Ephorn? Post Sleepless in Seatlle…). Ya escribiré un post único sobre Miss Ephron.

La semana pasó pues, con algún que otro ataque de nervios y altibajo emocional digno de una persona muerta de miedo. Pero al final, la vida, siempre te pone a prueba y te recuerda que el eje del mundo y de las cosas que importan nunca debe de cambiar ni de mantener sus coordenadas. Y eso es básicamente lo que me pasó. La fuerza de la gravedad y el andamiento de mis últimos meses y días iban estrictamente inversamente proporcionales a la única crítica de la razón Pura de la vida: ¿Dónde se ha ido mi plan? y a voces como en una manifestación : ¿Cómo había podido escribir un post tan superficial y sin emoción?? ¿Como me habia dejado llevar asi por el rio fácil de la tinta sin sentido? Así que, por un lado, borron y vuelta a empezar. Y por otro lado, vuelta a empezar también. Dicen que rectificar es de sabios, aunque creo que sacar la pata del fango es la última de las oportunidades que tenemos para hacer las cosas bien, y para qué estamos aquí si no es así? Y cómo iba a publicar un post sobre básicamente nada? Si, nada. Nada que vibrara, nada que palpitara. Solo versos de queja, de lamentaciones estúpidas y quizá, poca inspiración. Por esta razón, esta larga enferma espera y repetición en mi cabeza. Si, tardo meses en sentarme a escribir y tener la suficiente serenidad para retocar los errores, borrarlo todo y volver a empezar. Lo que faltaba para que entre post y post hayan pasado 3 meses.

comida

De repente, miro por la ventana y la suave brisa rellena mis pulmones; llega una imagen a mi mente real y con olor a gasolina sin plomo que se escurre en cada curva; es un coche blanco, del 1964, con unos extraños números en su lomo y unas rayas azules y rojas.. Es Herbie. Mi coche. Y sonrio. Hace unos días un niño de 5 años, vecino de enfrente de mi nueva casa, dejó timidamente una nota en el parabrisas: una declaración de amor sin iguales y un dibujo de museo. Lo llevo conmigo a todas partes. Al igual que la visión de todos los que a diario me sonríen cuando me ven con mi coche atravesar Madrid en compañía de los chicos. Fotos, sonrisas, muchas sonrisas y muchos niños, las sonrisas más únicas, indicando con sus pequeños dedos al velocípedo y bólido que transporta mi corazón allá donde quiera ir. Mágico. Eso sí, debería de hacer un fanclub solo de Herbie y retar a todos los que hacen fotos a diario a publicar sus pequeñas ilusiones e historias con Herbie. Y luego dicen que el País de Nunca Jamás no existe, que los niños perdidos tampoco y que Peter Pan, ya creció… Qué sabrán esos…

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Pienso en el tiempo que ha pasado desde que descubrí bajo la lluvia insistente de NY de Octubre, paseando por ese Village del 1999 unos intesisimos 17años atrás… En una mesa llena fotocopias de guiones de famosas películas con tapas de colores bastante decadentes… El mágico trabajo de Isabel Coixet y su “Cosas que nunca te dije”… Entonces,  le hablas al tiempo, complejo y lleno de desafinados acordes, y parece que no te das cuenta hasta que caes en picado en tus recuerdos mejor escondidos. De repente eres capaz de saber y reconocer y entender que tienes amigos desde hace 20 años, o que hace 20 años estabas en algún otro lugar del mundo y recuerdas cuando tus padres hablaban de esa manera, de sus últimos veinte años y parecía una cifra inalcanzable e improbable: es pues, cuando la palabra tiempo y los años se abren ante ti como una cortina que nunca te habías planteado apartar de tu camino y que los años pasan sobre tu piel (diablos! Ayer por la noche cuando caí rendida . Paseaba con mis 19 años y completamente sumergida, por entonces, en un papel maravilloso y de fascinación compensada con vivencias perturbadoras de choque, con mi chaqueta militar recién comprada por 15 dolares en el mercado de la 27th con la 6th Ave y mi pelo corto, fruto de un gran error.. En ese momento escribía mi primera novela y estaba viviendo cual nómada el alboroto que el descubrimiento de grandes hitos de la literatura, el arte, el cine o la música, nutría a una velocidad mareante mi todavía pulcra y sencilla alma, mente y corazón. Ahora sonrío recordando como era en aquella época y cuantas carreras de montaña rusa han recorrido mis finos huesos a lo largo de los años. Y me fascina como puedo seguir sintiendo como cada partícula de mi cuerpo se remueve al recordar como se moldeaba mi sedienta mente al son de mis descubrimientos (nada que otros no hubieran descubierto antes por supuesto) cuando sólo pensaba en vivir, respirar y sentir lo que inspiraba mis horas: Manhattan, los años 30, Mr. Bechet, la revista Life, Hermann Hesse, El Whitney museum, Woody Allen, George Gershwim, Pollock y mi amado Rothko, Little Italy .. mágico… el jazz, los maravillosos clubs clandestinos de Harlem, mi lugar favorito en el mundo urbano: el bar del Hotel Carlyle en el Upper east side, la lluvia tenue, el puente de Brooklyn, Peggy Guggenheim, Miss Powell and Miss Parker… Y sentarme durante horas delante de mi primer ordenador portátil y escribir sin parar una historia que salía como preso de guerra al sentirse liberado y con vida. Fue una etapa de mi vida sin iguales, y como hoy, con pocos euros en el bolsillo pero terriblemente felíz.

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Hace ya 17 años año de aquello, y así me siento cada vez que de nuevo, hundo mi espalda en una silla, suelo, cama, asiento y levanto la tapa de mi Macbook-Air.

Este acto tan sencillo de abrir y teclear, se ha repetido en la vida real de mis últimos 3 meses en diferentes ocasiones: en la butaca de nuestra casa del norte (entonces demasiado cansada todavía del verano intentando desconectar durante las dos semanas de vacaciones); la silla blanca de la cafetería del hospital oncológico donde ingresé a mi madre (demasiado triste para escribir sobre temas fútiles y agotada para tomarme con humor la escritura); el suelo entre cajas de al fin, nuestro nuevo hogar, tras andar como vagabundos con Cash y Dumas durmiendo en casa de amigos (falta de relajación y concentración no aptos para escribir); la habitación de hotel del sur de Francia donde hemos dormido tras viajar con nuestro camión rebuscando entre mercados profesionales esos tesoros que luego adoro vender en nuestra tienda (demasiado cansada de nuevo, mi marido con gripe infernal, excusas sobre necesidad de inspiración) o entre el alboroto de la tienda donde todo camina a un ritmo estrepitoso y casi mareante, mientras busco desesperadamente terminar el BP de Federica & Co y encontrar así financiación para nuestro sueño muriendo en el intento (sigo agotada pues, no soy práctica en el mundo de las presentaciones de empresa, intento aguzar el ingenio y qué decir que llevo luchando desde hace algunas veces, demasiado tiempo sin descanso…)

Por lo tanto y como siempre, lugares y momentos que podrían haber captado mi atención y desconectarme cual  del mundanal ruido diario, se han dispersado en el aire dejando un aroma de insatisfacción y remordimiento que no me llevan más que a la encrucijada despierta que susurra a la leyes de la imaginación y me devuelve como el dolor de muelas, a la vida real. ¿Qué pasa con mi plan? Es que nada va a cambiar? El sonido del tic tac de mi dead-line también asoma cada mañana como todas las incongruencias y tormentas del mundo en el que vivimos (y yo me permito el lujo decir que hay días en los que tiro la toalla y lo paso mal… Y luego lees el periódico o sintonizas la radio, y te arrastra al drama todo lo que ocurre en el mundo mientras nosotros solo pensamos en nuestro micro mundo y en nuestra vida personal…)

fede_desembalajesTras entonces, casi tres meses seguidos sin descanso ni fines de semana, calamidades varias y estrés casi descompuesto, me encuentro aquí con el ordenador abierto, rodeada de calma, olor a campo, hierba fresca alta y verde, vacas, piedra antiguísima y esta gripe incesante que no me abandona cual una mala amistad por todo el paracetamol que tome… y una película que no me atrevo a confesar que vuelvo a ver cada vez que estoy enferma o bien alocadamente desinflada, como ahora. Aunque suelo inflarme de nuevo muy rápido como las claras a base de una mano energética. Los chicos, Cash y Dumas, están tumbados a mi lado encantados de esta calma regalada y traída del brazo, tras un huida enfermiza de Madrid. Sabíais que acariciar a un perro es desestresante? A  mí me funciona la verdad, me basta tenerlos a mi lado y acariciar sus peludas y suaves tripas, y siento como si el mundo se parara y ellos, en su silencio maravilloso entendieran que ese momento sólo nosotros entendemos y sentimos el aroma de la vida.

Estoy harta de mis quejas, tengo que renovarme o morirme. Sonreir o acabar con todo, disfrutar o perderlo todo y quedarme dormida.

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Esta mañana, cuando estaba a punto de darle ok y carpetazo a este post… (de vuelta, sentada en mi nueva mesa de oficina casera, entre recortes de cocina, los planos de un nuevo proyecto, los apuntes para seguir atendiendo a mi madre, muchos emails y el sonido de alguien que toca el piano cerca de mi ventana) me he metido en la red social de las mañanas donde todos colgamos nuestros pormenores en paños mayores, he caído en el post de una aventurera de jabones y detalles deliciosos de Segovia  (www.oliviasoapblog.blogspot.com.es ) y aunque nunca tengo tiempo de leer o disfrutar de un post ajeno, he parado las agujas del reloj y el tiempo, la tierra ha dejado de latir y he leído paso a paso las normas para una supervivencia real cuando emprendes en este país… Y es sencillamente, pluscuamperfecta. De hecho, me encantaría dedicar solo un post a “Sueña con tu negocio y vende tu alma al diablo para emprender, y no tires la toalla, aunque todos te digan a tu alrededor que lo hagas…” Federica & Co pasa por una tormenta, hace mucho tiempo, ahora estamos en plena batalla naval contra las fragatas imperialistas, pero seguimos navegando y a flote, que no es poco… Llevo siendo Capitán Garfio desde hace 12 años y siempre hemos seguido con las banderas agujereadas  y las velas rotas, mástiles indecentes, cubiertas troceadas y anclas desbocadas, siempre a flote. Y aquí seguimos, por supuesto, aunque las voces de los desconocidos digan que tenemos deudas (por supuesto), que estamos a punto de cerrar o que estamos locos por seguir adelante… Somos las personas más afortunadas del mundo por tener el tesoro más preciado que se pueda conseguir: vivir un sueño y sentir la magia cada día que nos levantamos. Y esto nos da la fuerza, el seguir soñando con los ojos abiertos, para atravesar mares, montes, cielos y surcar los océanos sólo rozando la vida con las yemas de nuestros dedos.

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¿Y qué pasa con mi Plan? Pues como todo lo que me propongo para mi propia egoísta y desesperada felicidad, parece que está destinado a lidiar con una lenta  e insidiosa metamorfosis continua. Y la palabra insidiosa o aprisiona, le duele a mi corazón como a Verlaine la lluvia. Mi plan consistía en cambiar de vida, en dejar atrás la locura, el estrés, la ciudad, la malicia, la distracción por la obligación las copias y plagios, la falta de aire, y hacer por fin lo que me gusta. Pero… ¿Qué es lo que me gusta?… Bueno, eso es algo que mi cabeza guardaba como anillos  con candado en lado imposible del raciocinio desde los 15 años… Se supone que sabía, hace apenas un post (y sí, hace demasiado tiempo de ello), lo que no quería… Pero y qué pasa si lo que no quiero se entremezcla íntimamente con lo que me gusta, como una relación de amor al puro estilo Austen, como si el infierno y el paraíso estuvieran unidos sin poder separarse jamás. (¿Entonces es como saber que el lado oscuro y el lado de la fuerza conviven bailando un Waltz??)

