{Turning Page}


Lo se, nunca había tardado tanto en escribir ni en publicar. Tengo guardada la entrada sobre el sur de Francia: una guía que me estoy volviendo loca en acabar por ser tan meticulosa y porque la Provenza significa mucho para mi. Tanto, que no consigo avanzar ni enfocarme.
Este va a ser el post más personal que vaya a escribir, y considerando que todos son altamente intimistas, no hay duda que me encuentro de nuevo, en mi vida, ante una encrucijada que ha descolocado y convulsionado ya mi curiosa existencia. Y mi frágil equilibrio (ya que seamos sinceros, me pierdo fácilmente si no soy disciplinada, me desdoblo y fundo en otra personalidad cuando hay un mínimo de caos extra que colma la copa de lo insensato) se despedaza como cristal cuando mi alma se encuentra ante la deshonesta realidad que la vida, aunque sea maravillosa, a mayoría de las veces se ceba con los más débiles y sin aún así más verdaderos… Y entonces y básicamente, me vuelvo loca. Literalmente. Y me cuesta mucho volver a mi estado normal. Aunque mi paciente, amoroso y único compañero de vida me tenga que recoger casi con anzuelo y caña de pescar y recomponerme a base de paciencia y todavía todo su amor infinito. Creía que mi amor era muchísimo mas fuerte, que estaba mas enamorada de mi marido que él de mi, pero no hay nada que me haga creer más en él que su constante, sacrificado y único amor que en estos últimos casi 5 años me ha colmado de algo que va mas allá, muchísimo más lejos que la vida insignificantemente real. Y no me había dado cuenta hasta ahora.

Antes de continuar por ese camino, no puedo ni debo dejar de enorgullecerme por nuestro primer aniversario. No solo por la celebración, que gracias a todos, todos los que nos apoyaron, fue cálida, emotiva y romántica para los corazones (The Workshop Flores, Maison Pom Pom, Harina, Heineken, Woz´Ere, Hendricks, My Little Momo)… Sino también por haber llegado hasta aquí, por haber aguantado este primer año tan tan duro, por haber luchado con todas nuestras fuerzas, por no haberse derrumbado mi matrimonio con tantos problemas y tantísimas crisis y por querer, no obstante todo, no obstante las enormes dificultades, seguir siempre (y con eso me refiero a siempre) con la bandera de este barco de piratas bien izada mis fuerzas hasta que no me quede más aliento.

Veo la llegada de este primer aniversario como un milagro, como el resultado de un amor como ninguno hacia ese jardín, los días de lluvia, los días de sol, las comidas con mis niñas, mi Judith, los enfados, las crisis, los problemas, las ganas de tirar de la toalla, nuestro Hugo, los chicos, Leia, los nuevos aventureros, los dolores de espalda y lumbago por mover los muebles, las gotas de la lluvia empapandonos mientras tapamos con enormes plásticos nuestros tesoros, las regañinas, las lagrimas, los problemas personales, todo tan tan personal… Las chicas que se han ido y las que han llegado, las sesiones de terapia, los gritos, mis encabronamientos, mi mal genio… Un amor apasionado y mágico que hace que cada día, pase lo que pase, se trate de una nueva apuesta, de una nueva emoción y nuevo enamoramiento, comerse la cabeza para seguir adelante, aguantar el chaparrón de la crisis, de meses malos, de facturas y mas facturas, de peleas continuas…Y seguir, siempre seguir con la uñas, los huesos, los dientes y todo lo que haya dentro de mi capaz de hacerme seguir hacia delante. Son momentos muy duros, durísimos, y hay veces en las que sientes que deberías abandonar: pero eso sería como entregarle a tu mayor enemigo lo que más quieres en esta vida y ver como te lo quita de las manos. Así que mientras haya vida en mi, seguiré luchando hasta el último suspiro por Federica & Co.


Esto es lo que significa este 1 aniversario: seguir luchando.
Me gusta saber que Federica & Co siempre esta en movimiento, nunca dejamos de girar, como el mundo, las nubes, el reloj, las mareas: hace menos de 8 días inauguramos 3 nuevos corners y dimos la bienvenida a tres nuevos lunáticos (espero que disculpen la expresión… Pero para que luego digan que no hay vida más allá de la tierra…) Cada uno de ellos ha sido el resultado de la mayor ambición que existe: la estima humana. Todo lo demás, viene solo.
Por una parte, The Flying Cow www.theflyingcow.es , un nuevo concepto de venta, degustación y sobre todo, descubrimiento vinícola. Una experiencia total de la A a la Z ligada a los sentidos: la selección nunca casual, se extrae milagrosamente de Andreas Kubach, asesor mundialmente conocido y contrariamente a muchísimos resabidos, pedantes, incultos y redundantes poco expertos o muy resabidos intelectuales del vino, se desvela como una hombre natural, como los vinos que propone, sincero, sin atributos más especiales que ser sí mismo, escondiéndose decidido tras la certeza que su amor y dedicación respalda sus palabras y su conocimiento: y lo mejor, da a todas las personas su lugar, su momento de expresión y escucha con la educación alemana que a nosotros, los latinos, nos falla muchas veces. De todos sus viajes elige 9 vinos y con ello, una rotación cada dos semanas de su selección. Blancos, tintos, sparklings y de todo el mundo. ¿Porqué no vino Español? Porque hay vinos excepcionales en este país pero al igual que elegimos, como bien recalca Patricia (mujer, socia e intrépida creadora de Andreas) un dia comer comida china y otro dia comida italiana, en The Flying Cow podemos pisar de puntillas todos los escondites del mundo.


Lo que me encanto de conocer a Patricia, gracias a la ayuda de Sally, y obviando que organizó el corner en menos de 24 horas y con detalles sublimes (véase el papel de envolver- el libro de firmas para clientes- el packaging- la imagen.. Wow!!)… Fue su historia personal. La ves tras sus galácticas gafas de pasta y su larga coleta de pelo oscuro y no crees que te será posible traspasar su mirada clara y concisa. Sin embargo, y a ráfagas de frases y anécdotas que caen como el que pasea por Roma, descubres que vivió en Cuba, fue anticastrista (y no le hace falta ni una banderola ni lucirse), tuvo una hija preciosa que es un calco de ella, que ella también con 15 años descubrió que quería amar la cocina también a nivel profesional y que como yo, no sabia que se podía trabajar en eso sin ser un esperpento de la sociedad… Y que además, y lo no por esto menos categórico o trascendental, quería ser escritora: y lo fue. Publico y luego se mimetizó en la vida real creando una empresa de comunicación brutal. Vaya… ¿Por que seamos sinceros, quién en su sano juicio querría ser escritor?… Como dice mi querido Woody en muchas de sus películas donde siempre deja un hueco de protagonista a escritores arruinados y en catarsis con la inspiración y consigo mismos, o vendidos al comercialismo exigido “ Escribo porque no se hacer otra cosa y no se vivir sin ello”. Y desgraciadamente el procedimiento de la creación, porque hay que ser honestos con la disciplina y el día a día, desgarra a cualquiera y le deja exhausto y sin fuerzas, o por lo menos sin esos pies de plomo pesados que la sociedad de hoy en día (¡ por supuesto que nos vamos a extinguir! Nos lo tenemos merecido!) exige y demanda. Así que no sólo puedo presentar con orgullo una selección brutal de vinos, sino a unos seres humanos que, cuando uno es tan extraño para los normales, te llenan de satisfacción y de un calor en el pecho y en la mente parecidos a la admiración y a la falta de soledad.


También tenemos la enorme suerte de contar con Gonzalo y Nicola que han traido a nuestro patio las bicicletas de ABICI: espectaculares, diseñadas por italianos con ese aire retro y vintage, pero con la funcionalidad que el deporte y el ciclismo conlleva. Yo estoy enamorada de una bicicleta color añil que se descubrió ante mi como una caja de sorpresa, ya que ni soy aficionada al ciclismo ni veo como una prioridad gastarme un dinero para una bicicleta. Pero en este caso sí. Y lo vale. Por cierto, ayer me enteré que son las mismas bicicletas que se venden en la archifamosa tienda de París Colette, así que un placer compartir producto. Os invito a visitar www.abici-italia.it
Y mi querida Teresa, a la que ya le dediqué un tiempo idilico en uno de mis post, se ha atrevido a ofrecer los servicios de My Little Momo www.mylittlemomo.com  de manicura y pedicura en el jardín de Federica & Co los viernes y los sábados, siempre que el tiempo nos acompañe claro.


He dicho que este iba a ser el post más sincero y personal…¿ Porqué he tardado tanto en escribir? Como he comentado tantísimas veces, el proceso de contar historias de verdad es mas complicado que coger un móvil y con dos frases sacar una falda bonita, una fiesta o un plato de comida. Eso se puede hacer desde cualquier punto del mundo, lo puede hacer cualquier persona sin talento y seguir la corriente, también se puede hacer sin dejar huella ni espacio a la imaginación. Y se que tengo muchos detractores, muchísimos… Y normalmente, además, suelen ser personas amigas, brillantes, practicas y con un gran talento que me repiten que este blog no puede ser solo sobre historias tan largas, tan comprometedoras para mi espíritu, tan poco renovadoras ( y lo cierto es que lo se)… Y que tengo que cambiar, cambiar hacia la vida real que exige y también que me da la oportunidad y se lo da a Federica & Co. para poder crecer, que de eso se trata. Y ¿cómo comulgo entonces la vida real con mis pensamientos? Lanzar nuestra pagina web, inaugurar nuestra venta online y proyectos de decoración, listas de boda y por supuesto y lo que más ilusión me hace: nuestra colección Fede&Home permanente. Enorme, delicada, currada y siempre hecha con amor. Y sobre todo, para todos, apta para todos los públicos. No puedo dar más detalles. Y seguir con el blog, pero más vivo, más encendido, que para eso no dejo de marearme con tantos pensamientos.

En ocasiones, si tienes suerte, un día te encuentras con personas que te iluminan, te revuelven y te dejan desnudo y te das cuenta que hasta el momento, no sabias nada. Hablo de Sofía y de Mario. Ellos estan haciendo posible este cambio, que Federica & Co crezca, se ilumine y vibre con el mundo. A Sofía la conocí hace muchos años, yo vivía en NY y no sólo estaba centrada en mi propia cruzada contra el sistema y mis ganas de salirme del molde y ser escritora y descubrir la ciudad en su luz, sino que me sentía muy reacia hacia los españoles que venían y marcaban tendencia: vivía con una modelo despampanante con su carrera en auge y todo lo que reportaba de su mundo me parecía por un lado divertido (sigo siendo la misma, las cosas como son) y por otro lado, el contrario y en gris oscuro en contra de mi momento álgido como escritora de mi segunda novela, completamente contrario y retrogado. Sofía, alta, flaca, guapísima, estilosa, cool, interesante y con una gemela (vaya, dos en vez de una) me eclipsaron y en mi inocente inseguridad de veinteañera, las catalogué o la catalogué en mi apartado de interesante pero como mundana y real, demasiado real para mi. La vida siempre nos pone en nuestro sitio: el cielo se unió con la tierra cuando volví a encontrarme con ella en esta vida cotidiana y ahora sí, real… Y sólo puedo decir maravillas de su corazón, de su talento, de su cabeza privilegiada y de su bondad desinhibida. Y como digo muchas veces, las personas que te ayudan cuando lo necesitan y lo hacen con una honradez desnuda como lo ella, necesitan recibir dar las gracias como se debe ya que alguien puso estas almas con voz en tu camino. ¿Y de Mario? No creo que haya palabras para definir su mente brillante. Y es un señor. Afable, dinámico, fuera de serie. Y de nuevo, un señor.


¿Qué hay después de este mañana? seguir luchando, que no son momentos para dejar de darlo todo sin descanso. Y seguir escribiendo mis Stories, eso nunca va a faltar. Entiendo la realidad, pero soy fiel y honesta. Lunática, pero de verdad.
Y para los que creen que Federica & Co es el negocio de unas niñas edulcoradas que se lo pasan pipa en su jardín… Les invito a venir aquí, a ver lo que significa entregarle y venderle el alma al mismo diablo si hace falta con tal de seguir adelante y sacar la cabeza del agua, aunque todo te arrastre hasta abajo y apenas puedas respirar, trabajar de sol a sombra, incluso 15 horas seguidas, madrugadas cocinando, amaneceres bajo la nieve y siempre 7 días sobre 7. No hago más que ver miles de letreros con “Cierre por cese de negocio” y se me pone las piel de gallina y la realidad entre los dientes. Pero aunque todo se ponga muy negro, seguiré bailando bajo las tenues notas de Federica & Co.
Mientras tanto, hago lo que puedo y asumo como puedo que mi madre, con la que tengo una relación tan complicada y demoledora, hace dos semanas que descubrimos que tiene cáncer… Y eso, es como un viaje vertiginoso hacia todo el dolor enfocado en imágenes de película de todo lo que sufrí yo. Creía tener lo mío superado, pero creo que con esta plaga nunca se deja de sufrir. No puedo decir más. Y quizá por esta razón he tardado tanto en escribir: no puedo escribir banalidades cuando la vida está gritando.