A veces lloro y siento que el universo paralelo se derrumba tras perder las ilusiones debajo de mis pies blancos y pequeños cuando siento que lo puedo perder todo… Es sencillamente por la pérdida o porque no puedo vivir sin eso? En todos los casos, soy de esos seres humanos que vive al extremo y sobre la punta de Iceberg bailando El lago de los Cisnes: y si pierdo la cordura detrás de ese loco jardín, es porque no puedo vivir sin él… Ok, ya está. Está claro, mi corazón asiente y vibra, como cuando te enamoras. Quizás enamoro cada vez que entro por la calle Hermosilla. No quiero cambiar de vida y abandonar entonces, ¡quiero que eso funcione! Necesito que me duelan los huesos en mi soledad, y dentro de seis meses cuando llegue el 23 de febrero, la fecha clave, y haya perdido la cabeza completamente y haya huido al terreno de los cansados, recordar que si no duele, no sabe.

kinfolktable

Quiero escribir mi libro de cocina la verdad y dedicarme a cocinar, es lo que más me gusta del mundo, lo que llena mi espíritu y lo que me envuelve en un mundo de ensueño y relaja mi alma hasta que sonrió y caigo directa en los brazos de la plenitud. Quiero escribir, tener tiempo para pasear y perderme como antes en bares y esquinas olvidadas, sentándome indiscretamente con la pluma abierta sobre el papel y vigilando la vida de los demás, transformarla con mis manos y atando como un árbol genealógico, líneas sutiles historias olvidadas. Quiero el tiempo para escribir este blog, para inventar, disfrutar, experimentar y soñar con los ojos abiertos. Leer, escuchar, ver, oler. ¿Pero acaso eso no es la vida misma? …. Y no hacerlo enganchada a un Smartphone que toma su desayuno sobre mis hombros y me pone el pijama.

Voz en off: – Chica de unos 17 años sentada en el suelo de una habitacion todavia con apariencia infantil -

“¿Qué qué quiero ser? qué clase de pregunta es esa? Pues bien, quiero ser exploradora, oceanógrafa, bióloga, veterinaria, doctora por Harvard en Literatura del siglo XIX y XX, pasar un año en Oxford estudiando historia medioeval, ser editora para jóvenes escritores, ser cocinera y tener un Bistrot, vivir en una granja en áfrica y tener mi pequeño camp donde conocer a visitantes de todo el mundo, viajar por Canadá en caravana y vivir en San Francisco teniendo mi propio viñedo. Dar clases de cerámica, bailar Ballet y aprender a tocar el piano. Ser una activista contra el calentamiento global y el desastre natural por mano del hombre. Por supuesto quiero criar perros, tener una huerta, viajar por Inglaterra y perderme en sus pueblos, escribir una gran novela y un buen guión, ser fotógrafa, ser contadora de cuentos…Viajar, viajar y viajar. Dejarlo todo, volver a Botswana y ayudar al dolor humano. Y sobre todo, ser madre. De una familia enorme”

lucesAsí soy, entonces, una adolescente en el cuerpo de una mujer de 35 años que todavía no sabe lo que quiere, que vive en un mundo infantil y responde a una vida en la que lo tiene todo, con pataletas y desorden voluntario de kamikaze crónico contra la satisfacción obligada. Una insensata soñadora e ilusionista, sin capacidad para adorar el camino por el que paso día a día. Esto debe cambiar. Urgentemente.

A estas alturas, posiblemente me embarque en una nueva aventura maravillosa, de horas sin dormir, trabajo incesante e incapacidad absoluta de dar prioridad a lo que realmente vale la pena. Más estrés, más desasosiego.

Más sueños, más dedos que tocan proyectos que nunca había pensado pudieran caer como meteoritos sobre la delgada vía de comercio fenicia sobre la que vuelo. Y pienso, pero qué suerte tengo. Miro a los chicos, miro a mi alrededor, escucho a Mozart, retumban las campanas de la Colegiata de Santillana del Mar y huele a mar, a verde y a vacas. Pronto cerraré el ordenador y prepararé la cena para mi pequeña familia: Jaime, Cash y Dumas y seguramente tendré la suerte de leer a la luz de las velas, Brooklin Folies mientras termino de disfrutar de Camins del Priorat y me quede dormida rodeada de una fresco abrumador. Mañana a las 7 estaremos en pie para volver a la guerra, cargada de Paracetamol (cómo puede ser que todo el mundo tenga gripe y durante semanas?) y la cabeza a estallar de ideas, trabajo y locura diaria. Qué suerte tengo.

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El plan? Por ahora seguir luchando. Seguir, seguir y seguir. Sin rechistar, sin quejarme (eso lo veo más complicado) y sonriendo (eso va a ser mi gran triunfo), sonriendo mucho más esa es la clave y la olvido siempre. Ponerme a régimen, de una vez por todas. Mañana, seriamente. Ser más cariñosa con mi marido. Tomarme las horas del día como son: horas con limitaciones. Hacer deporte, sin mareos y sin luchas en contra del conformismo físico. Escribir dos Post nuevos para el blog, urgente. Preparar dos recetas nuevas, el jueves por la noche y el sabado por la noche. Leer más. Pasear tres horas un día por Madrid y perderme. Bueno… No puedo ser tan exigente, debo complementarlo con mi sufrida Federica & Co y las 10 horas al día que me exprime.

¿Por cierto, porqué hay gente tan extraña por el universo virtual? Comentadores, críticos, personajes llenos de amargura y desquiciados nocturnos? Qué pena ver como seres humanos que seguramente tengan una belleza interior sin igual, tengan acceso a sus demonios anímicos y los suelten cual caníbales por ese mundo ficticio del surf internauta gratuito. Yo no les hago mucho caso, pero la crueldad y el resentimiento de algunas personas me deja sin palabras.

tienda

No podían faltar mis recomendaciones, como siempre (¡y llegan cuando la película ya termina con un final feliz… Por supuesto!!)

-       ¿Conocéis el blog “YOMEMIMO”? una queridísima amiga comenzó este proyecto hace un tiempo y yo me apunto mañana mismo a todos y cada uno de sus consejos www.yomemimoblog.com

-        Nuestro encendido de Navidad este jueves día 14 de Noviembre

-        Nuestra segunda cena clandestina “Le Relais de L entrecote” en Federica & Co este viernes 15 por la noche…

-       Planet Palmer!! www.planetpalmerproject.com magnífica marca de Isa y Brianda!!!

-       Uno de mis lugares favoritos para comida Eco en Madrid, la Magdalena de Proust www.lamagdalenadeproust.com

-       La Película “Cosas que Nunca te dije” de Isabel Coixet.

-       Volver a ver la película “Juno” y “Paris je T aime”

-       El foie al Sauternes de Cristina Oria www.cristinaoria.com

-       La revista online Muud. www.muudmag.com viva los nuevos talentos!

-       El hotel Duc de Saint Simon en París. Sin palabras!! www.hotelducdesaintsimon.com

-       La marca de ropa de niños Tocoto Vintage www.tocotovintage.com, sencillamente sublime

-       Leer la autobiografía de Groucho Marx : “Groucho y yo”

-       Mi Woody Allen y su “Stardust Memories” : todas sus clásicas idiosincrasias en una de sus obras más ligeras

-       La tienda-concept store online Bodie & Fou www.bodieandfou.com

-       El blog de Food Photography  White on Rice Couple www.whiteonricecouple.com

-       La Huerta de los Zagales: verdura eco a domicilio www.facebook.com/pages/La-Huerta-de-los-Zagales/115038621965530

 

Enjoy!!!! y sobre todo!!! ser muy felices!!!!!!

 

{Little Joy}

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Escucho, mientras todo mi cuerpo baila de alegría al vibrar con el grupo “Little Joy” y su “The Next Time Around” ( ¡Play it again, Sam!)… Y luego, escribo.

la foto

Si tuviese que pensar en el lugar mas extravagante en el que se me había ocurrido escribir y llevar a mi paciente Mac Air hecho polvo ( y eso que apenas tiene un año y medio…) creo que en pocos lugares más maravillosos y al mismo tiempo, inadecuados podría haber pensado… Una playa enorme y sin iguales me esperaba, disfrazada y cubierta como siempre, enganchada a la necesidad enfermiza de comenzar a escribir de nuevo: si ya de por sí mis experiencias con la playa son por obligación y falta de rendimiento, una imagen repleta de decorados típicos de una serie de la MGM años ´60… La guinda de el como y el cuando, agarrado con las uñas a el porqué  comencé de nuevo a rendirme ante la escritura incansable, cayó en picado en un luminoso sábado de Julio repleto de seres humanos semidesnudos amontonados en una playa pareciendo pequeñas personitas que disfrutaban colocándose con sus mejores galas, unos a al lado de los otros (para no perder la costumbre de mirar, observar, socializar y analizar vidas externas a las de uno mismo).. Siendo los demás, el mayor entretenimiento gratuito aún siendo políticamente correcto…

la foto

Julio. Exterior. Playa del norte de España. Una chica extraña bajo una sombrilla, mientras el sol brilla y las personas se relajan.

Voice in off: (¿Se puede recordar sin escuchar ninguna palabra, más las que danzan en tu cabeza?)

“Ha sido la lluvia, elemento sine qua non para la nostalgia, el desasosiego y en conclusión para mi flagrante manera de sentirme absolutamente en conexión con la vida, quien ha desatado mis manos, abriendo la funda rosa de mi pequeño ordenador castigado y saltándome a la ligera las reglas del buen funcionamiento y del sentido común informático que nos debía de haber llevado hacia una nueva portada para mi corazón y que nunca llegó (se supone que hemos rediseñado el blog, pero parece que no lo terminamos de conseguir= frustración, malhumor y decepción considerando lo terriblemente controladora y perfeccionista imperfecta que soy)… Me siento pues, en mi pequeña silla envuelta bajo una enorme sombrilla, un gran sombrero, ropa en forma de protección y unguentos carísimos que proponen pantalla total, cual guiri con camiseta apretada de neopreno azul turquesa chillon, pantalón de algodón apretado por el agua, sombrero de pescador cual el padre de Jane Fonde en el estanque Dorado y una gafas maxi… Y levanto la vista para ver como mi marido se deleita una vez más jugando con todos los hijos de amigos y conocidos, y yo observo curiosa, como la palas y los castillos de arenas, han sido condenados por millones de teléfonos inteligentes que retratan sin parar y confían en la redes sociales, la vida al instante de cada ser humano. Quien fotografía una roca, quien lo hace al mar, quien lo hace a uno mismo, quien no puede dejar el dichoso aparato ni a sol ni a sombra (yo la primera)… Se supone que consultamos nuestro demoniaco móvil al menos 150 veces al día… Somos adictos a un pequeño órgano de la tecnología que ha sustituido la imaginación, la magia y los sueños, por viajes lunáticos y experiencias desmesuradas dentro de un micro mundo del que es difícil escapar. Nuestra ansia de comunicar, de decir, de expresar y de correr a ver quien es el primero, el más creativo, el más seguido, el más original, el que antes descubre, el que primero publique (¿como el propio Sr. Hearst?)… Ha consumido el dulce sabor del anonimato y de lo deliciosamente tangible: las hojas de un libro de bolsillo, su textura, su olor; el silencio de la imaginación, la delicadeza de un cuento, de un momento de dos, del pasar desapercibido o de no ser localizable o el simple gesto de no coger o no responder a una llamada. Y yo, como buena humana defectuosa, soy la primera que he dejado que mi Iphone entrara en mi vida y la controlara por completo.  Confieso que el pequeño aparato negro digno de Comic forma parte ya de mis básicos, como dormir o respirar. Pero tengo un plan.

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De repente un trueno, vuelve a salir el sol, me escondo pequeña bajo mi enorme sombrilla cual Dracula con capa, camisa blanca con lazos, pantalones negros y colmillos brillantes ( y este dato, aunque el castigo por la supervivencia tras el cáncer, sea venir a la playa como una alien, me hace sentir terriblemente diferente al resto de los mortales, cuya piel puede tostarse y la mia debe de ser cristalina, blanca y transparente como la de un corrector de vidas humanas mitificado) Aún así, a mi siempre me ha gustado la lluvia y el mar, las nubes y el mar, la tormenta, el frio, el agua, las mantas, la chimenea y el olor a tierra mojada, a eso que llamamos lluvia y que es ozono justo antes que el cielo se cubra de gris y moje nuestro imperfecto mundo. El sol y el calor, aun siendo una niña, eran tan nefastos para mi humor y disfrute, como para cualquier famoso personaje romántico de la historia deshumana allá por la lejana Inglaterra de las hermanas Bronte. Así que no puedo encontrar mejor y mayor placer que poder disfrutar del mar y de una buena tormenta, mientras en mi corazón, rige y ruge al fin, la calma.  No ese tipo de calma que radica en la estabilidad, en la seguridad y en la falta de convulsiones continuas del alma, una clase de calma que a veces, envidio con toda mi misma. Sino una calma diferente, quizá la de la maduréz, que a mis 35 años ha llegado cargada de un dulce reencuentro con la vida real que durante mucho tiempo, había olvidado. Es complicado ser tu mismo o florecer cuando alrededor el camino esta plagado de pequeños y grandes monstruos hechiceros, pero si algo he aprendido es que en la vida tienes dos opciones: o encender la luz y darte cuenta que esos monstruos no son más que otras formas de vida atemorizadas y marcadas por la inconsistencia de la sociedad, que son las sombras necesarias para que las cosas hermosas que hay en este mundo brillen aún más fuerte y que existen, sí existen, no obstante todo y todos nuestros esfuerzos; que viven al son de nuestro respiro aún si sonreímos o nos abatimos… O bien, tiramos la toalla y ya está. Sufrimos, abandonamos y nos perdemos tras la verdadera sombra de la infelicidad bañada de rencor y rabia. Puedo decir en alto que los últimos 7 meses han sido más duros, más difíciles y mucho más desgarradores que todos los meses anteriores de mi vida. Me he sentido de nuevo sola, perdida, atormentada, he fracasado en muchos aspectos y he defraudado muchas tantas y otras veces ¿Y qué? Aquí estamos no? Escribiendo delante del mar, sobreviviendo todavía y por fin en paz. En paz rugiendo por salir adelante, pero con una alegría sin falsedades y con templanza, con comprensión y sencillez, con el corazón vendado de amor y la certeza que si todo sale mal, al menos siento, vibro y me tatúo (de verdad, no como cuando era adolescente y no sabía nada de lo que era ser una rebelde) cada día de mi vida, cada sonrisa y cada hueso de mi cuerpo que se rompe y recompone cada vez. Como arte de magia. Este post va sobre los pequeños amores de nuestra vida, sobre los Little Joy´s, sobre la magia, y por supuesto, también sobre la pasión y los sueños, como siempre”

la foto

Agosto. Lunes. Una ciudad casi desértica, el asfalto rugiendo por los casi 39 grados. Interior de una tienda. Chica escribe desde el fondo de lo que parece una tienda, aunque tambien tiene una cocina.

“Hoy, atrapada por el calor de un lunes de agosto en Madrid, trabajando… (Y sí que a veces se hace cuesta arriba, aunque sea estando en nuestro jardín de Hermosilla…) Comienzo recordando como hace siete meses, justo antes de cumplir mi 35 cumpleaños fui a ver a mi querido, sufrido psicólogo y terapeuta Juan Carlos y muy decidida me senté ante sus ojos impávidos por mi vuelta al ruedo y entrega a la causa de la mejoría mental: sentado con su sonrisa habitual, me preguntó si debíamos empezar por algo en concreto, si había algo que tenía tanto peso en mi vida que mereciera comenzar la carrera al desahogo y consecuente rasca y gana de mis temores y traumas: le miré fijamente y sin titubear le dije: Juan Carlos, he decidido que quiero cambiar de vida. Bueno… Esas son palabras no sólo mayores, sino que además provenían de alguien que con sus disparatadas ideas, momentos de éxtasis irreales, sufridas adicciones emocionales y naturales altibajos del alma, en fin… No había sido un camino de rosas como paciente y menos como ser humano soñador e irrespetuosísimo con la realidad y vida  de los otros mortales. Así que pronunciara esas palabras parecía más bien una llamada de desesperación más que una resolución  y una toma de posesión de mi vida, una reivindicación del corazón, una guerra fría a lo que se supone que iba a ser y es, el trazo natural de los días desde el ocaso al amanecer.

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Iba muy en serio, lo que no sabía era por donde iba a empezar. Eso sí, lo primero, era poner una fecha límite: lo mejor de un plan, por todo lo caótico (en mi caso no podía ser de otra manera) que sea, es tener una fecha y la fecha límite será mi próximo cumpleaños el 23 de Febrero del 2014… Todavía hay tiempo, aunque ya he agotado la mitad de mis cartuchos y he avanzado muy poco. Aunque en serio, tengo un plan y voy poco a poco, pero firme.  Mi plan, que es un poco descabellado, se rige sólo por un principio y no tiene un fin determinado, ya que si estás acostumbrado como yo, a ser un errante en busca de aventuras, lo imprevisible deja poco lugar a las certezas. Pero si algo de cierto había en mis palabras del pasado febrero, es que la vida, tan sencillamente hermosa, se merece su tiempo, su espacio y el corazón y el alma se merecen también, encontrar su lugar el mundo y desde luego, en mi mundo perfecto no hay nada ligado al frenesí y la locura que me han acompañado desde hace ya mucho años. ¿Cambiar? Sí, cambiar. Y de verdad. Nunca he sido una persona ambiciosa, no en el sentido económico ni el estatuario que dicta la sociedad que me rodea, así que mi kit personal home-made de cómo cambiar tu vida, lleva el ingrediente fundamental- de ser felíz con lo que ya tengo- salido diréctamente de fábrica sin pasar por retoques ni manipulaciones. Quizá lo he sido en otros tiempos (eso de ser materalista y ambiciosa), por rabia o por ignorancia, pero no de esa forma que se conoce y reconoce en casi todas partes.  Otro ingrediente fundamental es que se lo que no quiero, y empiezo a vislumbrar lo que quiero. No quiero seguir levantándome angustiada, ni sin apenas haber pegado ojo por situaciones sofocantes, no quiero correr detrás de un sueño que nunca ha sido el mío, ni tampoco necesito formar parte del círculo vicioso del asfalto, del consumo, y del coolismo intencionado que tanto aborrezco. No necesito tener más de lo que tengo, ni ser nada más de lo que ya soy, ni demostrar nada más de lo que mi corazón es capaz de susurrar, ni de buscar nada más de lo que ya he encontrado.

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¿Entonces? Han pasado 7 meses y tengo un plan. Se a donde quiero llegar y se que quiero detener el tiempo en el momento en el que descubrí que era completamente felíz, no obstante todo y sin que nada hubiese cambiado… Incluso cuando todo hubiese empeorado hace apenas unas semanas… La felicidad es el único reto que debemos ponernos lo seres humanos y es nuestra obligación no sólo perseguirla sino conquistarla, para así, poder hacer felices a los demás, a los que conocemos y a los que no.  Y retumba en mi mente como una canción maravillosa que no deja de sonar silenciosa, la palabra mágica: Little Joy.

Baby Shettland en Santillana del Mar

Me siento un poco acartonada la verdad, no es fácil escribir y expresar todo de nuevo, después de haber roto el ritmo y la promesa de escribir asiduamente… No es lo mismo pensar en alto lo que quieres transmitir y luego, que las palabras salgan ordenadamente inteligibles. Quiero contar muchísimas cosas, pero creo que voy a tomarme las pequeñas  historias que llegan susurrando a mis oidos con la ilusión y la voracidad de alguien que tiene un plan. Sí, creo que para las cuestiones básicas y más importantes tengo un plan, y debo de confesar que todo está íntimamente ligado… Todo el pack con la alegre predisposición de quien organiza los recuerdos de forma estructurada y siguiendo el ritmo del latido de la pulsaciones, o será del órgano del corazón o será el de la emoción? Aunque como buena pisciana, me despisto de nuevo, y enfoco mis aturdidos ojos hacia la colección interminable de fotografías guardadas de los últimos 7 meses en mi aplicación favorita llamada Instagram, y no puedo evitar sentir que me dejo muchas cosas por el camino, que hay muchos minutos que contar y muchos momentos que el calor de agosto obliga a encerrar en un cajón, que por arte de magia, no deja de hacer ruido danzando al ritmo de un viejo ritmo africano salvaje y real. Este será el sentido de la memoria acompañada de imágenes que retratan todo lo que enciende la imaginación de nuestros recuerdos: nunca dejar de recordar que aunque el tiempo pase y el conjunto parezca sólo destacar por momentos y debido a fechas relevantes, las pequeñas fotografías del alma a nuestro dia a dia, son anclas que nos llevan al pasado y al futuro sin tener ni el tiempo de rebelarse o adormecerse en la encantadora mecedora de un recuerdo dulce y sosegado… ¡Qué estrés! podré acordarme de todo y contar todo de nuevo, por escrito, con los mismos detalles y hablando con las mimas emociones? o me dejaré la mitad por el camino? Por un momento me he bloqueado…

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la foto

Recupero mi natural sin-sentido-de-entender la vida, y me lanzo a la piscina (total tampoco nunca me ha importado mucho si estaba llena o vacía… Lo importante es saltar, sin miedo…) Así pues, en estos 7 meses he cumplido años y mi hermano me regaló mi querido Herbie (mi primer coche), hemos navegado contra viento y marea y borrasca, nos han atacado piratas de dudable reputación (los de verdad nunca lo hacen por detrás…), nos hemos subido a un avión con apenas unos euros y hemos ido a hacer las américas, refugiándome, durante el largo rumbo al sur, en esa imagen bucólica de mis antepasados italianos metidos como galletas de mantequilla en las sentinas de algún navío jugándose a todo o nada su tierra prometida y su futuro. Ahí, de la mano de Eli descubriendo Ecuador, y luego, cayendo enamorada de Lima y de Paola (por supuesto esto se merece un post único)… Nos hemos cargado de tesoros únicos de páises mágicos y hemos creado Jungle Glow, hemos celebrado el mes de los perros, hemos celebrado también nuestro 2 aniversario en Hermosilla 26, hemos empezado a trabajar en nuestro primer libro de cocina… Hemos ideado nuestra primera y sencilla revista online, sin grandes pretensiones ni árbitros de jugadas escénicas (federicasmag.com), nos hemos roto la cabeza para imaginar nuestra primera tienda online… Hemos aprendido muchas cosas, hemos dejado de dormir muchas noches, hemos parado de repente la marcha y nos hemos cargado de melancólica rabia descubriendo, una y otra vez, que el muy ya conocido por las tenderas de antaño y con raíces, “Copy-Paste” sigue siendo uno de los deportes nacionales con más éxito de este país… Y su correspondiente falta de imaginación. Nos hemos aventurado como Wedding Planners con mi querida Vero como socia e ilusionadas como un niño con zapatos nuevos, estamos trabajando en la boda en Murcia de Asun y Juan que ya forman parte de nuestra peculiar familia… Hemos disfrutado de muchos cursos de cocina, de todas esas personas que inventan, crean y se lanzan a la jungla del agárrate como puedas si quieres montar algo y sus éxitos, hemos leído muchos libros (uno de mis Little Joy favoritos), nos hemos agarrado a la vida y le hemos dado la espalda al cáncer, hemos tenido muchos baby pointers, hemos aumentado nuestra familia en Federica & Co, nos hemos reinventado… Hemos dado cabezazos contra la pared y hemos vuelto a apostarlo todo por la misma carta… Y no quiero dejar de contar ni una de todas las horas que han rozado mi cuerpo y que en lo bueno o en lo malo, aquí estoy de nuevo manos a la obra para seguir contando mis pequeñas y a veces interminables historias…

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Y ésta, la fórmula de reencontrarme con mi desafortunado mac,  es también la manera que mi conciencia y la mente cósmica se unan en un único vals, recordándome que la vida está hecha de grandes citas ineludibles y de cimas que parecen inalcanzables pero que ante todo, mi Little Joy adquirida no deje de latir.

Por supuesto no podían faltar mis recomendaciones… Tener paciencia si he perdido el ritmo, lo voy a recuperar con toda la intesidad que mi cabeza sea capaz de escanear:

-  Hace tiempo compré un libro que me llamó mucho la atención por su título: “La historia secreta del Mundo de Jonathan Black” No lo empecé a leer hasta el día después de mi cumpleaños… Y acabo de terminarlo. Es denso, a veces absurdo y en otras ocasiones, sí ha dado un vuelco existencialista a mi manera de entender la vida, o de por lo menos saber más sobre aquellas incongruencias que llaman al timbre de mi curiosidad. (De aquí a que hora me haya vuelto una obsesa de la historia medioeval y de las Abadias del sur de Francia…)

- El Blog de Marina, una chica sencillamente encantadora. Como ya sabeis no soy una gran seguidora de blogs ya que el tiempo que eso conlleva no está ligado a mi actividad diaria, pero este merece la pena www.junelemon.com y ella es sublime.

- El Aceite de Monoi, el mayor y mejor hidratante corporal y para el pelo. Se encuentra en la web y aunque muchos lo usan para la playa, es perfecto para un baño templado de verano, rodeado de velas y un buen libro. Aseguraros que sea Hei-Poa. www.tahitinaturel.fr

- Descubrir dos restaurantes en Cantabria en los que nunca había estado:

. La tienda de Pedro García en Solares y La bicicleta en Hoznayo. www.restaurantelabicicleta.com; www.villafresnedo.es/tienduca.html

-   La película “Murder by Death” (un Cadáver a los postres) con mi queridísimo David Niven y Truman Capote

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- El magnífico aceite de Oliva de “Castillo de Canena”. Una delicia sin iguales: www.castillodecanena.com

- Las Vajillas pintadas a mano de Helene Morbu www.morbu.fr

- Por supuesto descubrir el grupo “Little joy” con un magnifico Fab Moretti de los Strokes y la voz de la increíble de Binki Shapiro! y para amantes de la música francesa escuchar a la actríz y cantante Melanie Laurent.