¿Qué hacemos esta semana?

- Organizar nuestra agenda para el lunes 23 celebrar la noche del libro www.madrid.org/lanochedeloslibros
- Comprarnos sin falta la colección Gold de Twin Peaks en la Fnac por ejemplo. Sigo igual de petrificada que hace veinte años.
- Visitar el nuevo Harina en Augusto Figueroa 2 www.harinamadrid.com
- Comprarse un libro y leerlo y acabarlo. Yo me estoy leyendo El Cementerio de Praga de Umberto Eco
- Descubrir a Susie Theodorou www.susietheodorou.com
- Catar y comprar un Chardonnay de excepción: Coppola www.franciscoppolawinery.com en nuestro corner
- Enamorarse de los diseños de Neest www.neest.fr (muy pronto en Federica & Co!)
- Fichar el Brocante por excelencia en Copenhage www.no40.dk
- Catar por 28 euros uno de mis whiskeys de Malta favoritos:
Nikka from the Barel www.nikka.com
- Comprar la mostaza de Dijon de LIDL, todo un descubrimiento
- Ver The Beginners, la película que más me ha gustado de los último tiempos www.youtube.com/watch?v=rXUFUp6vsxg

Enjoy!

Fede

{On the Golden pond}

Esta mañana de sábado ha amanecido mucho más fría de lo que estamos acostumbrados, aunque recuerdo nieve en Roma cuando tenia unos ochos años y febrero, mes en el que cumplo años, siempre envuelta en miles de capas para ir al colegio.

He levantado la vista y me he fijado que los arboles de mimosa que tanto adoro que están en la colonia donde vivimos Jaime, yo y los chicos, estaban ya casi en flor y eso me ha hecho sonreír. El árbol de la mimosa me recuerda a mi abuela y también a mi madre, y cada año intento buscar la manera de tener en una pequeña terraza un árbol con mimosa solo para mi (y eso que solo florecen durante un mes y medio al año…). He ido a trabajar a la tienda bastante pronto para ser sábado: Hugo con mi ayuda, ha empezado a plantar todos los romeros y las lavandas que nuestro jardín necesitaba y con mucho frio en las manos, nos hemos reído mientras yo hacia que cavaba y él hacia en realidad y para variar, el trabajo sucio.

Ha sido una semana agotadora, en todos los sentidos. El último viaje a Francia con el camión ha sido muy intenso, duro, con – 6 grados de dia, viento y tierra… Han sido muchos kilómetros, madrugones y rápidamente de vuelta para descargar, montar y seguir trabajando…

¿Y ahora? Bueno, tras muchos fines de semana sin descanso seguidos, por fin tres horas de esta tarde y todo el domingo para relajarnos, tirarnos delante de la chimenea y disfrutar de nuestro particular Golden Pont en el Pantano. Llevo una vez mas, uno de mis delantales (¡qué raro!), uno de esos confeccionado con lino antiguo que María, una anticuaria Francesa encantadora, me prepara cada tres meses. Hemos llegado a la pequeña casa de piedra y madera ya casi de noche y con un viento helado, Jaime ha puesto una enorme chimenea y he corrido a ver si los cachorros que ayude a nacer hace un mes y medio, seguían con su madre… Luego he ido a por huevos (pero las gallinas deben de estar muy desanimadas con tanto frio… – 4 grados…) y me he puesto cómoda: he abierto una San Miguel clásica, he decidido el menú: papas con mojo picon de aperitivo, Coq au Riesling y arroz Basmati y Creme Caramel.

La cocina del pantano es tan rustica que la imposibilidad de cocinar con un horno o con varios fuegos, hace que la elección de el menú sea aun mas entretenido. Para beber? Pago de los Capellanes 2008, y de acompañamiento, y mientras termino de cocinar, (y no paro de pensar en escribir y escribir…) ya hemos seleccionado la película de la noche (aquí, hace poco que hay una televisión moderna y nada de antena ni cable… solo un antiguo DVD y eso sí, un sonido estupendo a base de altavoces colgados de los techos de madera): en nuestra pequeña videoteca no hay mas que clásicos, y por supuesto no hay nada comparable a la Guerra de las Galaxias. Veo películas desde que tengo uso de razón y esta enciclopedia sobre la lucha del bien y del mal me ha fascinado desde siempre. Son películas que nunca me canso de ver, como Indiana Jones, o Tiburón (no obstante el gran daño que Spielberg le hizo a este gran depredador) o El Padrino.

Eso si, a mi lado la torre de revistas de cocina y gastronomía que no he tenido tiempo de ni siquiera abrir y que mañana por la mañana, después de un largo paseo y aire fresco en mi mente, descubriré con gran placer y mimo, porque este tipo de momentos, en los que estoy finalmente relajada, sentada, con la mente activa y regenerada y a solas con mi mundo, son los que más feliz me pueden hacer. Que mas le puedo pedir a la vida que estar rodeada de mi marido, mis perros, mil cachorros, en medio del campo y con una buena chimenea. No hay nada más en el mundo que valga más que eso: y esa sintonía con el desenchufe de la vida real intermitente e ininterrumpidamente acelerada y conectada, hace que me sienta relajada al fin, consciente verdaderamente que para ser feliz, y de verdad además, no necesito nada mas.

Creo que hemos sido y venimos de una serie de generaciones en las que el ser humano, tal y como lo hizo en el siglo de las luces, se ha antepuesto a las leyes de la tierra y de la coherencia natural, olvidando ante todo que formamos parte de una larga y perfecta cadena en la que no somos lo lideres por sucesión sino por imposición. Somos el centro del universo y como tales tenemos la obligación de demostrar, cada uno en nuestro micro organismo existencial, que somos especiales y lideres, por lo menos para justificar que desde hace siglos, pretendemos ser la raza superior. Todos nacemos con un destino, el hecho de que este luego, tome la dirección que no se esperaba, es otra cosa. Somos la expectativa de todo lo que no consiguieron los genes anteriores y sin embargo, no sabemos ni siquiera, si preferimos por nuestro temperamento el olor del mar o la lana. Jaime, mi marido, hizo una reflexión sobre esto mismo y aunque entendí que tenía razón con eso que no todos tenemos que ser forzosamente lideres y especiales, le miré estupefacta y pensé que cómo era posible que una persona tan única, excepcional y llena de talento, no pudiera sentirse finalmente especial. Seguramente lo relacionaba con el ámbito profesional y con lo que los otros (en los que siempre nos fijamos desviando la atención sobre lo que verdaderamente importa) han logrado. ¿Logrado? Bueno, perdonar mi escepticismo, pero yo no he sido hecha con moldes. Al final se trata de ser feliz lo más días posible de nuestra existencia.

(Tuve que hacer una pausa el sábado noche y retomo hoy, 14 de Febrero de madrugada). Si de madrugada, estoy dando un potito y leche en polvo a una pequeñísima cachorra que nos trajimos envuelta en una manta debido a su estado de desnutrición. Seguramente esta perra no fuese una líder, todo lo contrario, apenas podía luchar por su vida y conseguir comer frente a sus 7 hermanos tres veces mas grandes y rellenos. Pero ha sido su delgadez lo que la ha hecho especial, y el amor por supuesto.

Lo que de verdad nos hace lideres y especiales no es otra cosa que el amor que somos capaces de dar, de profesar, de regalar, de comunicar, de desprender, aunque a veces duela más que ninguna otra cosa en el mundo. Hoy es san Valentín. En Italia, el país del marketing y también del romanticismo, celebramos este día con mucho ímpetu: recuerdo mi padre dejando notas de amor escritas en el espejo del cuarto de baño con el pintalabios de mi madre… Yo, una romántica estupefacta por la frialdad del mundo, no soy una gran fan de este día. Nunca lo he sido, y es extraño porque si fuera así, tampoco me sentiría culpable; que cada uno celebre lo que quiera y cuando quiera. Aunque no sea, pues, una incondicional de este día, si me gusta pensar que hay un día al año en el que el amor se regale exageradamente. Es verdad que no hace falta que haya un día al año para recordarle a alguien que le quieres, pero qué hay de malo en perder un minuto de tu tiempo, un solo día de los 365 que hay, en hacer sentir a alguien especial. En Italia lo celebramos también enviando flores a nuestras madres, a nuestras amigas, a nuestras abuelas, a todos a los que a diario, se nos olvida susurrarles palabras de amor. Que el amor, es gratis.

Esta cachorrita, que por ahora no tiene nombre, come cada 3 horas, se despierta hambrienta, hace sus pipis, se vuelve a dormir y así toda la noche y todo el día. Pero es maravilloso ver como un pequeño ser indefenso e indescriptiblemente frágil y que cabe en una mano, sea capaz de luchar por la vida y de agarrarse a ella como si fuera su último suspiro. Y ya ha ganado peso, sus ojos se han abierto al mundo y su corazón late al ritmo.

Creo que hoy es el día de decirle a alguien, sea quien sea, que es especial. No cuesta tanto. O de pedir perdón por algo que hemos hecho y que ha podido herir a la persona que queremos. Esto también es gratis.

Yo, se lo diré a mi María. Hacia tres meses que no la veía y es mi otra mitad, mucho más que mi mejor amiga o hermana, muchísimo más que familia. También se lo diré a Elsa, mi hermana no de sangre.

No me olvido de mis recomendaciones para esta semana! Aquí van:

- Ir al JUSTMAD3 y conocer Negocios Raros y la artista de Video Arte Alessia de Montis
- Escuchar alguna pieza de Maestro Rodrigo
- Descubrir el blog de Rachel Khoo www.thelittlepariskitchen.com
- Volverse locos en la magnifica librería Panta Rhei de Madrid www.panta-rhei.es
- Viajar por una web con muy buenos hoteles: www.chicretreats.com
- Degustar alguno de los vinos de la bodega Pago de los Capellanes www.pagodeloscapellanes.com
- Conocer el nuevo restaurante Edulis (ha cambiado de dirección) www.restauranteedulis.es
- Comprar la última edición de Food & Wine
- Visitar la exposición de Renato D Agostin en la galería Rita Castellote www.www.renatodagostin.com

Enjoy!!

{“Este no es mundo Pa Cobardicas!”}

Estas son las célebres palabras de una mujer muy especial, la más luchadora, la más intrépida, la más valiente que haya conocido nunca. Y además es una artista, es una buenísima persona y siempre está sonriendo. Qué suerte tengo de haberla conocido.

Este no va a ser un post como los anteriores, en el sentido que casi nunca hago listas de recomendaciones o de cosas  que van llamando mi atención. Este blog me gusta que sea un poco más extraño o por lo menos que respire a través de otras formas de inspiración que la vida diaria, y ese tipo de alusiones a lo que trasciende a traves de mis ojos, las reservo para Facebook o para Twitter aunque no se me da muy bien reproducir por escrito todo lo que mi cabeza piensa y asimila a diario la verdad… No soy nada disciplinada ni ordenada, y por esta razón no consigo llevar una lista organizada de todos los pensamientos… Seguramente porque os aseguro, son muchísimos e incluso demasiados al día.
Para que este post sea distinto y lo pueda explicar, comienzo con mis recomendaciones y sustratos de experiencias cotidianas que se amontonan en mis neuronas, aunque antes de todo esto, no quiero dejar de dar señales de mi misma y dar un sentido real a lo que escribo… Este post va a ser distinto, pero también tiene un lugar común en mi lado sensible a todos los demás (las personas pueden cambiar pero nunca desaparecer) y no voy a dejar de tener rondando entre las palabras un tema en particular, como este…  el que lleva en mi cabeza desde principios de mes y con mi tardanza inaguantable en seguir escribiendo, casi ha echado raíces en mi oídos y en mi memoria. No es un tema en realidad, es sobre la amistad, sobre los amigos.