 

{From Kierkegaard to The Pink Panther: Cosas que nos hacen sonreír}

Escucho a Steve Wonder: For Once in my Life

primera

Este será el último post con este formato, nos modernizamos. Este cúmulo de palabras que me tomé como una vía de escape y de formalizar el hecho que la escritura es como beber agua o hacer pis, se transformará en breve y su paquete será más actual, atendiendo al estresante mundo de la irreal vida internauta. Así que nos modernizamos y yo me comprometo, firmando con un matasellos hecho de un compromiso doloroso con la vida real de mi puño y letra y la rutina de hablar de cosas elevadas a la importancia por el público indiscutible, a escribir. Sin parar. Una operación de estética informática y un corazón sensible al que explotar. Y con mucho placer, el corazón está para darlo todo. Siempre. Y nunca falla.

He tenido que empezar este post de mil formas distintas, tras tanto tiempo sin escribir se acumulan los sentimientos, los pensamientos, las experiencias y no sabes al final qué tiene importancia, que no vale la pena y qué es de vital esencia para entender. O por lo menos, con qué no puedes dejar de vivir y, luego, contar. Y de eso va este post. Sobre la vida, sobre lo que nos hace latir escondido tras su capucha de invernante humano atravesado por la historia del tiempo. ¿Qué cosas hacen que merezca la pena vivir? Qué pregunta más banal, la vida en sí es un milagro y no hay listas de amores superlativos, pero hay veces que la conciencia humana nos deja a oscuras ante tanta locura terrenal. Y más en estos tiempos tan tan duros para tantísimas personas.

He seleccionado estas palabras del Dr. Levy, un filósofo inventado por Woddy Allen en su película Delitos y Faltas.

“Interior. Día. Salita de montaje.

En el monitor de la moviola aparece el profesor Levy con sombrero y bufanda, caminando por un parque nevado.

Voz de Levy: Observarán ustedes que estamos apuntando que…

A lo largo de toda nuestra vida hemos de enfrentarnos a decisiones angustiosas… elecciones morales. Algunas son a gran escala; la mayoría de estas elecciones se…centran en cuestiones menores, en cuestiones banales. Pero…todos nosotros nos definimos a nosotros mismos según las decisiones … En realidad somos, de hecho, la suma…total de nuestras decisiones. Pero los acontecimientos se producen de una forma tan imprevisible…tan injusta. La felicidad humana…no parece estar incluida en los designios de la creación. Sólo…nosotros, con nuestra capacidad para amar los que  podemos dar significado al universo indiferente. Y sin embargo, la mayoría de los seres humanos poseen la habilidad de seguir e incluso de encontrar la felicidad en las cosas sencillas, en las cosas simples … la familia… el trabajo… y en la esperanza de que las generaciones futuras comprenderán mejor el mundo… “

Sobre las sonrisas, sobre en fin, lo que van todos mis post tan poco seguidos y como a rachas, como la vida misma. Pensaba en mi madre, en cómo le transmites ganas de vivir a una persona que se enfrenta a la muerte todos los días, con dolor y con los ojos tapados por la ignorancia médica que se basa en estadísticas. Y pensaba en todas las personas que en este momento tan tan decadente ante el sufrimiento social, lo han perdido todo, y sí, también lo material que a veces parece ser lo único que te queda. Nosotros que nos creíamos como los Intocables de Elliot Nees, los del lado del mundo bueno y primer equipo de ascensión al podio de los triunfadores, nos hemos visto reducidos a vivir la angustia que muchos otros seres humanos viven en silencio repartidos por la tierra. Y además, indefensos, sin gritos ni quejas desesperadas, bien callados, porque decir las cosas queda mal. Y pensaba también en todas las personas que lo tienen todo y que viven el mal de existir, sin amor y sin sueños que alcanzar, ni magia que respirar ni saltos de felicidad que ni siquiera recordar. En las personas que no tienen recuerdos, que no tienen a nadie.

Por aquí quiero empezar pues, por todas aquellas cosas que nos hacen vibrar, aunque nos arrodillemos ante la tristeza.

segunda

Todavía tengo el sabor entre los dedos de mi última navidad: si hubiese podido escribir un cuento lo hubiera titulado “Y era así la Navidad perfecta”

…. Mucha vida de familia normal (la mía propia, Jaime, Cash y Dumas), películas de toda la vida, detalles que colocar y reinventar en nuestro hogar, pic-nics en la playa, cocinar dejándome llevar por la fiebre de Spotify y la música italiana de mi niñez, bailar descalza y abrazada, todos los Food & Wine y Delicious atrasados y sin leer de hace años, locuras de baños pseudo-artístico culinarios y por supuesto literarios sintiendo de verdad que aún no es tarde para ser otra persona, que nunca es tarde para hacer realidad tus sueños de adolescente y que si no se cumplen, volver a sentir el frenesí y la inexplicable emoción que uno siente al volverse a meter en los pantalones de una vida sin explotar todavía. Volver a escuchar a Charles Aznavour, ver Un hombre y una mujer con esa espléndida Anouk Aimee. Y por supuesto, mirar a mi marido mientras se relaja cante uno de sus vicios favoritos y que yo alimento: fumar un puro con un whisky de malta a la vez que se le salen las órbitas cuando descubre un nuevo grupo de jazz. Creo que la perfección no existe y aburre, y ver mi felicidad nublada y chubascada por la eterna lucha por mantener Federica & Co a flote y el sufrimiento de mi madre, forma parte de esa peculiar manía que tenemos de querer seguir vivos y encima disfrutar de ello.

tercera

He hecho un paréntesis, para viajar atrás y sentirme feliz. El encontronazo de Enero del 2013 que abofetea con el frío y las pocas ganas de arrancar el motor de la imaginación, me da arcadas cuando bajas a toda castaña como en los tiovivos, que a mi personalmente, me dan náuseas con sólo mirarlos en una foto.  Y de paso en paso, de des-propósito en propósito para el nuevo año, rozando ya casi el floripondio de san Valentín y cayendo en picado en mi 35 cumpleaños, pretendo sacar una sonrisa a todos los que se acerquen, aunque mi mal genio y mi carácter insoportable (es así, soy muy consciente) más bien me lleven a la guillotina de sierra eléctrica.

Hace frío, en enero hace frío y en febrero se consolida más. Cuando era pequeña recuerdo mis cumpleaños con nieve y frío, por eso será que disfruto como los vampiros y los lobos de las heladas invernales, de el fresco entre las fosas nasales y las manos congeladas con respecto al corazón. Y el invierno también guarda muchos secretos y muchas sonrisas que descubrir. Me encanta el campo, sobre todo cuando está helado, parece que está como dormido: nada como coger el coche o tren de cercanías y perderte por el monte, por un parque, entre pinos, llevar un picnic con caldo caliente, quesos y vinos y respirar fuera de la ciudad.  Me gusta el silencio de los paseos de domingo pronto por la mañana, el asfalto, el frenesí y los coches parecen haber desaparecido o estar dormidos, y el frío que asalta mi piel blanca hace distinguir pensamientos claros y positivos que hablan en mi cabeza, sin parar, mientras paseo sola desmontando mi vida.

cuarta

Encender la chimenea y disfrutar del silencio absoluto. Recordar que merece la pena romper la soledad con una buena pieza de Schumann, Ingmar Bergman, la felicidad de mis chicos por sencillamente existir, las pinceladas exactas de “melancholia” (Como la película de Lans Von Trier) de Mark Rothko, las aguas cristalinas del pantano, una copa de viña El Pisón, las sonrisa de Jaime, los poemas de Giacomo Leopardi y las obras de Pirandello, la voz de Julián Casablancas, el olor de las mimosas, mis recuerdos en áfrica (y se acelera el corazón), mi ahijada Carlotta…  Sí, los niños… No existen seres más increíbles que los niños. Terminar de ver una película desconocida y sentirme en la silla como si me hubiese sacudido un huracán… Ese momento mágico, indescriptible y personal que se encuentra ante el perfecto equilibrio natural de la naturaleza: entre idear e preparar el ante sala de un almuerzo de domingo mientras sorbo las primeras gotas de un vino y nos paro de pensar y oír voces sobre la vida dentro de mi corazón… Y justo el instante de satisfacer el apetito visual y el caer rendida ante otro experimento culinario. La música de mi marido, siempre en constante movimiento, a veces aullando de dolor y otras veces de felicidad inmadura como ninguna (no podría haber otra, la madura y consciente y consternada es para viejos del alma).

Cosas por las que merece sonreír… Todas las películas de los años 80 y 90, eso clásico sobre los clásicos de culto, que me lanzan como una catapulta a mi adolescencia de aparato, timidez e intramundo cuando la vida era mucho más sencilla: The Goonies, Star Wars, Tiburón, El Padrino, Indiana Jones, Ferris Bueller’s Day Off, E.T, Aterriza como puedas, Ghostbusters… Sin hacer elogio de ninguna lista conscientemente divina, intelectual o de buen gusto cinematográfica…Esta selección de clásicos sin importancia que nos recuerdan que en otra época el mundo era un lugar entrañable sobre el que pisar y que la inocencia, el don más importante de un ser humano, no tenía un sentido simbólico de edad corta y juvenil, sino en la larga carrera que la vida significa un punto sin retorno para seguir sonriendo no obstante todo.

quinta

Si, seamos sinceros, todos tenemos necesidad de sonreír por estupideces por anormales que sean y por absurdas que sean. No siempre se puede regir uno por el coolismo inmóvil de las redes sociales (que estrés!)… La última vez que me escondí tras un momento para mi, como cuando era adolescente, me he sentido más como la auténtica Bridget Jones que cualquier otra heroína que hasta cuando se descalza y se lava los dientes parece una musa de la perfección. Y sonrío la verdad, sonrío cuando me imagino la ropa interior de esta mujer absolutamente perfecta, sus buenos propósitos, su balanza desencajada y su terrible humor negro tirando a patético. Disfrutar de una cena light (si, light… Frittata de calabacín, con búfala, albahaca y pimienta) con un copa de vino mientras veo una película de comedia romántica cutre con ojos temerosos por ser juzgada por mi consciente gemela terrenal. Y  pienso en poner una foto de la última estrella de Hollywood de menos de 28 años delante de la puerta de la nevera para cuando sufra ataques de “tampoco he engordado tanto”. Y sonrío recordando el speech que una fantástica Rosie O´Donnell le dedica a sus amigos de pueblo en la mágica Beautiful Girls (1992) sospechando que las mujeres, las de verdad, están hechas de carne y hueso y mucha belleza interior.

A propósito de mujeres. De la amistad. Yo nunca había tenido afinidad con la amistad femenina y en el curso que la historia personal de mis sentimientos ha dibujado, he sentido hasta rechazo por excesivas hormonas dislocadas en un mismo conjunto tangible. Así que siempre he tenido amigos chicos. Sin problemas, sin retorcimientos, sin envidias o sin inseguridades. Si destruimos la frontera entre la natural atracción física y no saber cómo reaccionar al hecho de gustarse o atraerse, la amistad se convierte en una complicidad. Aunque como he repetido en otros posts, más tarde tuve que retractarme y admitir que mis mejores amigas, las de verdad, las he conocido después de mis 30 y que antes, cuando era una cabezota, no sabía lo que era tener una voz perfecta que te seca las lágrimas incluso cuando nadie sabe que estas llorando.

sexta

Me hace sonreír mi marido Jaime. Otras, me hace llorar y otras me enfurece. Pero siempre es el timón que sujeta mi vida. Recuerdo la pasada noche de sábado, mientras estaba escondido tras su gran ordenador en su lugar favorito de la casa: su mesa reciclada y pintada por mi ( que yo, con las manos, no se hacer nada, sólo cocinar y cambiar ruedas del coche) aterrizando en su mundo de música y cine…Y descubría un grupo nuevo tras otro… Y yo repasaba mi última novela (Ingmar Bergam : Secretos de un Matrimonio, ya le dedicaré un post al completo)…  Y de repente le oí susurrar, mientras le miraba ensimismada en mi mundo aunque con las órbitas de mis ojos saltando de una imagen a otra, cuales eran algunos de sus sueños. Y os aseguro que sonreí. De verdad.

Sonreí redescubriendo los VHS de los ´80 mientras me acurrucaba en el hogar de mi madre y con guantes de cirujano, caí rebuscando entre muchas cosas, muy muy familiares pero muy muy olvidadas que aún me eran indiferentes. La vida, por muy vertiginosa que pueda parecer, siempre remunera nuestra astucia cuando nos encontramos con la punta de los dedos de los pies sujetándonos sobre el filo de navaja. ¿Cómo? Con el coraje. Y de paso, una sonrisa. Aunque el mundo se caiga y caigamos tras él en picado hacia un lugar oscuro donde no sabremos si nos estamparemos y el pánico modifique las facciones de nuestra alma, os aseguro que la caída será siempre más reblandecida por la satisfacción si lo hacemos mostrando nuestro perfil más bonito.

septima

Me enfrento ante una guerra que se escapa de mis manos, en la que el cáncer se lleva por delante el batallón de todos aquellos que son seleccionados por azar sin importar la cultura, el origen o la edad, y la pérdida de una madre representa el mástil del barco de cualquier pirata, por todo que los recuerdos de las tormentas y la agonía por seguir a flote en la juventud hagan agua, una madre es una madre. Y me enfrento a los terribles errores y defectos que mi naturaleza desorganizada lamenta en el corazón de el imperfecto pero delicioso y adictivo, desde luego como la peor droga, mundo de Federica & Co. Así que vuelta a empezar, de cero y con más años y menos tragicomedia que esta barbaridad económica que deja cadáveres por donde pasa. Aún así, sigo siendo una afortunada. Aun perdiéndolo todo, sería muy afortunada. Y sólo por esto, sólo por la suerte que me ha tocado vivir en la vida, tengo la maldita obligación de sonreír: y de verdad, no con aparatos ni como consecuencia de la rutinaria falsedad, sino con todo el cuerpo y todos los huesos. Como hacemos las tenderas, que tenemos y debemos aprender el arte de sonreír aunque el mundo se desplome o nos hayan roto el corazón.

De esta última desaventura he aprendido muchísimo, y ya se sabe lo que no mata endurece. A ver si esta vez aprendo de verdad.

Esta mañana sonreí, ha sido la primera sonrisa del día: estaba escuchando radio3 la favorita de Jaime, y a lo largo de una entrevista un músico de Electrónica explicaba que “ Cuando voy al mercado y veo todos esos colores de frutas, verduras… Me inspiro y creo…” En fin, yo no soy tan melómana, yo soy más Indie y me chifla Gershwin, pero para una personita como yo que considera que ir al mercado es lo más fascinante que se pueda hacer en la vida y que comprar verduras, quesos, carnes, pescados es lo más maravilloso que le pueda ocurrir a una chica como yo, para la que cualquier escaparate de moda pasa inadvertido como una mala película.

octava

Sonrío gracias a unos corazones que no entiendo todavía cómo puedo llegar a merecer, pero que están ahí, no obstante todo, conociendo mis terribles defectos, y me llenan de cariño, de apoyo, de esfuerzo, de ánimos incondicionales y se entregan por completo: Gracias Eli, Gonzalo, Teresa y Verónica por supuesto, mi halfwed! Gracias de todo corazón.

Aquí van mis recomendaciones como siempre!!

novena Para Comer:

- Si queremos algo preparado con el mismo cariño, entrega y sinceridad pero Bio y saludable nada como Panela & Co www.panelaco.com que como ellos mismos se definen son a Fast Casual Restaurant. Sus dueños estuvieron un sábado en la tienda conmigo y me rechiflaron

La Buena Vida, uno de mis top 10 en absoluto. Hacía mucho tiempo que no iba y nunca nunca falla. Impresionante. Calle Conde de Xiquena 8, Madrid

Comporta, en la calle Serrano 120, Madrid : para comer en el centro, bueno, rápido y de una calidad estupenda.

- Por supuesto no iba a faltar mi TOP 1 en Madrid: Sacha. Calle Hurtado de Mendoza 11. Un clásico. Por cierto, estará cocinando este lunes 11 de Febrero en la cocina de Federica & Co formando parte de la SoulFoodNights www.soulfoodnights.org

Para Ver:

- La hilarante comedia Noises Off, se consigue en internet. Una de mis películas favoritas y que pensé en montar como obra de teatro. Mi querido Michael Caine hace un papel único.

- La Comedia cult de los 90 The Royal Tenenbaums, una de las favoritas de Jaime. Loca y con un cast de lujo

- Por supuesto Casino Royale, la auténtica de 1967 con un David Niven impecable, como siempre

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Para Nosotros:

- Si queremos hacernos un autoregalo que dure muchísimo, que sea único, que no pase de moda y que sea perfecto para este frío: un jersey de Yellow & Stone, yo tengo 2 y me hundo dentro cuando el mundo se pone oscuro berenjena. www.yellowandstone.com

- Fichar la nueva página de compras online It&Vip donde comprar los armarios  de los más cool: ropa, accesorios y todo lo que se pueda imaginar. Yo he vendido mis cosas, no soy nada cool pero feliz de participar en un proyecto tan bonito. www. itandvip.com

- Descubrir el magnífico trabajo de Aurelie y su blog www.pausegourmande-aurelie.blogspot.com.es  Me encanta!

- Por supuesto fichar el trabajo de los chicos de The Selby y de Kinkfolk: www.theselby.com y www.kinkfolkmag.com

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Enjoy!! Y a sonreír!

Me despido escuchando a mi querido Chopin: Nocturne in E Flat Major, Op. 9 No 2

{Le petit chef dans le jardin}

Hoy escucho mi tema favorito de Navidad: “Jingle Bell Rocks”

Cuando le pedí a mi querida Carmen que pensara en un buen nombre para esta intrépida aventura y apareció con una sonrisa con este nombre… Bueno, qué voy a decir… No sé esbozar buenas sonrisas la verdad y no suelo decir en alto lo mucho que me gusta algo o que quiero a mi equipo… Pero mi corazón sonrió como una niña pequeña y de repente me sentí como la diminuta ratita que enloquece París con sus hábiles manos de artista culinario. Ayer tuve la suerte de descansar un poco tras muchos días de muchísimo jaleo y me dediqué a uno de los placeres más sintéticamente apetecibles de una tarde de domingo: estudiar las revistas de cocina francesa (lo sé, muchos países son conocidísimos por su gastronomía pero nada como la prensa culinaria francesa) y leer con muchísima atención cada receta, cada recomendación y todos los artículos que la verdad, me interesan mucho más que otras de las banales (porque este no es un hobby banal) aficiones que hay por el mundo.  Y el mini chef que habita en mi daba tumbos de alegría imaginándome manos a la obra tras los fogones.

La idea de montar un Undergound Restaurant o Guerrilla Dining (me rechifla este apodo) llevaba en mi cabeza desde hacía mucho tiempo, cuando descubrí los Suppperclubs de Londres hace ya unos dos años, luego proseguí por NY y finalmente en Barcelona y en Bilbao (en Barcelona detrás de una lavandería se esconde DontTell). Mucha gente me pregunta por qué no monté un restaurante en vez de Federica & Co… En su momento porque no lo sabía, hablamos de hace 12 años… Y qué sabía yo de manejar un restaurante y de lo que quería en realidad… Y tampoco tenía mucho dinero para ser sinceros… Y más tarde, porque salí traumada después de trabajar en el que montó mi madre y en el que trabajé como camarera… Cocinar es una experiencia única, pero dirigir un chiringo como un restaurante son palabras mayores. Como decían en un artículo hace poco: los que se llaman restauradores (estoy haciendo una traducción del francés, puede que no quede tan armonioso) son aquellos que crearon escuelas de paladares de la talla de Le Grand Vefour o la Tour d Argent. Todas las demás, eran casas de comidas o Bistrot. Por eso la idea de la Guerrilla Dining me parece lo más apropiado para alguien que como yo, que no tiene talento para el invento, quiere satisfacer su gran manía de querer dar de comer a muchos y bien. Y bueno, después de darle vueltas, muchísimas vueltas y buscar locales, y no encontrar, y sentarme y revolverme y seguir buscando, al final y como último remedio, decidí organizar este pequeño underground restaurant en el salón de Federica & Co… ¿Dónde mejor que en casa? Al final los cursos son a veces hasta de 12 personas, así que no sería tan descabellado cocinar y servir la cena para 25 personas. No sería la primera vez que lo hago, ni muchísimo menos.  ¿Por qué Underground? Porque es clandestino, de aforo limitado, mientras se sirve la cena estará aquí el mini chef haciendo un showcooking (cocinando en directo) y la posibilidad de conocer a muchas personas diferentes ya que nuestras mesas no estarán distribuidas de una manera ortodoxa.

Como siempre comento, mi mayor ilusión es poder comprar la mejor materia prima y recibir como en mi casa, porque no entiendo la cocina como un negocio sino como una pasión ciega y descontrolada que sale de mi corazón. Sé que debería de bajar los precios, hacer la compra en un gran almacén y rugir con el trabajo en serie, pero no puedo, de verdad, no puedo forzarme así. Prefiero menos, pero tal y como me sale del aliento, de la imaginación, de los pálpitos y de los ojos salidos cuando voy al mercado. Cabezota, pero sincera. Demasiado cabezota.

Así que por si no había suficiente trabajo en Federica & Co, nos hemos embarcado en esta nueva aventura. La primera de ellas: los próximos martes 11, miércoles 12 y jueves 13 de Diciembre convertiremos nuestro mágico jardín en un escondite para los sentidos y la delicia de la imaginación.

¿Cómo elegí los menus? Pues sencillamente pensando en mis platos favoritos… Como italiana, naturalmente un menú típico de mi casa cuando estoy con amigos. La segunda noche Francia… Lo siento es mi debilidad. Y visto la época en la que estamos y mi absoluto amor por la Navidad, un menú especial que poder degustar. Especial pero sin florituras.

El horario será de 21,30 pm a 00.30 am y el precio de 65 euros cada uno. Contaremos con la selección del insuperable Andreas Kubach y sus vinos de The Flying Cow y para los postres tendremos de nuevo y con muchísimo muchísimo orgullo, las maravillosas manos de Chloe Sucree.

Un poco de mi Jazz favorito y a descubrir los secretos de nuestra cocina.

Para los que sois fieles a nuestros cursos de cocina, aquí el calendario para los días 17, 18 y 19 de Diciembre:

LUNES 17 DE DICIEMBRE:
- Tartare de Dorada, Naranja y Caviar
- Pularda al horno, fondue de parmesano y castañas
- Cake de The Verde
MARTES 18 DE DICIEMBRE:
 - Veloute de calabaza al foie gras
- Christmas De Luxe Pizza
- Tarte de Cacao y Ricotta
 
MIERCOLES 19 DE DICIEMBRE: Espeacial Christmas Buffet
 - Bellini Cocktail
- Nems de Salmón Ahumado con crema de Sake
- Vieiras Rossini
- Tarta de Marisco
- Pularda al vino blanco y setas
- Souffle de Limon

Para reservar como siempre escribirnos a: kitchen@federicastories.es

Antes de terminar, aquí unas cuantas recomendaciones que no os podeis perder:

- No dejéis de entrar y descubrir el mundo de Le Fooding, una maravilla para los sentidos y un proyecto espectacular http://www.lefooding.com/guide-restaurant-paris-france (meteros en los últimos dos eventos de Brooklyn y Milan, impresionante!!)

- Mi editorial favorita de cocina!! Marabout! www.marabout-cote-cuisine.com y su selección especial de recetas from NY “Happy Donuts & Happy New York”

- Reservar el día 24 para comer en Edulis www.restauranteedulis.es

Estoy terminando mi entrada especial Christmas, así que guardo algunas recomendaciones para mi siguiente entrada!

Enjoy!!!!!

{La perla negra}

Escucho: “I’ve heard this song before”, by Helen Forrest & Harry James

Por fin he conseguido romper la barrera, sentarme a escribir y estar aquí de nuevo, a solas con la página de Word en blanco, tan solo con el título en la cabecera… Tengo clavada en la memoria del corazón el momento en el que me volví a sentir plena en mi lugar favorito del mundo, por fin, inalterada del ruido continuo y de nuevo con ese hormigueo en los dedos y mis latidos batiendo tan rápido como si mi corazón estuviera montando a punto de nieve todos mis pensamientos. Estaba en el pantano, hacía un día maravilloso: las hojas color cobre de los árboles de otoño, el suelo verde, el agua azul, los caballos, la pequeña potrita y los perros, cachorros, mis chicos y muchos más perros… Y un cielo pacífico y perfecto, limpio, tocado por el aire frio del otoño.