Pero vayamos por partes… Se que no soy capaz de seguir el planning que me propuse hace tiempo y escribir cada día o al menos cada semana… No hasta, por lo menos, el momento (que espero que llegue cuanto antes) en el que ya no resista más la impertinencia de mi desorden y quizá vaguería, y me rinda ante el hecho que la disciplina es la mejor cura para el desasosiego… Hasta entonces, he decidido al menos escribir una lista o al menos una carta en la que fugazmente anotar mis favoritos de la semana… Se que este no es un blog de recomendaciones… Pero vaya, hay veces en las que recomendar cosas que te hacen feliz o te aportan una sensación nueva, merece la pena… Por lo menos como respeto a lo que estas sintiendo: en una película italiana que me encanta se decía: en la vida no es importante llegar al final de la carrera sino lo que estas sintiendo mientras la corres. Pues un poco lo mismo… Estoy ahora mismo con mi delantal de flores, sentada frente a la chimenea de mi casa (he intentando encender un mega tronco que robamos Jaime y yo de un bosque donde van los chicos y él a correr… pero complicado…), con una copa de vino “Domaine Belle Les Pierrelles del 2009” y escuchando a mi idolatrado Van Morrison y cuyo disco “Bak on the Top”… posiblemente no sea de los mejores, pero me recuerda una época muy placida de mi vida.

Hablando de amigos, la semana pasada estuve (mas bien le dediqué un momento largo a mi misma.. me lo dediqué en cuerpo y alma) en un lugar muy poco habitual para mí: me tomé la tarde después de una comida excepcional en Kabuki y me fui a la peluquería: aunque en un momento normal me hubiera sentido muy culpable por ser viernes, dejé a un lado mi conciencia y me dejé tal cual, caer en un universo de belleza que se abrió hace poco y cuyo dueño Moncho Moreno conozco hace muchos años. Aunque los años hayan pasado y no nos hubiésemos visto en tantísimo tiempo, se refirió a mi como Amiga y esto me hizo una ilusión increíble, de la de verdad además. Yo tampoco se sentir de otra manera la verdad. ¿Cómo conocí a Moncho? Bueno, fue hace ya 14 años, yo estaba estudiando la carrera y conseguí un trabajo para ganar algo de dinero extra… Por entonces ya vivía sola y trabajaba de asistente de una mujer muy trabajadora y entregada al mundo de la moda… Ganaba un sueldo pero sobre todo, aprendí muchísimas cosas que yo en ese momento no creía de ningún valor ( a mi la moda y su mundo no me interesaban gran cosa)… Aunque con el tiempo no solo me fueron muy útiles, sino que me formaron como persona y como profesional y que me abrieron las neuronas de una forma muy particular. Trabajando para este terremoto y grandísima profesional, tuve la suerte de acompañar, conocer y trabajar con Moncho, uno si no es el mejor, maquillador y peluquero de España… Y con quien tuve la suerte de compartir muchas producciones con equipos increíbles. En esa época yo era bastante rebelde y no solo no me interesaba nada la moda y sus circunstancias sino que hacia todo lo posible por alejarme de los estereotipos y los convencionalismos. Y él la verdad, no solo siempre fue encantador sino que me enseñó algunas cosas que nunca debes olvidar sobre belleza y savoir-faire y que, hoy en día, todavía llevo guardadas en mi recamara secreta. Qué iba a saber yo de la vida si todavía quería ser escritora, rebelarme y no dejar atrás ninguna de mis múltiples ilusiones, y cuando digo ninguna era ninguna. Y ya, enseguida. Nada de esperar. El lenguaje de la paciencia y de la discreción lo he ido aprendiendo muy lentamente y sigue siendo para mí un caso experimental de existencia.

Cuando entré pues (era mi segunda vez en un año en una peluquería) y fui a caer directamente sobre su sonrisa abierta y exacta a la de 14 años atrás, decidí que la mía no había sido una mala decisión, sino todo lo contrario… Y me dejé llevar. Y encantada la verdad, un lujo que para una mujer tan poco femenina como soy yo, se convirtió en toda una experiencia. Esto no fue todo, Teresa (que vino a uno de mis cursos de cocina) es la dueña de la parte Nails de abajo llamada My Little Momo (www.mylittlemomo.es) cuyo diseño de marca e imagen no puede ser más sublime… Más parisino (estilo rue Jacob…) que nunca pero en Madrid. Me quede fascinada y si alguna vez vais por favor pedir uno de sus folletos, son para enmarcarlos.

Yo nunca había pensado que lo amigos fueran tan importantes… Siempre he tenido muchos amigos y muy muy buenos, pero a la palabra amistad no le daba tanta importancia, no creía que un amigo te pudiera sacar de un apuro, o consolar, o dar cariño o escuchar o ayudar… Yo siempre he sido una niña, una adolescente y una mujer muy ensimismada en su propio mundo, muy solitaria en cuanto a la comunicación, a la expresión, al compartir o abrir mi mundo interior. Esa llave llevaba y sigue llevando, una cerradura muy complicada de abrir incluso para mi misma… Siempre me ha costado decir en alto Dolor, o Pena, o Desilusion… Creo que el mundo ya esta lleno de problemas como para ser yo uno más, y además quien me iba a entender… Esta claro que si uno no habla o no se comunica, como pueden los demás enterarse o al menos descifrar, lo que hay por dentro…Conmigo, de hecho, siempre se ha tratado de descrifar con lupa el complicado lenguaje de la incomunicación verbal. Posiblemente mi corazon hable con una lengua muerta tipo el arameo. Por esta razón, el tema de la escritura… Con el papel, la hoja en blanco y los sentimientos a chorros no hace falta tener público y sobre todo, decir las cosas en alto… Y a veces parece que cuando las cosas no se dicen en alto pasan mas deprisa o ni siquiera existen de verdad. Bueno, cada uno se protege como puede.

Quién me enseñó el valor la amistad fue mi marido Jaime: yo no entendía como alguien podía tener tantísimos buenos amigos, verles a diario y con necesidad, hablar por teléfono, compartir todos los detalles del dia y de la noche y sentirse más que una familia. Y le escuchaba, le espiaba a veces, le admiraba otras y me sentía hasta celosa en otras… Pero el tiempo enseña, sobre todo la observación del ejemplo: y poco a poco (y también gracias a mucha terapia) con su ayuda y la verdad, muchísima suerte, fui quedando boquiabierta ante un mundo que yo no conocía en absoluto. ¿Suerte? Sí porque a parte de los amigos de toda la vida que han crecido, se han enamorado, han estado jodidos, se han casado y se han hasta divorciado,  han entrado en mi vida  nuevas caras, amigos, amigas, hermanos que, como arte de magia, han seguido pegados a mi como lapas azucaradas… A partir de los 30 años y  aun creyendo que eso no era posible, he conocido seguramente a las mejores amigas y amigos que tengo. De todas las edades, profesiones, colores, emociones, antecedentes familiares y psicológicos. Y pienso, qué suerte, como es posible que no nos encontráramos antes, como es posible aferrarse tanto a una persona que apenas conoces y que sin embargo, es capaz de escuchar y entender tanto a un ser humano un tanto complicado como yo. Quizá antes sentía que todo mi bagaje, que toda mi trastienda resultaba demasiado caótica y llena de grandes y pequeñas cicatrices poco normales como para que alguien pudiera oir los gritos de ayuda silenciosos. Desde que era una adolescente, se m ha considerado o se me ha tachado de “loca” y llega un punto en el que si no esta dicho desde el amor sino desde el conformismo deja huella. ¡Hasta a un lobo como yo!
Mis amigos de hoy en día saben como soy, aprecian mis defectos y hasta se ríen de ellos; sacan a relucir lo mejor de mi misma frotándome como alibaba, y desde luego siempre siempre estan a mi lado, en ese mundo paralelo que acompaña la magica rueda de mi existencia. Sin presion, lento y adagio, sostenidamente. Tengo tres mejores amigos, mi marido Jaime, mi Rano y Gaspar. Qué suerte.

Aquí van el resto de las recomendaciones para este fin de semana:
-    Ir a ver la estrenada exposición de Leonardo Da Vinci en el centro Arte del Canal de Isabel II
-    Ir a una cata de vinos a Enoteca Barolo y comprar Habla el Silencio de www.bodegashabla.com
-    Degustar uno de los magníficos quesos de Finca Pascualete
-    Comprar plantas aromáticas: albahaca, tomillo, perejil, cilantro, romero… Por ejemplo en The Workshop Flores
-    Tomar unos berberechos de lujo como los Peperetes www.peperetes.com
-    Leer el blog de Rikki Snyder
-    Escuchar a Eleni Karaindrou
-    Ir a comer o a cenar al restaurante más bonito que he visto en los último tiempos y de cocina excelente El Filandon

-    Leer la columna de Marta Muñoz-Calero en SMODA los sabados

-    Ver alguna de las películas de la guionista Nora Ephron

-    Encargar un Cupcake o una tarta de EAT-ME CAKES www.eatme-cakes.com

Enjoy!
Y yo a trabajar en la nueva entrada sobre Madrid Fusion…

Source: Federica Stories

{Jingle Bells Rocks}

Siempre he pensado que la Navidad es el periodo más mágico del año, por eso de las luces, el frio, el regalo pensando en la persona que quieres, la familia reunida, el árbol, las comidas interminables, y todo lo que la cultura pagana nos ha enseñado. Hace tiempo que sueño con ir a Laponia a conocer al mismísimo Santa Claus, ya que vivo este momento del año como una autentica niña y la emoción me suele superar. Podría decir que abducir.

Este año, y supongo que como a muchos otros, no parece que la Navidad haya pasado por mi vida. Imagino que siendo tendera la revolución que la Navidad desata en las calles, en las tiendas, en los restaurantes y en las miradas de los paseantes se hace más latente, y este año tan tan complicado y tan duro para todo el mundo y para España, parece como si hubiera sido una neblina enmascarada por un recuerdo. Menos mal que nos quedan los recuerdos. Las tiendas vacías, el espíritu perdido en otro continente, las calles desoladas, los bolsillos vacios y asustados, una navidad hecha por obligación y no por inspiración.

Mi Navidad ha sido como ya dije en mi post anterior, muy extraña, yo también he sobrevolado por encima de los días y de lo habitual para caer en una realidad muy distinta y seguramente no será una Navidad que recuerde con particular euforia… Todo este caos nos ha pillado muy desprevenidos, posiblemente el año que viene seamos más fuertes, estemos más preparados, tengamos la piel más curtida y el corazón más duro; y las adversidades nos parezcan mucho más irrelevantes de lo que en realidad son. Siempre todo se puede ver o medio lleno o medio vacío, solo se trata de el enfoque que le demos. Nosotros, los mediterráneos, nos dejamos llevar muchísimo por la parte visceral de nuestros sentimientos, por la parte más impulsiva de nuestro ser y sin embargo, el saber relativizar o quitar importancia debería de ser un buen propósito para cualquier principio de año de nuestra vida.

Yo, para empezar a relativizar… Dudo muchísimo sin embargo que pueda ser capaz… Me concentro desde hace unos días escuchando un disco de un indio llamado Deepak Chopra y su Chakra Balancing Volume I. Se supone que durante tres cuartos de hora dejo que el mundo desaparezca y me concentro en abrir mis Chakras que deben de estar cerrados como armaduras (creo que una vez alguien me intento abrir uno y se puso enferma durante meses…). Y en ciertos momentos funciona. También el hecho de que esté de vacaciones ayuda muchísimo. Me encuentro en medio de la nieve, en medio de las montañas, rodeada de naturaleza, despertándome pronto, haciendo vida familiar y disfrutando de unos días maravillosos en los que nunca dejo de aprender a base de observar a los demás.

Nosotros lo seres humanos, nos preocupamos siempre de lo que vendrá, de lo que no podre tener, de lo que no podre adquirir, de las renuncias, de lo no posible, en vez de disfrutar de la vida tal y como es, día a día. Nos consideramos tan inteligentes, tan modernos, tan avanzados, tan evolucionados y miramos sin embargo alucinados en la televisión (yo tuve la suerte de verlo muchas veces en directo) como en el 2012 casi, hay todavía pueblos en el mundo que viven como salvajes, tapados con un taparrabos de cuero, unas flechas, las caras pintadas y apenas nada para poder vivir. ¿Nada? Los bosquimanos de Botswana, la tribu más ancestral (después de los Australianos Aborígenes) de la tierra, viven sin nada. O eso nos parece a nosotros, los coleccionistas de miles de enseres sin vida. Sin embargo, viven en perfecta comunión con la madre naturaleza, toman lo que es necesario para sobrevivir, disfrutan con lo que les rodea y lo más importante, guardan en su cultura y en su interior toda la sabiduría de la historia del ser Humano: saber y no necesitar, vivir y no necesitar, dar y no necesitar es lo más sabio que haya.