Entonces pensé de nuevo: Cómo había podido llegar hasta el punto de llevar casi tres meses sin escribir una sola palabra, cómo era posible que no recordara como se siente uno cuando escribe y se libera, cómo saltan mis dedos haciendo claqué cuando escribo con mi mente y asaltan una hoja en blanco tomando el mando de la situación, y sobre todo, cómo había sido posible no volverse un ermitaño de las palabras  cuando el tiempo pasa y cae ceniza sobre todos esos pensamientos que revolotean (una de mis palabras favoritas del diccionario) en mis oídos. Lo cierto es que sí es posible, y por esta razón ha pasado tanto tiempo desde la última vez que me senté a escribir y que no fuera en ese momento mágico en el pantano cuando recobré la cordura y la compostura para este Blog. Pasaron más días de penumbra y arrepentimiento hasta que con una autocrítica feroz y la palabra disciplina gritando, por fin tuve la valentía de ponerme. Así que aquí estoy de nuevo, sin un fin premeditado… Espero no querer acabar con todo el pozo de emociones que hay en mis huesos de una sola vez y sobre 34 páginas.. Ya se sabe, o todo o nada. O blanco o negro. Nada de medias tintas. Eso no va conmigo. Y la mejor recomendación, lo sé, es escribir mas a menudo y sin necesidad de tener que contarlo todo al primer impulso. Lo voy a intentar.

Creo que escribir, si se hace solo con la voz de nuestro sistema límbico, exige que nuestro entorno y nuestra mente se encuentren en equilibrio con el resto del mundo. Por lo menos para mi, y para llegar a ese equilibrio, la mayoría de las veces hay que librar batallas que solo uno mismo conoce. Cuando abrí los ojos la otra mañana en el pantano, me dolió terriblemente haberme ausentado tanto de mi emoción, vocación y tortura (si, tortura… cuando es innato es terriblemente doloroso no satisfacer la necesidad). Sentí una punzada de melancolía típica del otoño. ¿No os pasa con las hojas caídas, los árboles amarilleando, tostándose con el declive del abandono del verano y de esa época obligada de desasosiego?…  Personalmente, no tengo ninguna simpatía por el verano (aunque toda mi infancia estuvo ligada a momentos únicos de serenidad veraniega y la palabra serenidad, esa palabra tabú en mi casa, fue inexistente) y además la vida me alejó completamente de cualquier resquicio de acercamiento al sol… He de confesar que ya en marzo, sueño (que eso es gratis) con mis idílicas vacaciones de verano… Aunque nunca son lo que uno se espera, empezando por el hecho de que yo, a partir de Junio no soy persona debido al calor, el sol, y la malignidad que ambos aportan a mi existencia. Aunque si es cierto que cuando uno sueña, lo real y lo tangible se evaporan. Para eso sirve soñar.

Así que de nuevo el otoño, ya impreso hace tiempo en nuestras vidas aunque no en la temperatura (¿qué es el 20 de Octubre con 25 grados?) y la proximidad del invierno, el frío, las chimeneas, la leña quemada, los calcetines, el chocolate caliente con un whisky de malta Japones Hibiki de la compañía Suntory www.suntory.com (ese Whisky que anunciaba maravillosamente un increíble Bill Murray en Lost in Translation) o un Ron Plantation www.plantationrhum.com, la pila de libros sin abrir que no nos dio tiempo de leer en verano, las mantas, las películas de TCM,  mis chicos una tarde de domingo de siesta y las recetas nuevas de caza, castañas y setas…  Y por encima de todo, la víspera del momento más mágico del año: la navidad, que como hace ya un año y medio que empecé este blog, reconozco como el momento más único que se pueda respirar. La navidad que, aunque no nos guste, aunque sea un negocio de la Iglesia y de los grandes almacenes… ¿Y qué? Vamos a quitarnos el corsé  oprimido de la vida de adulto que nos exige olvidarnos de lo bonito que es ser niños y ser, ante todo, ingenuos e inocentes. … Eso es para mi la navidad: inyectarme una sobredosis de ingenuidad, de inocencia y de creer, que  este año, finalmente, tras 34 ocasiones bastante fallidas (menos la mejor navidad de mi vida: 2008) lograré hacer realidad mis muy significantes y pesados sueños. No por su valor económico, sino por toda la carga emocional y de altruismo exigido que impera cuando pensamos en la navidad. Así que fiel, como alguien que se enamoró de una visión, sigo esperando que cada navidad sea el momento perfecto que llevo esperando desde hace 34 años. ¿Perfecto? Si, sonrisas, alegría, serenidad, abrazos, detalles tontos y buen vino. Y mucho frío, y Jaime, y mis chicos y más perros. Eso es todo. Algo de jazz de Artie Shaw y la calma que debe llegar, como oro en paño, después de la tormenta.

Navidades a parte, ya tendré ocasión de recaer sobre este tema… Debo intentar recordar todas las cosas bonitas que me han pasado desde la última vez que escribí. Las historias tristes ya nos las conocemos y habitan dentro del corazón, agarradas como la hiedra que se cuela entre los muros de piedra de una casa. Pero las cosas bonitas, esas que te hacen sonreír y que le dan sentido a tu vida, no deben olvidarse ni deden dejar de ser recordadas cada día porque seguimos siendo unos privilegiados  y si algo he aprendido en estos 34 años (aunque no sigo esta cura perfecta para cualquier dolor) es que nunca debemos perder el equilibro necesario para seguir soñando: como Peter Pan y su país de nunca jamás, como los niños perdidos que con un pensamiento feliz son capaces de volar, como la maleta plagada de inocencia e ingenuidad que un niño conserva como lo más sagrado y que con el tiempo se va olvidando cuanto más vamos creciendo. Un pensamiento feliz al día. Pero no se puede rellenar algo que está ya hasta arriba de preocupaciones, de rencor, de malos recuerdos, de rabia, de frustración y de melancolía. Sólo se puede rellenar de pensamientos felices un lugar en el que haya espacio para ellos y debemos encontrarlo y protegerlo.

Desde agosto ha pasado de todo, nuestro negocio ha cambiado muchísimo, hemos crecido dentro de nuestra pequeña familia, lanzamos nuestra página web, Cash cumplió tres años,  lanzamos nuestro nuevo departamento de Wedding Planners, Ma Petite Juliet se fue del jardín (con tanta tristeza como supuso) y entró una nueva marca de niños, vinieron las Muzungu Sisters… Pero empecemos por el principio: tres maravillosas mujeres, cada una dedicada a algo distinto, me mandaron tres regalos increíbles en verano y no puedo estar más agradecida. Se que llego con casi tres meses de retraso, pero quería daros las gracias: para nosotros es un honor cada vez que alguien piensa en nuestro mundo desde su lugar más sensible y nos hace llegar una sorpresa que convierte nuestro día en un momento particular  e inolvidable.  Gracias!! Graciass!!

Ro de “La Real Fábrica”  www.tienda.realfabrica.com

Oliva de “Oliva Jabones de Cuidado”  www.oliviasoapblog.blogspot.com.es

y Juani de “Juanita Imagina”  www.juanitaimagina.blogspot.com.es

 

Hace ya dos semanas vino mi prima Claudia a visitarnos durante una semana. Es una mujer excepcional y llena de inteligencia que ha colmado mis días de amor absoluto. Tiene 21 años pero muchas veces parece contener toda la sabiduría de un anciano y guardar la inocencia y frescura de una niña de 8.  Para mi es como una hermana.

Fuimos a recogerla al aeropuerto por la noche, la terminal 4 estaba repleta de padres con niños, de perros, de abuelos, de amigos. Nunca la había visto tan llena y sobre todo, tan repleta de personas sonriendo, felices y expectantes. Por lo visto la gran mayoría de las personas venían a recoger a sus hijos pequeños después de un largo tiempo pasado en el extranjero (no pude reprimir mi curiosidad hincando el oído). Había pancartas y niños de todos los tamaños, padres ansiosos, abuelos orgullosos y mucha felicidad encontrada y deseada en una terminal de Aeropuerto. Eché mucho de menos no tener mi propia familia, no poder sentirme de esa manera esperando a mis hijos, pero se saltaron las lágrimas de mis ojos al ver a tantas personas tan felices, no obstante todo, no obstante fuera sencillamente una tarde de un domingo cualquiera y todo el mundo fuera siguiera igual de imperfecto que siempre.  Y me di cuenta con todo mi corazón de lo terriblemente afortunada que era. A parte de mi marido Jaime  (que cada vez me hace más feliz a pesar de todas las adversidades) y mis increíbles chicos, ha habido cambios en nuestra pequeñísima diminuta familia empresarial: ya somos más, más corazones que laten cada día de la semana, más sonrisas cuando llego por las mañanas, más ganas de luchar, más ánimos, más abrazos. Más trabajo también, más intensidad, más de todo. Más Federica & Co. Gracias Chicas, Carmen y Marta por hacer que este sueño siga siendo verdadero.

Hemos lanzado al fin, nuestra página web (www.federicastories.es) cuyo resultado es el trabajo de muchísimas personas que lo han hecho posible y que se han entregado en cuerpo y alma: gracias a todo el equipo de Wozere www.wozere.com Teníamos todos un pánico terrible a que el mundo digital e intangible (a veces demasiado real al consumir nuestra imaginación por completo) solo fuera capaz de reproducir en modo estático nuestro mundo que no deja de ser el resultado de mucho cariño y de muchos corazones latiendo, y eso, hasta que se demuestre lo contrario, es prácticamente imposible de plasmar sobre una pantalla en dimensión visual sin latido. Sin embargo, lo consiguieron con sus manos y esas conjeturas terribles que un ordenador es capaz de organizar. Porque yo no hice casi nada, sólo asentí. Y aquí seguimos, intentando mejorar y dándole vueltas a cada detalle, para siempre estar en movimiento. Ahora nos toca mejorar el apartado de cocina, que es mi gran pasión y el sentido que le da el cocinar y el imaginar un menú a mi vida, que le otorga legitimidad y aporta libertad a mi trabajo. Pero necesito un poco más de tiempo para ocuparme y hay muy pocas horas al día, pero queda mucho mucho tiempo por delante. Por último, no menos importante, un proyecto que teníamos en mente y que la verdad, nos daba mucho reparo lanzar debido al enorme respeto que le tenemos a todos los profesionales que se lo llevan currando desde hace años  y que gracias a la minuciosa, perfeccionista, dulce, exigente, estricta y muy paciente Verónica (gracias Vero!!!)  hemos comenzado a sentirlo como real y que tímidamente nos ha abierto las puertas de este loco loco y apasionado mundo de las bodas.

Woody Allen fue mi profesor de música clásica (aunque ya en la universidad estudie historia de la música) y de ahí que me encante la música clásica. Para la iglesia de nuestra boda, me volví una enferma compulsiva y rebusqué entre todos los cajones de mi intelecto hasta recuperar todas y cada una de las piezas que en algún momento de mi vida me habían abierto el corazón en dos (literalmente). Y esto, detalles como este, al igual que dejar una sombra invisible de nuestro mundo en las bodas o celebraciones de los que confían en nosotros, sencillamente me entusiasma, aunque sólo sepamos aportar millones de detalles sencillos y personales.

De Woody Allen he aprendido muchísimo de lo que soy, o por lo menos de lo vaguea en mi alma tan poco artista y sin embargo atada con largas cintas al tormento y a la inestabilidad de los que crean. ¿Qué aprendí? A escribir por ejemplo en la cama y a rendir lo máximo de mí misma en este mismo insólito lugar de trabajo. Me encanta su legendario amor por el jazz y por la buena literatura y filosofía ligera. Me gusta su manera de observar la vida. Por su afable y lento escrutinio de la cultura y la sobrevaloración del entendimiento humano. Me gusta como ridiculiza a los pedantes y resuelve el enigma de la vida con un giro de palabras. Y por supuesto es el único ser humano que me hace reír sin parar. Normalmente no capto rápidamente el entusiasmo de los demás por eso que se llaman chistes… Pero reírme a carcajadas es otra cosa. Y este, es otro pensamiento feliz.

Gracias a todos los que ayudasteis a celebrar un Halloween muy especial! Gracias a Eugenia de Eat-Me Cakes www.twitter.com/eugeniafraile , a Lucía de Maison Pom Pom www.maisonpompoms.com, a Sandra de Bambola Casa Creativa www.bambolacasacreativa.es y a todo nuestro equipo maravilloso de Federica & Co.

Gracias a Dana y a Tatiana por haber traído tres días únicos a nuestro tímido jardín! Esta es vuestra casa Muzungu Sisters! www.muzungusisters.com We Love you!!

Gracias a Sally de The Workshop www.theworkshopflores.com por todos los maravillosos ramos que nos ha estado enviando cada semana desde hace ya 7 meses!!

Gracias a todos por habernos dejado llegar por lo menos hasta aquí: Es, simplemente, mágico. Gracias a Carlos, Beatriz, Carlitos y Cecilia por haber apostado por Federica & Co con vuestra marca Charlotte & Ma www.charlotteandma.com! Gracias a María por montar la venta de su colección de invierno de Sisimú www.sisimu.es en su Cabaña del jardín! Gracias a las chicas de Brumalis por convertir nuestro mundo en un elogio al aire fresco, las flores y a vuestra sonrisa !! Gracias a todo el mega equipo de Better www.esmejor.es y los Pop-Ups que montáis! Gracias a todos los que transigís todos nuestros defectos y lo hacéis con una sonrisa.

Gracias a mi marido, socio y mejor amigo Jaime.  Con todo mi amor y gratitud. A mis chicos Cash y Dumas (y a todos los cachorritos que hemos ido regalando a familias maravillosas Leia, Elvis, Lola, Ava y a sus dueños, os voy a dedicar un post muy especial.

Por último y más importante (como decía cierto personaje femenino de la literatura “Lo más importante en el amor, no es ser el primero, sino el último”), quería agradecer con todo mi corazón a Eli su increíble ayuda, su cariño desmesurado, su generosidad, su ánimo, su lealtad y su maravillosa personalidad. Gracias Eli. Gracias por ser y estar, gracias por creer.

La Perla negra, es así como se llama en mis adentros este jardín tan particular y si, me siento como Jack Sparrow, no por ser capitán, sino por amar a su barco por encima de todo y abandonarlo y por supuesto, por ser un pirata de los de antaño: desaliñado, burlón, empedernido, cabezota, obsesivo, frío de emociones, travieso y dicharachero. Con un pie más en el agua que en la tierra.  Si se tratara de el barco del capitán Garfio, Jaime sería Peter Pan y Judith sería el Señor Smith-Smee.

Bueno, ahora a trabajar en los próximos cursos de cocina.. Este mes no he dado a basto y no he podido hacer más, lo siento, pero a partir de la semana que viene comenzaremos de nuevo con nuestro ritmo habitual.

Me quedan mis recomendaciones para esta semana:

-  Por supuesto ver la última entrega de la Saga Crepúsculo www.lasagacrepusculo.es .Llevaba todo el año esperando a que se estrenara. Lo siento, todos tenemos nuestro vicios.

- Descubrir algún músico o grupo en el festival de jazz de Madrid www.madridjazzfestival.es nosotros iremos a ver al mítico Gino Paoli en la sala clamores

-  Visitar la expo de fotografía’ “La Dolce Vita” en el centro de arte Canal Isabel II

-  Descubrir mi tienda favorita online www.neest.fr

- Regalar en Navidad un kit para hacer punto de los chicos de We are Knitters www.weareknitters.com (pronto en Federica & Co yupiiii)

- Descubrir este hotel de Madrid www.casademadrid.com

Y un último consejo: rescatar de donde sea un poco de tiempo para olvidar todo lo malo y disfrutar de la vida. Como me recordó ayer uno de los hombres más importantes de mi vida “Si no duele, no sabes si estas vivo”

Enjoy!

{A heart in Provence}

Escribir una entrada sobre este tema me ha llevado mucho mas tiempo de lo que podía imaginar. Después de haber hablado de África, bueno… Cómo podía hablar de cualquier otro lugar y que no sonara sencillamente… Aburrido…

Para hablar de la Provenza, hay que entender ¿qué es exactamente la Provenza? Qué parte del sur de Francia entendemos como Provenza? Bueno, digamos que el corazón puro de esta magnífica parte del mundo está delimitada desde la pequeña ciudad de Avignon, bajando hasta Marsella y torciendo hacia este para abrazar los pueblos de Gap al norte hasta Mentone en la frontera con Italia: este facil mordisco de tierra se denomina Provence-CoteAzur. Ahora bien, esta región esta dividida a su vez en sub-regiones y la nuestra, la que despierta nuestra atención es la que incluye el parque de le Luberon: Saint-Remy en Provence, Gordes, Menerbes, Lacoste, Bonnieux…

¡Pero vayamos por partes!!… Espero que esta sea la 1 parte de una guía que, como mínimo, pueda ser realmente un cuento de aventuras que hable de ese lugar de ensueño lleno de lavanda, frutales, viñedos, aceites y el sonido de la chicharras.  He tenido que perderme una y otra vez, encogerme por el silencio de las estrellas, bajar de un coche para lanzarme a fotografiar un árbol de cerezas o quedarme por enésima vez encandilada viendo el atardecer desde una terraza en el pueblo de Menerbes… Para poder sentirme capaz de relatar y recoger de una sola vez una guía aproximada de la región de Vaucluse, aunque parece que uno nunca sabe, nunca ha descubierto y nunca se ha perdido lo suficiente como para ser un master on Chef en términos viajeros. O será que mi ya reconocida obsesión compulsiva no me trae la satisfacción necesaria como para saber que no voy a olvidar ningún detalle ni una trascendente información que pueda ser de vital importancia cuando decidáis viajar a la Provenza…

Tengo la enorme suerte que mi trabajo más diario en la tienda me lleva también a redescubrir cada vez, y de la manera más extraordinaria, esta zona de Francia tan verde y tan amarilla y tan morada al menos, cuatro veces al año. Y no sólo el trabajo me lleva a la Provenza, sino todas y cada uno de mis recuerdos de infancia: crecí en la Pronvenza-Cote d Azur, más hacia el mar azul marino intenso rodeado de roca brillante que hacia el olor del Luberon, y es un lugar donde mi familia vive desde hace más de cuarenta años. La primera vez que compré Courgettes (calabacines pequeños… Desde cuando la verdura se valora por su inmensa dimensión? Será todo lo contrario, cuanto más pequeño más sabor y menos agua…) posiblemente tenía apenas dos años, mi madre me entregaba una moneda y yo pedía, poniéndome con todas mis fuerzas de puntillas y agarrándome con los deditos a la barra del puesto del mercado, cuando asomando lo que mis ojos me dejaban entrever y elegía lo que me parecía más apropiado para mi estómago. Recuerdo mi infancia con la despreocupación del niño protagonista de la película “Un Buen año”. Con cinco empezamos a navegar por todos los mercados Antigüedades, brocantes y comida por supuesto… Y con diez y ocho años  mi madre me regaló en el mercado de la Isle sur la Sorgue de agosto mi primera cubertería de alpaca. El resto, es historia…

Muy larga por cierto… Pero que dulzura y que serenidad traen los recuerdos de infancia, cuando esta ha sido placentera y despreocupada. Recuerdo los abrazos de mi madre, su olor, Donna Summer mientras pasaba el aspirador, las horas en la peluquería jugando con la imaginación y esperando, el Steak Tartare, mi padre afeitándose por la mañana, mi madre cepillándome el pelo, mi madre cantándome su canción inventada y desentonada, mi madre y yo en el cinquecento azul de mi abuelo…

Cada nuevo viaje a la Provenza parece como si fuera mi primera vez y tuviera que volver a sacar notas de hoteles, nuevas masías, nuevos escondites gourmands o pueblos sin haber conocido lo suficiente.

Pero tenemos que despegar ya: lo primero que hay que hacer es pensar cuantos días nos podemos ir. Lo perfecto son 7 días, una semana para descubrir el camino. Nosotros solemos ir 3 días y medio. Para llegar a Gordes, la meta más significativa de nuestro viaje, hay que recorrer 1091 km que se pueden, o bien hacer en tres etapas y visitar mas la zona de Nimes, Uzes, Avignon y St Remy en Provence, o bien en dos etapas pero siempre parando en el maravilloso Ampurdán para quedarse boquiabierto de las maravillas de España. Si elegimos la segunda opción (para ceñirnos mas a la zona de Le Luberon) se hacen más kilómetros.

Emprendamos el camino que sea, yo me tomaría este viaje con la calma necesaria y el desasosiego que un viaje en coche conlleva.

El primer punto de mi destino es Lindos Huéspedes www.lindoshuespedes.com que me recomendó mi rubísima y todo ojos azules amiga Anita (tiene un super showroom Crudite Showroom).

Foto de www.milsenses.com

Me paro en el Ampurdan porque me parece una zona única en España, su gastronomía, el mar y sus campos lo convierten en un lugar mágico para mis recuerdos y como muchos dicen, se trata de la Provenza española, así que no encuentro mejor paradero que inspire con más fuerza este viaje.

Otro lugar para pararse y perderse es el Ampurdá, es la Bisbal y su hotel www.castelldemporda.com, y por los alrededores hay una magnifica ruta de Brocantes. Otro de mis favoritos por su cocina es Mas Salvi www.massalvi.com; y por último, una opción para sería perfecta para una aventura puramente gastronómica con parada en Gerona: Los apartamentos Alemanys 5 www.alemanys5.com. Si decidís parar en los alrededores de Gerona y es en Agosto, podéis disfrutar de los conciertos de Jazz y Música clásica del Castell de Peralada (sólo para conciertos recomiendo su visita) y por supuesto no faltéis a la visita obligada a El Palau de Casavells, www.palaudecasavells.com

Después de esta parada, nos dirigimos sin parar hasta Nimes; la Camargue, Perpignan y demás son lugares maravillosos, pero no podemos parar en todos los sitios. Nimes es un pueblo con una gran tradición taurina. Yo recomiendo quedarse en Les Jardin Secrets www.jardinessecrets.net , todo un lujo en estos tiempos lo se, pero desde luego si uno puede, creo que no quedará defraudado. El desayuno es increíble al igual que su decoración.

Si nos quedamos por la zona y decidimos ampliar nuestra visita también a Uzes, Avignon o Aix en Provence, no os podéis perder estas direcciones, que son el resultado de una investigación posiblemente enfermiza y particular de la zona. En nuestros viajes las estancias son mucho mas sencillas debido a nuestro Budget, pero si estáis planeando un viaje romántico o una escapada larga, aquí encontrareis mis favoritos tras una larga selección… Como no estoy enfocándome en esta zona sólo indico mis Coup de Foudre, evidentemente no son los más económicos ni mucho menos, pero sí son maravillosos.

Pueblos:

Uzes: Le sardines aux yeux bleus www.les-sardines.com

Arles: L Hotel Particulier a Arles www.hotel-particulier.com

Avignon: Hotel la Mirande en Avignon www.la-mirande.fr

Aix en Provence: Hotel Villa Gallici www.villagalici.com

De Nimes a Saint Remy en Provence hay apenas 46 kilómetros a través de lo que comienza a ser la visión de la campiña provenzal. Lo que diferencia este pueblo de todos los demás, a parte de ser pequeño, de piedra, con restaurantes exquisitos y parecer que hemos vuelto a los años en los que los pintores vagaban por las calles en busca de inspiración (véase Van Gohg)… Es una corredera de impresionantes árboles que desfilan uno detrás de otro marcando el camino casi infinito: son altos, robusto, siempre con hoja verde y con troncos que nos enseñan que aquí, la naturaleza, prevalece sobre la mano del hombre. Y mires por donde mires, sólo ves praderas, campos, antiguas masías, chateaux y ventanas de esos colores típicos provenzales. Para mi, es el pueblo más bonito de toda la zona y un enclave único donde dormir o quedarse varios días y luego salir de excursión por otros pueblos. Es desde luego un plan tranquilo, con mercado los miércoles por la mañana, paseos y buenos restaurantes.

En mi opinión no hay una oferta de hoteles con encanto relación precio calidad que me permita incluirla en esta guía (salvo quizá el Chateau del Alpilles). Eso si, para comer en Saint Remy aquí tenéis mis top 3:

. Le Bistrot Decouverte, www.bistrotdecouverte.com (mi favorito! el steak tartare increible!)

. Alain Assaud, 00330490023711

. Cafe de Lezard (el dueño es un tipo tosco y malhumorado pero el sitio es muy acogedor, sobre todo en invierno)

No dejéis de visitar la tienda de aceite de le Chateau de L Estoblon. Para volverse locos. www.chateauestoblon.com

Imaginar esas fotos de casas de piedra con enredaderas verdes, flores selváticas, lavanda azul, romero, parras y Olivos. Eso y muchísimo mas, es la Provenza.

Abandonamos ya Saint Remy para dirigirnos al primer pueblo clavado en mi memoria y en mi corazón desde la primera vez que lo visite: Gordes. Qué puedo decir, no se ni por donde empezar… Gordes es un pueblo anclado literalmente sobre una roca que cae en picado y sus mini calles y mini escondites sólo son el resultado de la expresión histórica reducida a su esplendor. Es un pueblo muy turístico, sobre todo en temporada de vacaciones del hemisferio norte. Lo bueno es que el turista es americano, de esos que charlan con todo el mundo, culto, que viene a conocer el viejo continente y se deja engatusar por cualquier simil de lo que ha aprendido en libros o en las películas… Así que es tremendamente encantador, discreto y sorprendentemente culto. Siempre se hacen buenas amistades tomando un vino en la plaza del pueblo y más, con los americanos. Yo recuerdo maravillosas amistades duraderas y únicas descubiertas por casualidad en medio del desierto del Kalahari. Qué pena, que diferentes somos de los americanos y de los australianos en ese sentido.