El mundo seria muchísimo mejor si fuéramos capaces de prescindir de lo superfluo y saber ser felices, de verdad felices, sin nada mas ni nada menos que lo básico para la supervivencia nuestra y de nuestros hijos.

Pero para los que soñamos, pero vivimos en esta parte del mundo y tenemos nuestras sacrificadas obligaciones que atender, qué complicado y qué duro está resultando este mes de Diciembre, qué difícil la vida del autónomo en estos días que corren, en este país tan bonito que un día fue una mina de sueños e ilusiones…

Qué difícil sacar adelante tu negocio, por muy bonito que sea, por muy especial que sea y hacer frente a esta crisis que nos deja completamente desnudos… Quizá deberíamos haber centrado nuestros esfuerzos en algo más fácil, en algo más digestivo como la gastronomía… Al final todo el mundo sale a comer o a cenar alguna vez y más en España. Y lo cierto es que no me debería de quejar en voz alta, ya que mire por donde lo mire, soy increíblemente afortunada y lo más importante que hay para un ser humano, lo tengo. Muchas mañanas me levanto y la angustia no me deja disfrutar de todo lo que me rodea, el estrés me reconcome y hasta a veces, como esta mañana por ejemplo, doy vueltas en la cama desde el alba intentando dar con soluciones, intentando dar con la formula que de estabilidad a nuestro negocio, intentando inventar algo nuevo para sacar adelante este maravilloso sueño que es Federica & Co, que nunca hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de mi suegra Karin y el trabajo, la constancia, la inspiración diaria y el amor de mi marido, socio, mejor amigo, director de orquestra y capitán de nuestro barco, Jaime.

Yo soy un poco capitán Garfio, tenemos a nuestro Smith y no podría encontrar a nadie más perfecto para encarnar a Peter Pan que a mi marido Jaime, quien ha hecho realidad ese País del Nunca Jamás llamado Federica & Co. Es en estos momentos, cuando pienso en estas personas, cuando tengo que parar el tiempo, detener la ansiedad, detener la lavadora de mi cerebro, el estrés y dar gracias por tener a un equipo tan bueno a mi lado, por recibir tanto amor, por poder contar con un compañero de viaje tan increíble, que siempre me ha apoyado en todo, incluso cuando he cometido muchos errores, incluso cuando he sido insufrible; que ha creído en mi cuando nadie lo habría hecho, cuando me ha levantado una y otra vez y me ha llevado de la mano sacándome a la luz, cuando me ha colmado de amor, de paciencia, de sabiduría y de templanza, cuando me ha enseñado casi todo lo que se de mi misma y ha curado mis heridas, borrando las cicatrices. Gracias a la persona que hace ya cuatro años vió en mi un diamante en bruto y luchó por mi como nadie lo había hecho nunca. Señalando mis errores y aceptándolos cada vez, volviendo una y otra, y una vez mas a reconstruirse para poder seguirme, quererme y respetarme. Considerando la locura de trabajar juntos, todos los días, todos los fines de semana, en todos los viajes, todas las mañanas, todas las cenas, todas las comidas, todo… Considerando todo esto y que yo aprendo muy lentamente, que soy muy testaruda, orgullosa y que nunca acepto cometer errores visto mi terrible soberbia y mi síndrome de la perfección absoluta sino- muere y no vivas- bueno… Debo de repetir una y otra vez sin parar y sin pensarlo, Gracias. Gracias por estar a mi lado. Gracias por mi oportunidad.

Lo bueno de pasar las vacaciones en la montaña, bajo la nieve (de hecho ahora esta nevando sin parar y esta mañana apenas he podido esquiar al no ver NADA)… Y además, de estar en familia, y además, de estar en Francia… Es que puedo disfrutar del placer de los pequeños espacio Gourmand que hay en cada rincón, probando quesos, panes, vinos de la región, salchichas, salchichones y todo lo que entre directo a mis pupilas. Leyendo una revista especializada en Gourmet francesa, me he dado cuenta que no debo dejar tanto tiempo sin viajar, sin pisar París por ejemplo, que con cada nueva apertura de negocio me deja a un paso muy corto entre el avión y la ciudad de las luces. He descubierto pues, estas dos Epiceries, Francart cuyo sito esta en construcción y Roellinger, www.epices-roellinger.com.

Aunque mi pequeño gran tesoro en cuanto a descubrimientos y a artistas que dejan huella no es más que otra francesa, Nathalie Lete, www.nathalie-lete.com, que pinta unas maravillosas vajillas que vende no solo por todo el mundo sino en mi admirada tienda Anthropologie. Y para evitar sentir remordimiento por no compartir su trabajo con nadie más, tendremos sus exclusivos diseños en nuestra tienda para la próxima primavera: también bajo pedido y recreando a nuestras mascotas favoritas para nuestros platos de todos los días! Yuhu!

Voy a hacer una pausa, voy a darle las gracias a Jaime de nuevo y luego me pondré con mi nueva guía de viajes… Esta vez Nueva York: la ciudad en blanco y negro tras los pasos de Woody Allen.

Feliz año Nuevo a todos! Y recordar, estamos obligados a ser felices! La vida es una sola.

Source: Federica Photos

{Les Temps sont durs pour les reveurs.}

¿Sientes una pasión veraz y al menos en ese momento pierdes el miedo a la muerte? creo que el amor que es veraz y real crea una tregua con la muerte, la cobardía viene de no amar o no amar bien que es lo mismo. Cuando el hombre que es valiente mira cara a cara a la muerte, amando con suficiente pasión, aparta la muerte de su mente por un momento. Esto lo decía Hemingway que vivió atormentado y apasionado hasta el último suspiro de su vida.

Degas decía que esta generación esta vacía y sin imaginación, qué pensaría de esta generación pues? El hombre siempre se ha sentido particularmente ligado a la sensación de ser único en este mundo y universo, de ser el centro de la existencia más allá incluso de la conciencia y del hecho que pueda existir algo más después de esta vida terrenal. Para más hincapié, no hemos sido capaces de demostrar que haya nadie más excepto nosotros, de nuestro narcicismo, de nuestra ansia de posesión, de nuestra necesidad de tener más y más.

El universo gira alrededor nuestro, y sin embargo que solos nos sentimos muchas veces.  Salvo cuando encontramos a alguien con quien compartir nuestra vida. Entonces la soledad se transforma en muchas otras cosas. La soledad ya no esta ligada al silencio, al vacio. Como escribía Dorothy Parker en “La Soledad de las parejas”, la soledad no es tan latente cuando te has unido a alguien porque siempre duermes acompañado, piensas acompañado, caminas acompañado, elijes acompañado. Sin embargo hay veces, en muchos más momentos de los que uno quiere aceptar, que la soledad se convierte en un paso muy doloroso en nuestro día a día, ya que dudo que haya más tristeza que compartir tu vida con alguien al que amas y sentir vacío.

Me gusta observar a las parejas que acaban de conocerse y que reconozco en algún bar. Últimamente como sola a menudo y aunque parezca triste ver mesas para uno, hace mucho tiempo, en otra época solitaria aprendí también a disfrutar de este tipo de libertad, si se puede definir así. No como sola porque no tengo amigos. Amigos tengo maravillosos y maravillosas. Tengo muchísima suerte porque son mejores que mi familia y me quieren tal y como soy, y esto hoy en día, es muy complicado de aceptar… Como sola porque ahora mismo estoy sola, con todo lo que la soledad conlleva. Cuando compartes tu vida con alguien, con la persona que te arranca las ganas de vivir aunque estés deshecho y perdido, perdidísimo… Cuando tienes eso, el mundo puede caerse que uno queda en pie tras las cenizas como si nada hubiera pasado. Y mientras como sola, y menos mal que sí, soy una gastrónoma empedernida y con esto me salvo de la compasion que podría provocar en otros, me doy cuenta que mi condición se transforma en unos momentos de reducción entre yo y yo misma. Y en ciertos momentos consigo hasta disfrutar, muchísimo, ya que cualquier amante de la comida necesita su espacio y su tiempo para contemplar, degustar y hacer realidad sus mayores perversiones gastronómicas.

Y mientras como, observo con atencion descarada a los demás (más de lo normal que ya es decir), y miro a las parejas, a esas que acaban de conocerse y que con timidez y desfachatez sacan a relucir lo mejor de si mismos… Aunque al principio nada tiene que ver con lo que somos, sino con lo que nos gustaría dejar parado en el aire o hacer brillar de nosotros mismos.

Esas primeras citas, esos primeros momentos en los que todo es nuevo, todo es excitante, todo nos asombra, cada gesto nos revela algo mas de esa persona que solo conocemos en nuestra imaginación y que se vuelve poco a poco real. El corazón salta fuera del pecho de la emoción, la adrenalina vibra por las venas y en ese momento no hay nada nada en el mundo que nos aparte de la idea que todo va a salir bien, que aunque el mundo se caiga nos mantendremos de pie porque estamos viviendo un sueño al fin, real.  ¿Qué le pasa luego a las parejas?, ¿Cuando pasa el tiempo?, ¿Donde se va toda la ilusión?, ¿Donde se va la electricidad?.

Hemos planteado nuestra vida de tal manera que lo único que importa se ve sacrificado por lo que se supone que debemos terminar consiguiendo para poder vivir: o sobrevivir, porque sin electricidad para que nos encendemos. El trabajo que pague las facturas, la casa que nos atrape, los amigos que nos miren y nuestros sueños en un cajón. Aunque eso sí, todo es muchísimo mas llevadero si alguien inspira tu día a día… A mí, que me falta en este momento, me cuesta respirar y coger aire.

Lo cierto es que pensaba empezar este post con otro tema completamente distinto, estamos ya a 8 de Diciembre, la Navidad ha llegado a nuestra calles y casas y para mí, la soñadora empedernida más irreal y poco terrenal que haya conocido, la Navidad se convierte en magia sin apenas pestañear. Cada año imagino la Navidad como el momento más apacible del año, comienzo los preparativos ya en Septiembre y mi cabeza y mis ojos no dejan de recolectar información de todos los medios posibles con la típica obsesión que me caracteriza. Y en realidad a lo largo de mi vida he podido disfrutar de contadas navidades felices (las mejores desde que me case); y no pretendo que la Navidad sea forzosamente feliz, porque seria engañar a la propia felicidad, pero si quiero seguir sintiendo que es un momento en el que el espíritu implacable se pacifica con uno mismo, en el que nos concedemos una tregua con la rabia, en el que somos capaces de dar muchísimo mas de lo que recibimos, muchísimo más… Dejando de pensar por una vez verdadera que no somos el centro del universo, sino todo lo contrario y que este es un momento para regalar paz y felicidad a las personas que amamos. Aunque sea solo una. Este sentimiento de altruismo o de hacer feliz a las personas que amamos, hace que para mi la Navidad sea el momento mas mágico del año. Soy de esas personas que egoístamente disfrutan muchísimo mas dando que recibiendo, imaginando las sensaciones que seré capaz de provocar en los ojos de los que me rodean. Quizá sea en este época del año cuando me convierta realmente en la persona que soy; desgraciadamente los problemas del día a día me han alejado muchísimo de mi misma y en algún momento me perdí por completo. Estoy trabajando para volver a ser lo que era cuando aun no sabia nada de la vida. Estoy buscándome de nuevo, intentando volver a ser la persona que siempre quise ser.

Este año, al contrario que todos los anteriores, no me dejare llevar por la fiebre del consumismo. Y si, he pecado siempre y me he dejado llevar por la locura del gasto. Este año lo material no tiene ningún sentido para mi. Ninguno. Me conformaría con pasar una noche con mis perros, en mi casa,  delante de la chimenea y jugando un estratego con la persona que me da la vida. Ese seria el mejor regalo.  Y hoy en día  seria el mejor regalo de todos mis 33 años. El resto de mi carta de papa Noel que suele ser muy muy larga, solo pide una segunda oportunidad. Es el regalo más caro que he pedido nunca.

Este mes, a parte de trabajar, trabajar y trabajar (ya se sabe, para los tenderos el mes de Diciembre es una maratón hasta el ultimo aliento), lo dedicare a recorrer los museos, las exposiciones y todo lo que me interese que este abierto al publico sin piedad. Queda pendiente mi visita al Guggenhaim de Bilbao para ver en persona a mi querido Brancusi versus Richard Serra… Una delicia…

Hoy escucho a Van Morrison y su maravillosa “On the Bright side of the road”

Enjoy.

Source: Federica Photos

{Twilight}

“TENETEVELI STRETTI I VOSTRI PEZZI DI RICORDI, VI CAPITERA DI AVERNE BISOGNO UNA NOTTE SENZA LUNA, CUANDO TUTTO VI SEMBRERA INUTILE E AVRETE D AVVERO LA SENSAZIONE DI ESSERE SU QUESTO PIANETA, MA PER FORTUNA IN UNA POSIZIONE PRIVILEGGIATA ANCORA PER GUARDARE LE STELLE-“

Desde que descubrí que el I-phone tiene una aplicación que se llama Notas (ya he comentado en varias ocasiones mi inutilidad para el mundo tecnológico), ya no voy perdiendo libretas, hojas y apuntes guardados sin orden en algún bolsillo. Ya no voy perdiendo las ideas sobre el suelo y ya no las olvido en un algún rincón. No son perfectas, pero en cuanto la bombilla se enciende puedo escupirlas sobre la parte táctil del pensamiento y grabarlas rápidamente. Y he grabado muchas… Aunque la más recurrente de los últimos días ha sido el universo apocaliptico que gira en mi interior cuando pienso en la pasión.

Con la pasión todavía vibrando colgada en el emisferio simpatico, caí sobre el hecho que el próximo 24 a las 11 de la mañana cumpliremos un año desde que nació Federica & Co, desde que inauguramos tímidamente y con muchísimo miedo, un espacio roto, flotante, inesperado y con fecha de caducidad en una silenciosa calle Hermosilla 26 de Madrid. La idea, el comienzo, el inicio de esta maravillosa historia interminable, solo tiene que ver con la pasión, entendida de la manera que cada corazón pueda inventar. La pasión con la que nació Federica & Co (esta versión, no la primera que se inauguró allá por el 2002) estaba vinculada a la supervivencia, a la tenacidad, a la rebeldía, a la valentía… Para mi fue la manera de sacar adelante nuestra vida, un día de Octubre cualquiera, tomando una copa de vino con una intimísima amiga mientras sentía que no tenía nada más que perder.

Era un momento complicado. Creo que muchas veces cuando te encuentras con la espada contra la pared o al borde del abismo, algo se desencadena en tu cabeza con frenesí y se pone en marcha alguna rueda más de lo normal… Posiblemente una de las miles de neuronas que no sabemos ni para que existen. Hermosilla 26 ronroneaba en mi cabeza, en mis sueños y en mi imaginación enfermiza día y noche desde que había visto colgado el cartel de Se Alquila en verano. Era otoño, y no había manera alguna humana que pudiéramos quedarnos con semejante Titanic. Ni quiera utilizando toda la imaginación del mundo… Hasta que la obsesiva insistencia y persistencia hicieron el milagro: empeñé lo más valioso que tenía (en sentido material y sentimental) y con esos 3800 euros nació el Concept Store: así, sin premeditación, sin un duro y sin apenas conocer a las que formarían parte de esa locura fruto de la necesidad. Las conocí a todas por casualidad, sin presentaciones obsoletas ni pedigríes previos típicos de esta sociedad… A todo un equipo de valientes, guerreras y luchadoras mujeres que con mucho orgullo hoy en dia siguen juntas a mi lado… Y en ese momento el único requisito era el trabajo. Y ser natural o más bien normal, espontáneos y poco caprichosos. Siempre con la verdad de frente y el alma abierta. Y hasta aquí hemos llegado. Desde ese espacio muerto, helado, lleno de agujeros y vacío, a lo que es hoy Federica & Co… Un viaje larguísimo que nos ha traído hasta hoy martes el 22 de noviembre.

Dicen que la pasión perdura poco, que es cuestión de tiempo que la ebullición de la sangre fluya hacia la quietud y quede un remanso de tranquilidad; dicen que la pasión se convierte en cariño, o en este caso, en monotonía. Pero entiendo que sin pasión no se lucha hasta el último respiro, entiendo que sin pasión no se levanta uno aunque los huesos de sus piernas estén partidos y sin pasión no se ama cayendo en un precipicio a ciegas y sin miedo a morir.

Así late el corazón de Federica & Co.

Así espero que salieran a votar ayer todos lo españoles.

Y así sueño cada día. Morir en el intento u olvidar. No sería capaz de sentir, si no fuera capaz de soñar. Y he de admitir que a veces, bastantes más de las que hubiera nunca imaginado, este dato imperfecto de mi personalidad me ha jugado alguna que otra mala pasada. Esto de soñar con los ojos abiertos, vivir con un pie en un mundo que no es real y caer un picado contra el suelo duro y frio de la realidad sin combustión, le rompe los esquemas a cualquiera. Hasta tomo una medicación para ordenar mi captación de la realidad, aunque no se si controlo yo más a mi cabeza que un simple artefacto envuelto en plástico azul y blanco.

En otros post hablaba del sentido del olfato. No quiero dejar enterrado el sentido del oído, ávidamente vinculado, de nuevo, al de la memoria. Hace unos días, creo que el domingo pasado… (ayer estaba en Francia de nuevo, comprando vajillas, vasos y detalles para la tienda)… Estaba cocinando a eso de las 12 de la mañana: habíamos organizado nuestra primera comida en nuestro nuevo hogar y estaba en racha (mientras que la noche anterior conseguí preparar el arroz blanco más pastoso e incomible que hubieran visto mis ojos y que mi santo marido se comió…)… y el Menú: Souffle de Emmental y Espinacas, Solomillo con salsa de Chantarellas y Crema de Castañas… Y de repente, aun con el delantal puesto y enredando, ordenando… O creyendo que lo hacía… Re descubrí con asombro e inmenso placer, como si hubiera encontrado el tesoro mas valioso del mundo, toda mi música de los ´90 que estaba olvidada en alguna caja después de la decimo quinta mudanza ( a lo largo de mi corta vida me he mudado 22 veces…). Entonces, encendí la chimenea, cogí los primeros cuarenta CD´S y seguí colocando con los pies sobrevolando el suelo todo lo que quedaba sin resolver en la cocina mientras escuchaba a Los Panchos y su recopilatorio de Boleros… Y mis caderas se movían poco a poco…

Con mi atuendo de domingo volví a ese lugar fantástico llamado cocina sintiendo que, posiblemente, no soy la única que se gasta todos los céntimos de su sueldo en el mercado, en un nuevo aceite sin el que no puedo vivir, sin las dos nuevas copas (9 euros cada una) de cata de Borgoña que me he regalado, en la última edición de Saveurs (y madre mi!! queda poquísimo para la edición especial de Navidad) y en descubrir algún nuevo rincón gastronómico y poder disfrutarlo in día cualquiera… Que no encuentro ningún interés en un escaparate de ropa si al lado está en del mejor gourmet de la ciudad o sencillamente una torre de verduras. Y entonces la música. Todas esas canciones que en un momento exacto de la historia de mi vida marcaron mi piel con un soplete. Canciones que re memorizan- recuerdan- encienden esa parte soñadora, viva y un poco inconsciente típica de la juventud, que deja fluir el veneno de existir y sentir entre la tierra y la vida, entre la imaginación y el trafico diario, entre lo que esperamos desesperadamente de los demás y el volver a casa de trabajar y encontrar la monotonía y la indiferencia: como no alimentar con alucinaciones sentimentales la vida, si la vida se deshace detrás de un espejo? ¿Estamos locos? O sólo somos apasionados.

Si un día soñé con pasión ser escritora, es porque una tarde cuando tenía cinco años, cuando nadie me escuchaba y para el mundo no respiraba… En realidad sí respiraba, silenciosa, cautiva, callada, con mi mente revoloteando, creciendo sobre minas de recuerdos… Y me hacia mujer alocada, intrépida, insensata y viva. Todo sin querer ni quererlo.

El viernes fui a ver al fin, la primera parte de Amanecer de la saga Crepusculo. Seguramente nadie que lea este blog pueda entender como una mujer de 33 años pueda sentir la mínima atracción por una serie de películas protagonizadas por adolescentes semi vampiros pijos y lobos sin camiseta. Y la verdad es que le he estado dando millones de vueltas antes de escribir sobre este tema.. En realidad antes de publicar un post con esto… Me sigue pareciendo algo ridículo y poco practico… Aunque desde luego no me avergüenzo de seguir siendo, en cierto modo, un poco adolescente. No me avergüenzo de ser infantil y superficial, forma parte de mi manera de ser. Creo que sencillamente me dejo acorralar por la idea que tienen los demás sobre qué debería gustarme… Me avergüenzo quizá de escribir sobre ello, aunque la cobardía no me suela caracterizar… Aunque la pura realidad es que sí, no sólo soy fan absoluta, no solo me he dejado llevar por la fiebre y el frenesí, sino que me revuelvo una y otra vez preguntándome como es posible que no se me ocurriera a mi una idea tan genial y una historia tan buena. Y entonces, cada vez, recuerdo cuando vivía en Nueva York. Fue una etapa maravillosa de mi vida. Escribía, escribía y escribía.

En aquella época fue la primera vez que me deshacía de todo lo que se supone que debía de hacer y escogía el camino incorrecto, la primera vez que me hacía un tatuaje, que me cortaba el pelo, que leía a Kundera, que escuchaba Rage against the Machine, que visitaba una exposición de Rothko en el Whitney bajo la lluvia todos los jueves por la tarde porque era el día gratuito… La primera vez que iba al Blue Note, la primera vez que me rompían el corazón una y otra vez, la primera vez que me compre una chaqueta verde militar, la primera vez que iba a ver películas al Angelica´s, la primera vez que paseaba por Brooklyn, la primera vez de tantísimas tantísimas cosas que marcaron tantísimo mi vida. Parecía vivir solo para chupar, para almacenar y aprender y volver a engullir sobre arte, sobre música, sobre la gente, sobre el cielo, sobre la vida. Aterricé con apenas unas hojas escritas en mi viejo ordenador (en él había una pegatina en la que ponía “fuck work” y me sentía muy rebelde… No puedo evitar sonreir…)… Vaya ahora escucho “Turning page” de Sleeping at Last a todo volumen… Esas hojas pertenecían a lo que más tarde sería una larga, sin talento y aburrida novela que me llevó dos años de mi vida escribir. Aunque no estoy aquí para hablar de ella. Estaba hablando de la envidia que me daba el no haber tenido la capacidad para escribir una novela como Twilight. No por el éxito (aunque nadie escribe para ciegos o sordos), no por el dinero, eso no. Por volver a revivir esa particular y única historia de amor que se tiene con los personajes que salen de la mente, por esos días y noches pasados sin dormir, sin poder despegar mis dedos de un folio y un lápiz, sin poder cerrar los ojos por miedo a que se me olvidara algo. Una historia íntima entre yo y yo misma, entre mi pensamiento y el silencio. Una historia hecha de pura vida, de pitillos a medio terminar, de paseos en pijama intentando aclararme, de dedos compulsivos y horas sin hablar, dando forma a más vida con sólo pestañear… y que todo eso, eso que te quita el hambre, que te quita el sueño, que te reconcome y te asfixia, se vea una vez terminado exprimido sobre papel, con una tapa y un numero de edición. Y que millones de personas sean capaces de vibrar y de soñar con lo que has escrito. Siempre he sabido que nunca escribiría sobre algo tremendamente trascendental, mi historia, por muy pequeña que fuera, sería anónima, de esas que ocurren todos los días, sin mucho artificio. Y porqué no, sobre vampiros y licántropos, porqué no.

Estudié cine y literatura y sí, he de reconocer que tengo mal gusto, pero la realidad es que devoré los cuatro tomos como si no hubiera un mañana, dejándome boquiabierta cómo una novela escrita para adolescentes podía darle sentido a mi imaginación. Si hay todavía algo de único en los libros y en la literatura, es que nuestra mente sigue siendo libre de poder imaginar, de poder dibujar paisajes, caras, casas, jardines, habitaciones, vidas completas a través de las simples palabras. Cada uno podemos ser el director de nuestra propia película imaginaria, con banda sonora, decorados y vestuario.

Recuerdo que no hacía más que oír hablar de la película de los vampiros, de algo llamado Twilight, y que incluso la prensa le dedicaba muchísima atención a ese fenómeno. Yo personalmente, siempre me he sentido fascinada por Bram Stoker y Vlad el Empalador desde que vi la versión de Coppola de Drácula: viví obsesionada durante meses, estudiando, leyendo, documentándome, como si nunca hubiera existido otro tema mejor del que caer prendada. Estudié la parte histórica del personaje, y me dejé llevar por completo por el bucólico, místico y decadente romanticismo que desprendía la adaptación de Coppola. Que un ser inmortal y depredador se rinda por amor, es algo que le quitaría el sueño hasta a una hormiga. Cuando Twilight se estrenó, la verdad es que mi reacción fue de una indiferencia helada, cristalina como el hielo. No creía que se pudiera narrar de ninguna manera una historia de este calibre con la fuerza romántica que le había adjudicado yo misma a cada personaje y a la vida del vampiro.