¿Qué hacemos en Gordes? Lo primero, hacer nuestra foto turística pero única desde uno de los primeros recovecos tras la muralla típicamente provenzal hecha de piedras planas colocadas una sobre la otra, y que caracterizan no sólo el pueblo sino los 5km que recorremos en coche desde el plano verde y lleno de lavanda hacia el pueblo de Gordes. El pueblo se abre ante nosotros como una obra de arte, como una pintura. Es realmente único.

Yo personalmente no recomiendo dormir en Gordes: hay otros hoteles quizá más particulares y con encanto. Si queréis sin embargo disfrutar de las vistas, os recomiendo quedaros en Le mas de Romarins, que tiene unas vistas impresionantes y un restaurante muy agradable. Sin embargo, mi hotel favorito en la sub zona de Gordes es La Maison Valvert, www.maisonvalvert.com. Si tenéis ocasión, dormir en la cabaña del árbol, es una experiencia magnífica.

Para cenar o comer dos sitios:

-   Le Clos de Gustave, www.leclosdegustave.com, en el mismo Gordes: terraza, cocina casera provenzal y en invierno chimenea.

-  Le Mas de Tourteron, www.mastourteron.com: sencillamente delicioso. El jardín es de ensueño, su huerta un viaje aromático por los olores de la tierra y su buffet de postre impresionante. Yo nunca dejo de ir, eso si, reservar con tiempo. Es uno de mis restaurantes favoritos del mundo.

Desde Gordes aprovechar para visitar el pueblo Brocante y lleno de anticuarios llamado la Isle sur la Sorgue y su mercado de los domingos. El resto de la semana sólo abre de viernes a lunes. Cuidado con los precios, podréis encontrar auténticas joyas pero están acostumbrados a ser el centro neurálgico de compradores de todo el mundo, y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo. Desde los mejores anticuarios a actores de Hollywood. Es un pueblo encantador rodeado por un río y si tenéis ocasión de ir el 15 de agosto, disfrutareis de uno de los mercados brocantes más grandes de la zona. Si vais, no dejéis de ir a mi pequeño Bistrot favorito:

. Au Chineur: Buenísimo y muy bien de precio. Preguntar por Nadege, su encargada.

Si quereis algo más sofisticado y disfrutar de un jardín secreto, comer en Le Jardin de Quai. Con paciencia, porque tardan. Pero es maravilloso.

Cuando empecé esta guía tenía claro que no quería dejar ninguno de mis recuerdos olvidados y tampoco mis búsquedas obsesivas entorno a la Provenza dejadas a la indivina providencia. Para seguir con esta guía escrupulosa, debo de dirigirme con el corazón a una recomendación muy básica: también, entiendo y más en estos tiempos, que no es Back to the Basics, sino todo lo contrario. Es un hotel de ensueño que hace de la Provenza lo que es y es digno de comparación con cualquier lugar mágico en el mundo.

Obviamente me refiero a La Bastide de Marie (obvio para mi claro…). También producen su propio vino y forman parte de una mini colección de hoteles con un extremo encanto cuyos propietarios son un matrimonio que empezó reformando unas propiedades en la estación de esquí francesa de Megeve. Además, se encuentra cerca de el pueblo de Menerbes, nuestro próximo destino. ¿Qué puedo decir de este hotel? Que es muy caro, eso está claro. Pero los sueños son gratis y es lo más barato que conozco. Os dejo aquí su link para que descubráis el hotel y podéis visitar también sus bodegas ya que producen su propio vino… Cuando hablé de perfección, sabía a lo que me estaba refiriendo. www.labastidedemarie.com

Levantamos la vista desde el fondo del valle del Luberon y vemos un pueblo que, como Gordes, cae por las laderas de una montaña y se asoma imponente aunque guardando su natural sencillez por debajo del maravilloso atardecer. Menerbes se recorre en una tarde y no me atrevo a recomendar otro hotel ya que por ahora, no he conseguido sentir la corazonada hacia ningún otro y además, Gordes está a menos de 14 km. Es un pueblo maravilloso para perderse y pasar una tarde, aunque mis intenciones como viajante son meramente turísticas, ya que al igual que el pueblo de Lacoste (a escasos minutos en coche) donde el Marqués de Sade vivió durante años en su increíble castillo, encuentro que los atractivos culinarios no se enroscan demasiado en lo profundo, sino que se acostumbran a las básicas exigencias de los seres humanos.

Esto no me inquieta en absoluto, todavía me queda mi mejor carta guardada en mi memoria ya consagrada a esta guía: hablo del pueblo de Bonnieux. Ay, Bonnieux (escribo poniendo los ojos en blanco…). Bonnieux lo tiene todo. Ahí se encuentra mi hotel y restaurante favoritos, el Chateau de la Canorgue (podréis degustar su vino tinto, sobresale de la media con buen precio) donde se rodo la famosa película A Good Year, atravesar todas la colinas envueltas por arboles de largos brazos y una cantidad casi ilimitada de flores, plantas, frutales y viñedos, ver uno de los mejores atardeceres que ofrece todo el parque de le Luberon y bueno, qué os voy a contar yo, que suelo alargar mi camino más de 200 km sólo para venir aquí tras una feria a las 5 am…

Como ya os habréis dado cuenta, esta zona tiene una altísima producción de vinos, sobre todo de tintos y rosados.

Yo, que adoro los rosados, os recomiendo probar los que se producen en la Cote de Provence, es decir, mucho más al sur de donde estamos. El rosado debe de ser de un color salmón indescriptible por lo tenue y cálido que tiene que resultar. Pero sí os recomiendo, perderos por algunos de los innumerables chateaux que ofrecen catas a diario. No leáis ninguna guía al respecto, dejaros llevar por el instinto, por el aprendizaje fortuito, por la sorpresa o el desagrado pero siempre impulsados por vuestro corazón. Nadie es más sabio, que vuestro paladar. Y gracias a Dios, es distinto al de todos los demás.

¿Dónde vamos en Bonnieux? Lo normal sería que os recomendara la Bastide de Capelongue (www.capelongue.com) tanto para dormir como para cenar. Es el típico lugar maravilloso que todas las guías recomiendan. Sería mi mayor recomendación si hace un par de años, en busca de algo bastante más económico y más inmerso en el anonimato (siempre me ha gustado descubrir por mi misma, no seguir la corriente) no hubiese descubierto l Auberge de l Aiguebrun: es sencillamente, perfecto.

Está a la afueras de Bonnieux, al otro lado de la montaña y bastante escondido. Tiene pocas habitaciones, un restaurante pequeño y blanco con vistas a un magnifico río, y 5 cabañas también blancas donde poder dormir y descansar en medio de la naturaleza. ¿Qué más se puede pedir? Reservar con antelación, eso desde luego. Soy capaz de hacer 400 km de más solo para dormir una noche, y aceptan perros, como no. Para mi, es un sueño. Tanto en verano como en invierno.

Si queremos disfrutar de una cena gastronómica desde luego la Bastide de Capelongue,  es una muy buena opción, pero si queremos algo más sencillo e íntimo, podéis probar Le Fournil, un restaurante que se encuentra en medio del pueblo y que está enterrado bajo unas bonitas cuevas que hacen del ambiente más íntimo y romántico.

Aquí hemos llegado. Me he extendido como nunca. Es agotador escribir tanto sobre el mismo tema. Sobre todo cuando tenga preparada mi siguiente entrada, y no trata de viajes…

Por último, y no se me olvidaba… Si queréis tener dos experiencias gastronómicas reales os recomiendo dos de las Bastides que el Sr. Alain Ducasse posee por el luberon y por la Provenza: en ambas se puede dormir y en ambas se imparten cursos de cocina.

-   La Abbaye de la Celle,  http://www.abbaye-celle.com

- La Bastide de Moustiers, http://www.alain-ducasse.com/en/auberge/la-bastide-de-moustiers

Pero me es imposible seguir desde aquí, la guía entonces se convertiría en una novela… Y todo lo que mi mente pueda recopilar en este momento va dedicado a una novela, pero no sobre turismo.

ENJOY!!

{¡Federica´s Kitchen Cooking Again!}

Photography by: www.cocokelley.blogspot.com

Con los tiempos revoltosos que han revolucionado mi vida no he sido capaz de mantener el ritmo de los cursos de cocina, y como bien se después de 34 años,  necesito desarrollar personalmente cada pequeño sueño que realizamos en Federica & Co. Y sí, yo soy el mini chef que da los cursos de cocina por la noche, cuando las luces de apagan, todas las chicas se han ido a casa y rodeados del silencio de nuestro mágico jardín (para mi lo es la verdad)… Comienza el show que representa mi amor y pasión por la cocina y todo lo que ello conlleva. Hasta el momento hacíamos pequeñas catas de vino, porque el maridaje es necesario para que nuestro olfato, sensaciones e imaginación se enciendan. A partir de ahora, y con la llegada del magnífico corner de The Flying Cow dirigido por Andreas Hubach, podremos ofrecer catas profesionales que podréis disfrutar por separado o bien de la mano de mis cursos.

Mucha gente viene a la tienda y pregunta sobre los cursos y quería aprovechar esta introducción para los cursos de fin de junio y julio, para explicar como funcionamos. Los cursos son por la noche, a partir de las 20,30 horas y suelen durar unas 4 horas: preparar 3 platos completos ya que son cursos participativos, cenar y catar lleva bastante tiempo. No uso el congelador ni el micro, mi cocina la califico de Mercado: ¿qué quiere decir? De temporada, según lo que la huerta y el campo nos ofrece, sin forzar ni aventurarme en platos complicados ni en presentaciones de lujo. Me gusta la cocina de toda la vida, mezclo mi cultura italiana con mi formación francesa ( Cesar Ritz Escoffier) y mucha imaginación. Me gusta enseñar platos que puedan reproducirse bajo múltiples ópticas y con diferentes ingredientes, una vez hayamos aprendido las bases. Creo en una cocina sincera, sin tapujos, creativa y basada en lo sencillo. Para cocinar es una forma de entender la vida y de sentir con un sexto sentido. Prefiero lo salado a lo dulce ya que lo primero representa una aventura más alocada. Y me gustan lo monográficos porque adoro viajar por el mundo y descubrir nuevas recetas y formulas de cocina que todavía no he aprendido.

Tambien organizamos cursos privados, es decir, un grupo de amigos que quieran aprender a cocinar y parar el tiempo a través de los sabores. Eso sí, siempre pocos, como en los cursos. Y a medida!

Para más info escribirme a : federicaskitchen@gmail.com

Para Julio he seleccionado una serie de recetas frescas, un poco mas ligeras para este calor y siempre usando mucha verdura!

Espero que os gusten!

Enjoy!

MARTES 3 DE JULIO

  • Tarta salada de Tomates Cherry, aceitunas negras y tomillo
  • Ensalada de Boulghour con pollo y Lima
  • Panna Cotta con fruta de la pasión

MARTES 10 DE JULIO

  • Crema Helada de Calabacín y Pepino
  • Terrina de mini Judías verdes y queso Fresco
  • Tartaletas de Melocotón

MIERCOLES 11 DE JULIO

  • Crumble de Verduras
  • Dorada con lima y pesto verde
  • Mousse de mango y pistachos

JUEVES 12: Especial Italia

  • Lasagna hecha en casa Federica
  • Orecchiona di Elefante Bice (plato típico milanes)
  • Tiramisu

MARTES 17 DE JULIO

  • Muffins de guisantes, menta y butifarra natural
  • Hamburguesa Federica
  • Madalenas de arándanos y limón

MIERCOLES 18 DE JULIO

  • Alcachofas Fritas a la Romana
  • Cocotte de Almejas al limón y mini-puerros
  • Mini Tartaleta de Plátano y Canela

JUEVES 19 DE JULIO

  • Crema fría de tomate, albahaca y mozzarella
  • Coq au Vin Riesling
  • Trifle de fresas, sables y crema de mascarpone

MARTES 24 DE JULIO: Especial Buffet de Verano

  • Cocktail Ensoleille
  • Polpette alla Veneziana
  • Tarta fina de Calabacin, pomelo y queso de cabra
  • Ensalada de Pasta de hinojo, calamares y salsa Federica
  • Ensalada Siciliana con melón
  • Mousse de Chocolate