El hecho de diseñar un héroe surgido de un personaje forzosamente malvado, nos abre el pensamiento hacia la redención, situación humana para la que los que estamos aquí esperando no se sabe bien el qué, vivimos día a día. Si el villano puede convertirse en héroe, posiblemente todos nuestros pecados puedan ser perdonados. Y es más, desde un punto de vista puramente femenino, a nosotras, las soñadoras empedernidas, las excéntricas, las insaciables… El lado oscuro, los villanos, y los que nos atormentan, suelen llevarse toda nuestra atención. Y que los malvados puedan convertirse por amor… Es el culmen de todas nuestras fantasías.

Vi la película, luego vi el libro. Normalmente debería de ser a la inversa. El libro y la película tienen los mismos defectos superficiales y anodinos, que los detalles románticos e intimistas de una historia que no pertenece a la realidad, y que sin embargo, en mi cabeza vive más lúcida que mi propio día a día. Comenzar hablando de la muerte por amor, me parece la manera más poética de abrir nuestros oídos y de recordar que todavía hay lugar para el amor verdadero, como el de Shakespeare, el de Romeo y Julieta. Todo lo demás, si es literatura o basura para adolescentes, si la cinta se merece todo los abucheos de la crítica o es un insulto a la cinematografía, me es más indiferente. Lo cierto es que mueve masas, es un fenómeno que ha saciado a millones de personas sedientas por historias que enciendan el recuerdo que guardamos antropológicamente en nuestro ADN. Todo colmado por alguien capaz de remover la misma existencia con tal de proteger a la única persona capaz de dar sentido a su vida; proteger de la única forma que sólo parece existir en los libros o en otros tiempos, cuando el hombre cortejaba a una mujer, cuando los valores no se habían enunciado a la inversa y las libertades hacia la decadencia absoluta y el olvido por la cortesía ni existían. Stephenie Meyer se merece toda mi admiración. Y ya tengo las entradas para ver de nuevo la película. No puedo pensar en un mejor plan.

Por cierto, no queda nada para mi época favorita del año: las Navidades. Soy una auténtica lunática.

Source: Federica Stories, originally from La Cote Basque by Federica Barbaranelli

{Con Faldas y lo Loco}

Después de mucho tiempo, o más bien, de muchísimos días puedo decir que el día de hoy está siendo casi perfecto, y eso que son solo las 15 y 17 minutos de un lunes… Me he despertado muy pronto, me he dado un baño entre miles de trastos, he desayunado unos plátanos buenísimos orgánicos, he rebuscado algo de ropa bajo una montaña sumergida mezcla de verano e invierno, he subido al coche, he encendido la radio y he escuchado a todo volumen “You are Under My Skin” de Frank Sinatra, inolvidable tema escrito por Cole Porter, autor americano de más de 1000 letras y melodías, muchas de ellas de las más famosas del mundo e interpretadas por Fred Astaire, Ella FitzGerald, Chet Baker y Frankie por supuesto… Y he bajado desde mi casa a la tienda en 16 minutos pensando que la mayoría de los madrileños se habían ido de puente, pero sin pensar en todos los que se han quedado y en todos los otros visitantes… Y como todos los días, aquí estoy entregada en cuerpo y alma a nuestra tienda, a nuestro mundo idiosincrásico e imperfecto…

Hace dos días comenzó la mudanza que mi familia (mi marido Jaime y mis perros Cash y Dumas) y yo estamos intentando resolver lo mejor posible. Los chicos parecen muy contentos con el cambio: es más pequeño, esta más destartalado y antiguo y prescindimos de algunas comodidades (menos mal que nos queda cinturón para apretarnos! Como diría un amigo)… Pero tiene Chimenea! Y creo que estamos todos de acuerdo que para nuestra familia (que hace poco casi se rompe… qué crisis…) el momento fuego, castañas, manta y un libro es inigualable. Aunque fuera en medio del campo y debajo de un puente. Así que entre millones de cajas (qué cantidad de cosas somos capaces lo seres humanos de almacenar para sentirnos quizá, mas vivos, eternos y poco fútiles), un espacio mucho más reducido y todo el caos que trabajar 14 horas al día, hemos hecho también nuestro primer pedido de leña. Además, de la de verdad. Un sueño. Una pantalla abierta a la reflexión que apaga la atontada televisión. Sólo me queda encontrar la caja con las copas de vino y abrir algo que merezca la pena esta vuelta a empezar (Gallinas y Foques por ejemplo, de la bodega mallorquina 4KILOS): porque es de lo que se trata, volver a empezar de cero, o por lo menos por lo básico. Sin parafernalia, sin adornos, sólo lo que somos y lo que sentimos. Y el no poder, realmente vivir sin.

Parece que a veces, todo lo negativo viene a la vez. No debo hablar de lo malo, porque lo malo es vivir en la otra cara pobre del mundo, o en otra realidad tan cómoda, en el lado terrible de la vida… O combatir con la muerte. Lo que nos ha pasado solo puede ser negativo, menos positivo o más complicado pero no malo. Desde nuestra vuelta de vacaciones hemos luchado por nuestro matrimonio hasta acabar casi agotados (nadie lo cuenta de antemano!), contra todo el estrés de tener un negocio grande como el Titanic pero que navega en una bañera, contra las complicaciones del Ayuntamiento, contra las miles de facturas y muchas de amigos, que hemos tardado en pagar, contra no tener ni para pagar la gasolina… y miles de problemas más, familiares por triple bando, de salud por quinto bando, y del corazón por algo que no se contabiliza, solo suspira hasta que nos durmamos del dolor.

Hace tres años, cuando luchaba a vida o muerte por mi vida y el cáncer que me acompañaba, pensé que esa, iba a ser una prueba mas que relevante para cambiar mi vida, que seguramente encontraría la raíz verdadera de la existencia, que mi forma de dibujar la pirámide de los valores precipitaría hacia lo inverso… Y sin embargo, nada ha cambiado con respecto a antes. Bueno sí, soy mejor persona, creo… Soy más observadora, soy más tenaz, he conocido un lenguaje conmigo misma muy particular y casi místico… Pero a lo que se refiere a la vida del día a día, a la cotidianidad del mundo que se refleja en los profesional, mundano y habitual, las cosas siguen igual o peor…

Con 18 años sabía perfectamente que no iba a tenerlo fácil, aunque no fuese por los acontecimientos externos a mi personalidad que estaban arrollando mi vida, sabía que mi manera de ser, de sentir y de pensar, me iban a causar no solo problemas sino a labrar un camino lleno de baches, muy tortuoso y a reventar de granizo. Pero también sabía que nunca me conformaría, que no quería ser una oveja del rebaño más, que no necesitaba todo lo común, preestablecido, ordenado y sin lugar a duda que la vida me ofrecía, o por lo menos era el plan A de todos los que me rodeaban. Que no quería estudiar algo por compromiso y sin vocación, ya que yo, vocación tenía por millones de cosas, extrañas para este tipo de educación, pero verdaderas. Y sobre todo, quería aventura… Muchísimas aventuras… Y escribir sobre ellas… No sabía si quería vivir en Nueva York, emborracharme de Jazz y escribir o vivir por el mundo, viajar con National Geographic y dedicar mi vida a los animales y escribir sobre ellos o bien ser cocinera, escribir sobre ello y vivir en el campo en el sur de Francia y caminar descalza el resto de mis días…

Y sin embargo, me encontré de repente, cuando se supone que de verdad iba a cambiar mi vida… Asentada, con hipoteca, facturas, un anillo, un trabajo inestable pero mío, unos horarios establecidos, la odiada monotonía y pudiendo pensar que la aventura se había acabado tan pronto como había empezado… Pero justamente y de manera no casual, para que todo esto ocurriese tenía que ocurrir algo en mi vida, algo que te cambia para siempre, por encima del cáncer, de la aventura, del mundo imaginario e idealista sin sentido… Llegó el amor. Con faldas y a loco. La mayor aventura que un ser humano puede recorrer a lo largo de su vida, el camino más largo e imprevisible que existe, el gesto más desinteresado, el estatus ante el que no solo nos desnudamos, sino ante el que debemos aprender, aprender y aprender, y redescubrir, y volver a ser humanos, humildes y desinteresados y generosos. Una y otra vez, sin parar. Y entonces, cuando esto ocurre, todo lo que nos parecía insensato, se convierte en lo más real y necesario de tu vida. La monotonía, el trabajo, los horarios, la ciudad, el conformismo… No son tal, sino la suerte de poder tenerlas, ya que si no, seríamos unos completos desgraciados. Quizá la hipoteca, la ciudad y las deudas están demás, pero en estos tiempos de corren nos tenemos y debemos que darnos con un cante en los dientes.

Nosotros hemos pasado un mes de Octubre de susto, de perdida de sentidos. Hemos luchado por nuestro matrimonio, hemos luchado por nuestro negocio con los dientes afilados y seguimos día a día, segundo a segundo entregándole todo lo que tenemos. Hemos luchado por nuestra integridad mental, por olvidar nuestro vicios y nuestras debilidades, hemos luchado por ser mejor personas y por realizar en nuestros huesos, que aunque todo el mundo se derrumbe, lo que tenemos, es ya, más que suficiente.

Por cada rincón que nos hemos movido, muchos profesionales como nosotros se han quejado de los malísimos tiempos que estamos viviendo, que abrimos un periódico y lo único que encontramos es desgracia, que vemos la televisión y lo único que vemos es lamento, congoja, susto, retraimiento, miedo, escepticismo.. Es cierto que la situación es muy grave, quizá como repito siempre, no como la que vivieron mucho abuelos después de la II guerra mundial, pero para muchos, trágica y demencial. Pero si el espíritu de la lucha no existe, si no queremos sobrevivir a toda costa, si no queremos salir cada día a la calle a trabajar y regalar alguna que otra sonrisa… Es muy difícil y cuesta más, muchísimo más, si se estamos rodeados de pesimistas irrealistas que le quitarían las ganas de respirar hasta a un colibrí.

Hace un mes exactamente, en la boda de dos de mis íntimos amigos, tuve una maravillosa conversación con mi amigo de toda la vida, Pablo. Hace tiempo que hemos dejado de vernos asiduamente y a penas tenemos trato, pero lo cierto es que el cariño de raíz que nos tenemos, sigue ahí imperturbable. Era una noche muy triste para mi por razones personales y no estaba del todo animada, pero me crucé con él y comenzamos a hablar… Como se habla en las bodas donde todo el mundo suele estar feliz y relajado. Los dos estábamos ebrios, cada uno por sus razones, y nos encontramos de repente en el lugar y en el estado perfecto. Aún así, no fue una conversación normal. De hecho Pablo, a lo largo de estos años, me ha sorprendido varias veces con buenas, largas y reveladoras charlas. Le pregunté, como no, por su vida amorosa… No por ser pesada en ese sentido, sino porque se el valor que tiene para él encontrar a una persona a la que amar y que, sobre todo, le ame tal y como es. Alguien que se enamore de su bondad y sobrevuele los parámetros, cayendo en picado sobre su ternura. Y arrancamos hablando del amor en general, de cómo nuestro corazón debe o debería de estar preparado para aceptar el amor, de cómo cuando nos amamos y nos queremos, somos capaces de dar muchísimo más de lo que podemos entender y que esto, se convierte en un círculo vicioso. Tras 10 minutos de conversación , nos encontramos cara a cara con una palabra, un sentimiento y una vieja amiga del alma llamada Rabia.

Si pienso en qué cambió mi vida, hace ya más de un año, tras tres años de mucho amor por parte de mi marido y mucha ayuda para salir de un oscuro y profundo agujero. Qué le dio sentido a mi vida, y qué se curó con amor, del verdadero… Tengo que ser honesta y hablar de la Rabia. Y Pablo me habló de lo mismo, del momento en el que descubres que ya no la sientes, en la que aceptas la vida tal y como es, en la que guardas todo lo malo en un cajón abierto que visitar de vez en cuando pero sin rencor, por que está ahí y siempre lo estará. Un estado en el que el “porqué” y “por que a mi” ya no tienen lugar y se recicla por paz. La rabia por un padre o una madre complicados, por el dolor, por el sufrimiento ajeno a nuestra razón y control, por la muerte, por la falta de amor o el exceso de amor infernal, por la soledad, por el fracaso, por la ignorancia, por la dura lucha, por la incomprensión, por el no estar a la altura, por el no ser. Y sin embargo, llega un momento, el mío llegó tras mucha terapia y mucho amor… Un día, te despiertas, y es como si la angustia de vivir se hubiera disipado, como si esa nube ceniza que nos llena el pulmón y la mente día y noche, se hubiera esfumado, como si pudiésemos encontrar espacio para algo nuevo, lo que fuese, pero algo nuevo. Antes, pensaba que el aceptar las cosas sólo significaba rendirme, resignarme y ser una cobarde. Más tarde aprendí que no se trataba de nada de eso. Que el oso había dejado de rugir por dentro y había hibernado, dejando sitio a una nueva yo, más pura, más auténtica. Y no sólo, me había permitido por primera vez en muchísimo tiempo, ser yo misma.

Lo mismo me contó Pablo. Y vaya, me quedé sorprendida. Pensaba que era otra de mis taraduras mentales… Y en realidad no era nada más ni nada menos que algo de lo más común… Porque somos muchos, muchos los que tenemos corazón de león y piel desfribilada.

Empecé este post hablando de Cole Porter. Un gran genio. Tampoco lo tuvo fácil, quizá más que otros, pero se lo ganó a pulso con talento. Yale y Harvard fueron la guinda. Os recomiendo que investiguéis un poco. O que al menos veáis “Midnight in Paris” de Woody Allen, un gran homenaje al jazz, a Mr. Porter, a Paris…

{The Godfather}

Hoy escucho los “Hot Tuna”, un grupo que descubrí gracias a la radio y a mi marido durante nuestro último viaje en furgoneta a Francia a comprar muebles…

Fotografía: Federica

 

Fotografía: Federica

Hace ya dos semanas que llevo acumulando miles de temas a desarrollar para el blog y finalmente, lejos de Madrid y aprovechando dos días y medio de absoluto relax en compañía de mi familia, he podido escribir. Mi familia no sigue posiblemente los estandartes de lo común. De hecho, en España no tengo más que a mi queridísimo hermano y a mi madre, y fuera de España sin embargo, tengo la suerte de tener una familia al completo (con perra Golden Retriever incluida) que me ha acogido desde pequeña como una hija más.

Fotografía: Federica

Fotografía: Federica

Si alguien me preguntara sobre quién sería el Padrino de mi hijo o hija, lo cierto es que le daría una importancia sobrenatural a la respuesta, ya que mi Padrino ha sido lo mejor que mis padres han hecho por mi. Tengo la suerte que mi Padrino no sólo ha ejercido como tal sino que desde hace ya mucho tiempo, es más que un padre para mí, y se comporta como tal siempre que lo necesito. Y tener a alguien, y a toda su maravillosa familia al completo, con tres primos fuera de serie, una Wonder tata y una Wonder Tía (Holandesa, super fit, super madre y un apoyo incondicional) que te abren los brazos cuando más lo necesitas… Bueno… No es cualquier cosa. Una familia, además, normal. Bueno, excepcional en lo normal que es, en cuantas sonrisas se desatan, en cuanto a que el día a día se hace tan especial, desde el desayuno a las buenas noches tan infantiles.

Fotografía: Federica

Esto de nuevo, no se compra, no se establece con un estatus, no se indica por obligación pero sólo se hace por amor. De nuevo, me siento muy afortunada. Al fin y al cabo, la soledad es aterradora incluso cuando tienes 33 años y tener a un full coaching equipe que te sostiene en los momentos más duros, es el mejor regalo que nadie podría recibir.
Mi padrino me acompañó con la discreción que le caracteriza el día de mi boda, bailé con él el Vals de la homónima película The Godfather y sigue bailando en silencio a mi lado y en la distancia. Excluyendo que su parecido físico con mi progenitor es abrumador, quedarme a su lado con los ojos soñolientos, o escuchar sus sabios consejos y su voz o simplemente encontrar su mirada, me produce una serenidad y una felicidad abrumadora. Como si siempre hubiera sido él mi familia, y ni la distancia ni el tiempo hubieran cambiado ni una sola coma del afecto incondicional que recibo.

Fotografía: Federica

Fotografía: Federica

Ayer acompañé a mi prima de 20 años a montar un caballo llamado Horatio, y fue una experiencia única. No sólo porque pasé con ella dos horas de ensueño, si no también por que pude recordar todas las horas que yo misma pasé con mis estos animales cuando era pequeña, cuando me descalzaba para ducharles y nos empapabamos, cuando sufría y me refugiaba en la cuadra tumbada esperando a que todo pasara o fuera un sueño, cuando dedicaba mis tardes por completo a un mundo donde nada malo podía pasar. Y verme de nuevo descalza y empapada, oliendo los olivos, las higueras, la tierra y la peste a caballo, me devolvió como una máquina del tiempo, a un estado límbico perfecto.

Fotografía: Federica

Fotografía: Federica

Es curioso como, en mi humilde opinión, el olfato es nuestro sentido más salvaje: más importante, más significativo y más incontrolable: podemos estar caminando con prisa, un día cualquiera, por una acera cualquiera, con mil pensamientos rebotando en nuestra mente y de repente, como una cámara grabando muy lentamente nuestro átomo de vida… Pum… Un olor que penetra directamente en nuestra memoria más profunda, un perfume, una esencia, incluso el olor de un bar en particular… Y de repente, una viaje rapidísimo a nuestro recuerdos escondidos, a veces olvidados, a veces encerrados en los mas lejano de nuestra cotidianeidad , a veces dolorosos, a veces placenteros, a veces indescriptibles. Aunque nos negásemos con todo nuestro ser, no podríamos controlar este exceso de información, no podríamos decidir aplacar y evitar nuestros sentimientos, por mucho que lo intentáramos. Salvaje, soñoliento, fuera de control. Así a veces es el olfato.

Fotografía: Domonique Tarle

La semana pasada estuve viendo la televisión… Normalmente no suelo verla nunca, exceptuando alguna serie como Fraiser, o Jamie Oliver cocinando o alguna buena película, o como la otra semana un documental sobre los Rolling Stone de 1971 llamado “Stone on Exile”. Este documental recuerda el año que vivieron en un pueblo del sur de Francia (Villefranche sur Mer, no muy lejos de donde me crié durante un tiempo de mi infancia), exiliados como definían ellos mismos de Inglaterra y de la fama irracional, encerrados a componer su magnífico trabajo “Exile on Main Street”… Encerrados en una villa desprovista de facilidades, trabajando y creando durante horas y horas, a veces quedándose dormidos mientras grababan y otras sin aparecer.. Y el genio de estos artistas siendo más brillante que nunca. Increíble.

Hace tres años, con motivo de un viaje único por la costa californiana que nos regaló mi marido Jaime a los dos, descubrimos las fotos originales que retrataban “ese Viaje”, en el más traslúcido sentido de la palabra, de los Stones por la Provenza en una galería de San Francisco… Impresionantes, e impresionante el trabajo de Dominique Tarle que con sólo 23 años lo bordó. Excesos? Drogas? Alcohol? Tabaco.. Si, pero mucho genio. El amor incontrolable de los Stones hacia el Soul y el Blues, la música auténtica, el alma de las cuerdas.
Estas fotos aun siguen a la venta.
La noche siguiente, volví a quedarme anonadada con otro documental, esta vez sobre el gran Sabina, que narraba su pasión por Manolete y Jose Tomas, sobre su obra, sobre su primera edición del Ulises (primera edición!!!!) y su arte más que su vida, o lo que es lo mismo. Repitiendo en mi mente sus palabras trazadas con un lápiz vocal: “Tratando de escribir, y no escribiendo, que no es lo mismo”.

Fotografía: Federica

No puedo olvidar mencionar la “Wedding Fashion Night” en la que participamos la semana pasada con Urban Antique y nuestros muebles: fue una noche de chicas, millones de futuras novias con sus miradas esperanzadoras y llenas de entusiasmo. Nosotros aportamos nuestro granito de arena decorando una mesa y colocando muchos muebles en el espacio a modo de Atrezzo y lo mas genial, la verdad, a parte de compartir de nuevo con Sally de The Workshop Flores y su genio el montaje (sin ella nada parece ni mínimamente posible), es que pude conocer a Araceli, una magnífica diseñadora gráfica que, no sólo creó unas tarjetas increíbles para la mesa con su empresa Details Diseño Gráfico, si no que además fue un descubrimiento humano muy especial, de esos que no te esperas, que ni imaginas que puedes encontrar en una noche de trabajo. Siempre es maravilloso conocer a seres humanos de esta calidad.

Fotografía: Federica

Fotografía: Federica

Por cierto, la semana pasada o al anterior, ya no lo recuerdo, salió un reportaje que grabe antes de verano junto a otras tres magnificas profesionales para la revista Yo dona. El tema era la crisis, la conciliación y básicamente como adaptarnos a las exigencias de esta era de esfuerzo, trabajo y caos. Tras una conversación de cuatro horas, en las que cada una expresamos nuestra opinión y desde luego desde la pequeña y humilde experiencia del backstage cotidiano, lo único que supieron sacar de mis comentarios fue algo tan salvaje como “Antes de contratar a una mujer siempre le pregunto si se va a quedar embarazada”. No tengo palabras, sobre todo cuando trabajo con 8 mujeres, tengo empleadas a otras 5 y en fin, lo que he dicho, no tengo suficientes palabras. Eso sí, es la última vez que colaboro con entrevistas de este tipo.

{Sueño de Una Noche de Verano}

No es que haya sido descuidad con el blog estas dos largas semanas, sino todo lo contrario… Tenía preparada esta entrada desde hacía dos lunes y por circunstancias muy fuera de mi alcance e incomprensibles y que no deberían de formar parte de este mundo tan ya, muy imperfecto… He estado bloqueada, hundida a ratos en algo que prefiero no recordar y una vez más, he sacado las agallas y me he vuelto a agarrar a todo lo que tengo con más fuerza aún. Aunque cada vez parece que dejo un poco de mi corazón o de alma por el camino y solo me sujetan los huesos, la piel y la fuerza de voluntad… Y de esto se trata mi blog, de mi vida, en su parte más auténtica— No habla de lo que hay por la calle, de lo que todos vemos… A veces también sobre eso, aunque no se me da tan bien… Hablo de la vida, pura y dura. De mi vida, de lo que duele, de lo que hace felices, sin tapujos, con la vida arrastras tal y como es, loca así de loca.

Fotografía: Federica

Esta entrada pertenece a la del lunes 29 de Agosto….

Estaba atardeciendo el pasado domingo… Escuchaba al inimitable “Artie Shaw”… Tras un fin de semana de ensueño. Volvimos a Madrid el martes 22 de Agosto, nos incorporamos el miércoles y después de unos días con una temperatura digna de Septiembre, nos pudimos incluso escapar una vez más al Pantano y disfrutar de la familia, de los perros, de unos baños solitarios, de largas conversaciones, la recogida de calabacines de la huerta, las moras de los árboles (mañana me pongo a hacer mermelada y Coulis para el Magret de Pato…) y los huevos frescos de las gallinas. Y la compañía de mi pequeño cuñado de 14 años ha sido como volver a ser una niña gamberra llena de heridas y fango (aunque él ya es todo un hombre).

Fotografía: Federica

El pasado Domingo, disfruté de un fantástico Chablis con los pies descalzos sobre el césped, mientras leía o devoraba con la mirada fija un artículo del “Elle a la Table” sobre Gerard Margeon, nada más y nada menos que el chef Sommelier de Alain Ducasse, y su admirable nueva división y descripción de los vinos franceses según su zona geográfica. Me había enfrascado, naturalmente, en un bote de Relek extra fuerte para los mosquitos y olía a carbón, a chimenea, a barbacoa, a fuego en medio del campo. Sencillamente perfecto. La mezcla del humo con el Relek me recordará siempre a África, al Kalahari.

Fotografía: Federica

He vuelto con las pilas cargadas como se suele decir, llena de entusiasmo para esta Rentreé de Agosto y comenzar con toda la locura de Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre… Los cursos, los capítulos de video de cocina, Halloween, Noviembre y la esperadísima Navidad. Y no sólo, con las mangas muy bien remangadas para muchas horas de trabajo agotadoras. Creo que no hay otra manera de enfocar esta vuelta, tras unas vacaciones necesarias para reponerme pero al mismo tiempo, obligadas y en plena crisis. Creo que si hubiera vivido hace ciento cincuenta años, me habría embarcado con una mano delante y otra detrás en unos de esos barcos con rumbo a América y a lo desconocido.
Eso sí, me fascina que en un país que se encuentra, según leemos y vivimos todos los días (con los vecinos, la prensa, la televisión, en el trabajo), en pleno huracán abrumador y que desanima a cualquiera a salir de su propia cama… Como es posible que a 29 de Agosto esta ciudad siga igual de apagada que a principios de mes, que se encienda nada más ni nada menos que el 5 de Septiembre fecha en la que todo el mundo lleva girando desde hace muchísimos días. Y además, la depresiva vuelta, la tristeza por el fin de las vacaciones, la lamentable monotonía… Desde luego ni a base de Prozac tendremos la voluntad de seguir adelante en este otoño que, seguramente, no nos dejará indiferentes. Siempre hay una buena excusa para lamentarnos, yo la primera, pero las lamentaciones no sirven para nada, nadar aunque nos estemos hundiendo, sí ayuda, por lo menos a nuestro espíritu.
Sólo escucho: las vacaciones cortas, qué tristeza la vuelta al trabajo… Pero nadie da gracias por seguir teniendo trabajo.

Fotografía: Federica

Este viernes me voy de nuevo a Francia, con el camión, mi socio y marido, los perros y la cabeza llena de ideas. Está claro que una vuelta así, es muchísimo más llevadera. Son 2800 km en 3 días, despertador a las seis de la mañana, mucho frío o muchísimo calor, pero increíblemente romántico, y ahora que estoy a punto de cumplir dos largos y tempestuosos años de casada (que dicen son lo más difíciles no??), no puedo imaginar mejor plan y sobre todo, mejor compañía. El amor es gratis y al mismo tiempo lo más caro, no se puede comprar, no se puede vender, no se puede traspasar. Y no sé si todos tenemos la suerte de encontrar a la persona perfecta para seguir caminando, a tu mejor amigo, tu confesor, la persona que te conoce mejor que nadie y aún así te sigue queriendo y admirando, la que te ve recién despertada, en el típico día malo que todo te sienta mal, que te ves horrorosa y todo parece caerse a l suelo… Y te sigue la corriente como si nada pasara y hasta te arranca una sonrisa (y eso que yo soy muy gruñona)… Con la que puedes pelear hasta la locura y amar hasta no poder respirar… Bueno, creo que entonces podemos descansar en el puerto que todos merecemos.
Yo desde luego eché mis anclas hace casi cuatro años y no obstante la noria imparable, sigue siendo no sólo lo mejor de mi vida, sino lo que me da la vida cada día que abro los ojos. Y al final, es lo único que cuenta.

Fotografía: Federica

Fotografía: Federica

Esta noche voy a dedicar mi tiempo a mi marido. Mi propósito de hoy, a parte de beber Té verde todo el día e intentar perder el mega flotador que se ha colgado de mi cintura (hasta hace pocos meses imposibles de reconocer en mi cuerpo redondo pero de cintura de avispa y mini cadera) y de mis brazos (arrgghhhhhh)… Era el de dedicar un poco de tiempo a las personas que quiero, High Quality Time, y no romperme la cabeza porque mi Mac, que murió hace dos semanas y por el cual me piden 1200 euros para repararlo, me haya dejado tirada en la estacada, mi Canon este en vías de reparación y no pueda hacer más de mi fotos… Voy a dejar atrás el estrés de las facturas y voy a hacer todo lo posible por ser encantadora y pasar una noche “modelo años 50”.
Reconozco que me asusta un poco o me deja al desnudo e indefensa, esto de tener que escribir cada semana, sobre todo esta entrada tan personal. Me gusta la disciplina que ello conlleva, pero no soy una Blogger ni muchísimo menos, no le dedico tiempo, no lo he acabado ni lo he diseñado al completo, y la mayoría de las veces se me olvidan muchas de las cosas sobre lo que me gustaría escribir. Entiendo que no lo debo de hacer nada bien, pero me gusta tener que contar algo, por insignificante que sea. Y desde luego, la primera y mejor Blogger, si puedo decirlo, fue esa pequeña rubia de Manhattan que nos enloquecía con sus modelos maravillosos llamada Carrie Bradshow.

The Best Olive Oil Ever, Saint Remy de Provence - Fotografía: Federica

Chateau de L Estoublon perfect Olive Oil - Fotografía: Federica

Las fotos de esta entrada son mías… Pero no me siento muy orgullosa de ellas… espero recuperar mis fotos cuanto antes (ya que el zapato ordenador que manejo no reconoce ni siquiera mi Iphone!!).
Me gusta seguir pensando que las vacaciones no son una fecha obligada que cumplir, sino un estado de ánimo y tenemos, durante todo el año, la posibilidad de organizar una pequeña escapada de dos días o coger uno de los miles de puentes que hay en nuestro calendario laboral. Todo el mundo habla del GLAMPIING, una forma muy diferente de pasar las vacaciones, sean en invierno o en verano; con un presupuesto controlado, disfrutando de la naturaleza y cambiando nuestra rutina por un auténtico y cuidado Bac to the Basics.
Os recomiendo que visitéis estas tres Webs y sigáis disfrutando de la semana.

Para concluir, me gustaría reproducir lo que la pareja francesa dueña del espacio MERCI de París toma como himno a la vida del día a día. Una forma más de dar las Gracias por todo, todo lo que tenemos.
“MERCI QUI, MERCI QUOI?
“j’ai ce que j’ai donné” Jean Giono

Merci…

{My green garden Backyard}

Cuando pensaba hace unos meses en el destino perfecto para estas vacaciones de verano, no podía pensar en un lugar mejor que Canadá. Un poco soñadora, como siempre, pero así es mi mente, siempre soñando con los ojos abiertos, y ya que esta todo tan mal, yo quiero seguir lo que dice el equipo de Ikea: tengo derecho a mi fiesta. Y sí, para mí, una fiesta, es imaginar un viaje fantástico con todo lujo de detalle y que por lo menos, si no se hace realidad en los próximos cincuenta años, se lo podré enviar por email a un amigo que quiera visitar este país.

My Spanish Canada 1/ - Fotografía: Federica

Pero este verano, me he llevado más sorpresas de lo normal. He podido disfrutar de mi propio paraje Canadiense nada más ni nada menos que a unos 38 km de la casa que la familia de mi marido tiene en el norte de España. ¿Canadá? Bueno, ya veré algún día los osos y las ballenas, pero por el momento tengo este arcoíris de verdes que te dejan sin aliento, que te llenan los pulmones de aire fresco, los ojos con inesperables arroyos y ríos en medio de la nada, y rodeados por arboles enormes, sabios y milenarios.

My Spanish Canada 2/, Species Captation 1/1 - Fotografía: Federica

Yo, que he crecido siempre rodeada de naturaleza, me pierdo cuando encuentro lugares como estos. 
Durante estos largos paseos, me siento como un pequeño o joven Darwin descubriendo un mundo tan al alcance de todos y tan silencioso, tan secreto como lleno de millones de habitantes diminutos y plantas que nunca recuerdo. Y así me convierto en una mezcla entre Mr. Durrell tomando apuntes para su novela “Mi familia y los otros animales”, y un Mr.Darwin recién llegado a las Galápagos descubriendo todo, todo, (y de verdad que todo) un mundo nuevo ante sus ojos.

Species Captation 2/3, Species Captation 3/3 - Fotografía: Federica

Y por supuesto, no dejo de pensar en millones de cosas mientras miro con los ojos de un niño a una babosa gigante negra deslizarse por un suelo cubierto de musgo, unas preciosas flores pequeñas y blancas que parecen nacer de una rama de árbol o una especie de seta y champiñón escondida tras un arbusto con hojas y flores rosas… He de confesar que quedarme veinte largos momentos mirando obnibulada el suelo, me encanta. Pienso en cómo sería tener una buena idea para una novela de esas que te permiten entregar una cada seis meses (¿cómo lo harán?), y al final de tu trayectoria tener en tu librería unas treinta novelas escritas, todas de éxito, cuatro casas en el campo, dos para esquiar y donar a todos los que necesiten un poco de mi fortuna… Mi madre me decía: Fede, porqué no escribes historias de amor, de esas que se venden fácilmente… Y yo la verdad, no tengo talento para eso. No sé realmente para qué tengo talento, pero dudo que llegue a tener una buena idea para un best-seller.

Spieces Selection 1/3 - Fotografía: Federica

Una de mis grandes ideas era, hace tiempo, narrar la historia de 7 grandes o insignificantes personajes de la cultura discutiendo entorno a una mesa durante una cena con menú delicioso… Y todo lo más que he escrito, ha sido sobre momentos de mi vida enmascarados detrás de la imagen de algún personaje envuelto en algún drama. Creo que sólo sé escribir sobre temas tristes o situaciones humanas que requieran cierto sufrimiento. Como digo muchas veces, es muy complicado escribir sobre la felicidad. Escribir de verdad.

Species selection 2/3, Species selection 3/3 - Fotografía: Federica

He pasado varias tardes de estas dos semanas en mi Canadá particular, boca arriba, en medio del mar a las 21,30 viendo el atardecer. El agua fría, fresca y luego perfecta. Podía entrar incluso de malhumor en el agua, pensando en mi vuelta al ruedo el 23 de Agosto y en todo el trabajo que nos espera hasta las próximas vacaciones el 24 de Diciembre por la tarde… Pero después de unos escasos minutos dejando embobar mi mente con las olas y el mar, mi ceño dejaba de estar fruncido y me relajaba por completo. De verdad relajada y flotando.

De abuelo y padre marineros, siempre he pensado que fui concebida en un barco y no sé cómo ni cuando, me apee del mar y me fui tan lejos, y dejé de necesitarlo cerca. Si los seres humanos adultos están compuestos por un 60% de agua, yo creo que el mío lo está al menos de un 70% de agua marina.

Water - Fotografía: Federica

Me alejé como muchos, cuando nos hacemos mayores nos alejamos u olvidamos todos nuestros sueños; y si no cambian, por lo menos se transforman hasta convertirse en algo totalmente distinto a lo que eran en su origen. Nos enganchamos a la vida de todos los días, al hecho de tener que tener la seguridad de una casa, de un buen coche, de un buen y estable trabajo… Y cuando tenemos todo eso, nada nos parece suficiente. Y queremos más, somos ambiciosos por naturaleza, y yo debo ser la más ambiciosa de todos: después de trabajar en algo que me gusta muchísimo y que me realiza como persona mucho más, quiero hacer un viaje largo al otro lado del mundo, me gustaría poder comprarme el nuevo Ipad, ir siempre que pudiese a cenar fuera, tener un coche para mi, poder hacer los mejores cursos de cocina, regalarle muchas cosas a mi marido, tener más perros… Y creo que mi lista sería mucho más larga si no pensara, en realidad, que no soy una persona ambiciosa y que de hecho, necesito muy poco para ser feliz… Aunque los que hemos nacido en esta parte del mundo, nos conformamos con mucho. Mientras la otra parte, se muere por un poco de agua y un poco de comida, y porque no, por un poco de respeto honrado.

Green-Blue Marine species, Casa Lucas Vegetable Garden - Fotografía: Federica

He olvidado que siempre quise vivir cerca del mar, rodeado de verdes praderas, cerca de un pueblo y dedicándome a escribir y cocinar. Si ahora pudiese volver atrás y tener de nuevo 17 años y estar a punto de escoger mi carrera, mis estudios, no estoy segura si volvería a elegir lo mismo… No habría renunciado a la Literatura, ni seguramente al arte, pero hubiera quizá podido compaginarlo con Biología, u Oceoneaografía o bien horticultura, viticultura y rastrear a las mejores escuelas de cocina… Aunque todo, todo lo que he hecho en estos últimos años; todos los pasos que he seguido, me han traído al punto donde me encuentro. Y de esto, de todo lo que tengo estoy sumamente orgullosa. Sólo espero no ser demasiado ambiciosa, una vez llegado el momento y saber conformarme, dejarlo todo y llevar una vida realmente sencilla y alejada del bullicioso estrés, de las facturas por pagar, las deudas y el caos completo y del revés en el que se encuentra nuestra sociedad mundana.

My Spanish Canada 3/3 - Fotografía: Federica

No obstante todo, no obstante lo que hayamos vivido, y en lo que nos hemos convertido, no obstante los problemas que existan, la rueda, esa mágica rueda, sigue girando. (Dawn Powell)
Para los que sigue girando, aunque sea en la fantasía, dejo aquí unos tips para un viaje por British Columbia:
- Clayoquot Wilderness Resort – Vancouver Island, British Columbia

www.nimmobay.com
- Churchill Wild Canada Polar Bear Adventures